Ir audazmente donde nadie ha ido jamás

Con la frase que titula este artículo finalizaba el monólogo de la intro de una de las más legendarias series de televisión, Star Trek, que nos mostraba ese futuro optimista donde la humanidad había conquistado las estrellas y seguía su afán por descubrir los misterios del universo. Un futuro que a día de hoy sigue pareciendo muy lejano pero que, con mayor lentitud de la que muchos desearíamos, parece que poco a poco se puede ir vislumbrando.

Representación de Philae aterrizando. Fuente: DLR German Aerospace Center

Hace pocas semanas se produjo uno de los hitos de la exploración espacial reciente cuando la sonda Philae consiguió aterrizar sobre el cometa Churyumov-Gerasimenko, la primera vez en la historia que un artilugio humano se posaba sobre un cometa, aunque fuera de forma un tanto accidentada y no como estaba previsto tras el fallo de varios de los sistemas de aterrizaje. Su vida sobre el cometa, por ahora, fue breve, pero consiguió enviar interesantes datos científicos hasta agotar su batería. Pese a los muchas artículos elogiando esta increíble hazaña, también salió alguno criticando el gasto de la misión, como el que publicó El Mundo en una columna escrita por Pedro Simón que fue muy bien contestada por Daniel Marín en su blog Eureka. Siempre que se habla del dinero invertido en la exploración espacial, salen voces discordantes diciendo con argumentos demagógicos que según esta el mundo, se podía gastar ese dinero en cosas más necesarias en la Tierra en vez de lanzar aparatitos al espacio. Como bien demuestra Daniel Marín, el coste en particular de la misión Rosetta ha sido una de las más ajustadas, sobre 1400 millones de euros, y si vemos el coste de la misión más cara, nos encontramos a la sonda Cassini-Huygens, que lleva ya diez años explorando Saturno, con unos 4400 millones de dólares. Si queremos ponernos demagógicos, el rescate a la banca española entre 2008 y 2013 se estima que podría ascender a unos 1.4 billones de euros; si, billones, con b de burro. Mil veces más que lo que ha costado Rosseta. Creo que sobra cualquier otro comentario sobre el coste de las misiones espaciales.

Cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko visto desde Rosetta. Fuente: ESA

Cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko visto desde Rosetta. Fuente: ESA

No cabe ninguna duda de que la misión Rosetta está siendo una de las más mediáticas y exitosas de la ESA y de la exploración espacial en general. Pensadlo bien, hemos mandado un cacharro a 500 millones de kilómetros de distancia, que durante diez años se ha paseado por el sistema solar para conseguir ponerse en órbita de un cometa bastante desconocido que viaja por el espacio a unos 55 mil kilómetros/hora, y ha soltado otro pequeño cacharro al que a pesar de fallarle varios sistema de aterrizaje, ha conseguido posarse sobre el cometa y activar todos sus instrumentos científicos. Y a la pregunta de por qué hacemos cosas como esta, la respuesta es sencilla: porque debemos hacerlo, porque la curiosidad por todo los que nos rodea es una de las cosas que nos hace humanos. Sino fuera por esto, nuestros antepasados no hubieran decidido salir de África hace miles de años y seguiríamos aún en cuevas temerosos del mundo exterior. El planeta Tierra es nuestro hogar, pero ahí fuera hay un Universo inmenso y desconocido lleno de maravillas que tenemos el deber de explorar y conocer. Se podría hablar de los avances tecnológicos que han traído las investigaciones espaciales a nuestra vida cotidiana, pero yo creo que es mucho más importante el conocimiento del cosmos. Algún día deberemos expandirnos por el Sistema Solar y quién sabe si más allá si conseguimos la tecnología adecuada, como se refleja en Interestellar, la película de Christopher Nolan estrenada recientemente. En esa película el protagonista en la parte inicial del film dice “solíamos mirar al cielo y preguntarnos sobre nuestro lugar en las estrellas, ahora sólo miramos hacia abajo y nos preocupamos por nuestro lugar en la Tierra.”. Creo que eso es algo que nunca debemos dejar de hacer, de preguntarnos por nuestro lugar dentro del universo.

Plan de la NASA para llegar a Marte con la capsula Orion.Fuente: NASA

Plan de la NASA para llegar a Marte con la capsula Orión. Fuente: NASA

Cuando era pequeño se preveía que para la fecha actual ya deberíamos tener colonias en la Luna y Marte, desgraciadamente la inversión en la carrera espacial fue recortándose cada vez más llegando al punto en el que estamos actualmente, que a parte de la Estación Espacial Internacional, las misiones las realizan sondas y robots de coste relativamente reducido. Pero el interés por colonizar el sistema solar nunca ha desaparecido pese a las adversidades presupuestarias. El pasado viernes 5 de Diciembre la NASA lanzaba con éxito la cápsula Orión para su primer vuelo no tripulado de prueba. Esta cápsula es el próximo vehículo propio de la NASA tras los trasbordadores espaciales retirados en 2011, y el plan es que en 2021 una misión tripulada se acerque en ella a la Luna, propulsada por el potente cohete SLS, y explore un asteroide traído por la sonda ARM (Asteroid Redirect Mission), regresando con muestras a la Tierra. El siguiente paso sería llegar a Marte en la década de 2030, ese sueño que siempre está veinte años en el futuro.

Representación de la sonda New Horizons acercandose a Plutón

Representación de la sonda New Horizons acercandose a Plutón. Fuente: NASA

Mientras seguimos esperando volver a ver a seres humanos más allá de la órbita de la Tierra, las misiones no tripuladas por el sistema solar continúan a buen ritmo. La sonda japonesa Hayabusa 2 fue lanzada con éxito la semana pasada, con el objetivo, como la primera sonda del mismo nombre, de traer muestras de un asteroide a la Tierra. También la semana pasada la sonda New Horizons de la NASA, lanzada en 2006 con la misión es explorar Plutón y sus lunas, ha salido de hibernación para preparar su encuentro con el planeta enano en Julio de 2015, y se espera que pueda continuar hacia el cinturón de Kuiper para visitar tres asteroides. Y el futuro se presenta prometedor con más misiones de sondas a la Luna y Marte por parte de la NASA, Rusia, la ESA, China y la India. Pese a los reducidos presupuestos de todas las agencias espaciales, continúan en su empeño de conocer más y más de nuestro vecindario cósmico. Esperemos que algún día no muy lejano algún ser humano pueda contemplar con sus propios ojos este punto azul pálido en el que vivimos tal cual lo hizo la sonda Voyager 1 hace casi veinticinco años desde los confines de nuestro Sistema Solar y consigamos extendernos más allá de nuestro planeta-hogar, como se muestra en el corto Wanderers con la maravillosa voz del añorado Carl Sagan . Dejemos de mirarnos tanto el ombligo y levantemos la mirada hacia arriba, hacia las estrellas, nuestro destino.

Publicado por Vik-Tor el 9 diciembre, 2014 en Actualidad, Tecnología | Se el primero en comentar

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