Hemeroteca

Era un martes, parece ser que el día resultó ser soleado, y en el blog escribí algo sobre economía. No acostumbraba a hacerlo (ahora tampoco) y no tengo grandes conocimientos en dicha materia. De vez en cuando leo por encima The Economist para matar algún rato muerto y refrescar un poco el inglés, y en aquel mes de febrero se ve que lo hice y a continuación me puse a escribir. Hoy, no sé por qué,  he recordado ese artículo, aunque lo que no recuerdo es si en aquel momento la palabra crisis se empezaba a oir con frecuencia (diría que no)  ni qué noticias copaban las portadas de los diarios en aquel invierno de 2007. Pero para eso están las hemerotecas.

Me gusta consultar hemerotecas. Y no sólo por su poder para constatar incoherencias e incumplimientos de promesas, tan de moda hoy en día, sino por su valor como fotografía escrita de la Historia. Ver aquello que fue presente, valioso, impactante o doloroso, antesala de un futuro incierto que en una vuelta de manilla horaria le acompañó al pasado, es un ejercicio, a veces fascinante, de viaje a aquel mundo que ya no es éste en la piel de aquel que fuiste, pero ya no eres. Será la edad.

Internet favorece al cultivo de esta personal afición, y el caso es que aquel día, el día después de unos Oscar que encumbraron a Scorsese, los diarios nacionales se enredaban en el proceso judicial del 11-M, narraban el último atentado en Afganistán, reportaban una operación policial de calado contra las bandas de albanokosovares que asaltaban viviendas en España y dedicaban algún espacio al Estatuto catalán y a ETA. Poco se hablaba de economía en las portadas, a decir verdad. Sólo un discreto titular anunciaba la disminución de beneficios de Iberia, que “sólo” había ganado 116 millones en 2006.  La misma Iberia que hoy pierde casi un millón de euros al día.

Periódicos

Como se puede ver hojeando cualquier periódico de un día de este diciembre recién nacido, el escenario en el que interpretamos hoy nuestros respectivos papeles dista del que retrataron aquellos titulares, y quizá también del que imaginaron quienes los escribían. Dentro de otro lustro seremos registro de hemeroteca. Y podremos hablar sobre ello. Aunque, nos guste o no, el futuro ya no es lo que era…


El artículo que reproduzco a continuación fue escrito el 27 de febrero de 2007, en la realidad de aquel día, por mi yo de aquel momento. Y así fue.

España, ¿imparable?

De un tiempo a esta parte los medios extranjeros han mostrado un creciente interés por la coyuntura económica española. Recientemente, tanto Financial Times como The Economist han elaborado sendos dossieres acerca de nuestra economía, destacando tanto su buen momento como su incierto futuro.

Con un crecimiento apreciablemente superior a la media comunitaria, un extraoridinario ejercicio bursátil y una expansión inédita hasta ahora hacia mercados extranjeros (aparte de la tradicional área de influencia lationamericana), la economía española parece imparable. Sin embargo… …este crecimiento es desequilibrado, incompleto y dependiente, y es difícil prevenir lo que está por llegar. En este sentido, The Economist titula uno de sus artículos a modo de advertencia:”Bull run, the good times may not last”. Aparentemente nuestra economía crece rápido, pero no soluciona sus clásicos problemas estructurales: carencias en el ámbito educativo, insuficiente inversión en I+D, baja productividad, lenta adopción de tecnologías de la información… Todo ello dificulta la innovación, la confección de un tejido empresarial sólido y la creación de propuestas de valor añadido, aspectos claves para garantizar la competitividad.

A esto hay que sumar una excesiva y desconcertante dependencia del sector de la construcción, el elevado endeudamiento de las familias, relacionado con la situación del mercado inmobiliario y superior a la media europea, y la disminución de las ayudas de la UE.

Pues más o menos esto es lo que hay. Parece que España se ha lanzado a crecer a lo alto sin crecer a lo ancho y en esos casos a veces pasa que el árbol se rompe. A mí me da en la nariz que esta película no va a tener un final feliz, pero espero no tener futuro como profeta…:)

En otro post podremos hablar del mileurismo, la señora hipoteca, la jornada laboral de n horas, el Pocero o cualesquiera otras maravillas de nuestra boyante economía…

Publicado por Viyu el 3 diciembre, 2012 en Sin categoría | 3 comentarios para leer

  • 3 diciembre, 2012, 7:05
    Bitacoras.com dijo,

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Era un martes, parece ser que el día resultó ser soleado, y en el blog escribí algo sobre economía. No acostumbraba a hacerlo (ahora tampoco) y no tengo grandes conocimientos en dicha materia. De vez en cuando leo por enc……

  • 5 diciembre, 2012, 22:12
    RADO dijo,

    En ese año no hablábamos ni de nuestra prima, la de riesgo…
    Es lamentable que nuestros “eminentes políticos y economistas” con capacidad de actuación, no tuvieran tus dudas de entonces o las callaran. Has acertado,la película no tuvo un final feliz.

  • 5 diciembre, 2012, 23:26
    Viyu dijo,

    Pues si no lo vieron…mal. Y si se callaron…muy mal. La realidad estaba ahí y mismamente yo no es que fuera pitoniso, y mucho menos un gran economista ;)

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