Camellos, agujas y microesculturas

Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos

Mt 19,23-24

No es que me haya puesto bíblico por la visita del Papa, es que desde siempre me ha llamado la atención esta cita del Nuevo Testamento por lo extraña y curiosa que me resulta la comparación entre el gran cuadrúpedo del desierto y algo tan minúsculo y distinto como el ojo de una aguja. Sí es cierto que me ha venido a la mente la frase al pensar a dónde hemos llegado con burbujas, primas de riesgo y dividendos, y hasta dónde han llegado algunos, pero a lo que iba básicamente es a la unión del camello y la aguja y la curiosidad por el origen de la comparación.

El mayor best-seller de la Humanidad ha visto pasar muchos estudiosos por sus páginas, por lo que este simple versículo no iba a ser una excepción. Mientras hay quienes sostienen que la comparación es simplemente una hipérbole con toque oriental propia de la época, también hay quien especula que se denominase “aguja” a una puerta pequeña en los muros de la ciudad, por la que un camello transitaba con dificultad. Incluso hay opiniones acerca de que el “Ojo de la aguja” podría ser un paso montañoso muy estrecho por el que apenas cabía una persona.
¿Y el camello? Aunque no era un animal extraño para los judíos en la época de Jesucristo ( y de hecho la palabra “camello” proviene del hebreo) se cree que cabe la posibilidad de que en la traducción desde el griego que realizó San Jerónimo el término “kamelos” no se interpretase correctamente, al estar haciendo referencia realmente no al animal sino a una maroma, esto es, una cuerda gruesa.

Camello

Fuente: masmar.net

Como tantas otras cosas, el verdadero significado lingüístico de la frase se ha diluído, tras una cadena de traducciones e interpretaciones, en el río de la Historia. Y eso sin entrar en su sentido moral o religioso…

Pero, aunque pueda no parecerlo, hoy en día muchas cosas, incluído uno o varios camellos con sus jorobas, caben en el ojo de una aguja de las de coser. Y si no que se lo digan al escultor inglés Willard Wigan, célebre por sus microesculturas (de apenas 0,005 mm), que le han llevado a ser uno de los artistas contemporáneos más valorados y a recibir, entre otras distinciones, la Orden del Imperio Británico.

Camellos en el ojo e una aguja

Se pueden contemplar más muestras sorprendentes en su web oficial.
Y es que los tiempos cambian…

Publicado por el 19 agosto, 2011 en Frases, Historia olvidada | 3 comentarios