Armada Invencible y Contraarmada. Dos miradas a dos fracasos (II)

Tras la retirada de la Armada española y el fracaso del intento de Felipe II de someter a Inglaterra, los ingleses se vieron en la necesidad de aprovechar el momento de debilidad español. Pensaron que de lo contrario perderían la iniciativa y darían tiempo a que España reconstruyera su flota (aún muy importante), aprendiera de sus errores y volviese a intentar la invasión, teniendo en cuenta además que los poderosos e invictos tercios de Flandes seguían intactos.

Por otro lado, el esfuerzo económico necesario para defenderse del ataque de la Armada había dejado al reino de Isabel al borde de la bancarrota. Ante esta situación los consejeros de la reina le propusieron atacar y apresar el convoy anual que, procedente de América, trasladaba oro y plata a España. Con este robo podría podría matar dos pájaros de un tiro: ayudaría a sanear sus cuentas y debilitaría la capacidad de recuperación española.

Uniendo todos los objetivos, John Norris ideó una expedición para ejecutar un triple plan:

  1. Destruir los barcos de la Armada que estaban en reparación en los puertos de la costa cantábrica.
  2. Tomar Lisboa, provocar una rebelión en Portugal para emancipar al país de la Corona española y hacer subir al trono luso a Antonio de Crato, que viajaría en la expedición. A cambio Portugal concedería diversos privilegios a Inglaterra, convirtiéndose en un satélite de Londres.
  3. Invadir las Azores y capturar la flota de Indias, lo cual daría a la flota inglesa una importante proyección en la lucha por el Atlántico.

En abril de 1589, mientras en España se recibían informes del espionaje en Londres acerca de que una operación militar se movía en Inglaterra (y Portugal podría ser el objetivo), la expedición, compuesta por más de 140 barcos (numéricamente superior a la “Armada Invencible”) y más de 20.000 hombres partió desde Plymouth comandada por el propio Norris y Francis Drake, el célebre corsario inglés. El primer objetivo era Santander.

Sin embargo, Drake, alegando vientos contrarios, decide no seguir las órdenes y desvía la flota hacia La Coruña. No se sabe si su ego, queriendo repetir la hazaña de Cádiz, le impulsó a dirigirse a la ciudad gallega o si pudo dar por ciertos algunos rumores que circulaban acerca de que una gran cantidad de barcos con pertrechos para el ejército español y abundantes riquezas se concentraban en el puerto coruñés.

Francis Drake

Francis Drake

El 4 de mayo el fuego ardía en la Torre de Hércules avisando de la presencia de la formidable escuadra inglesa. Los seis barcos españoles que se encontraban en el puerto, encabezados por el galeón San Juan, y las baterías del fuerte de San Antón, cañonearon a los ingleses, intentando mantenerlos alejados, pero ante la enorme superioridad numérica de los atacantes los soldados españoles decidieron incendiar el San Juan y refugiar el resto de barcos en Betanzos. Tras esto los ingleses desembarcaron más de 7.000 soldados y tomaron sin mucha dificultad la zona baja de la ciudad, causando centenares de muertos, muchos de ellos civiles.

La Coruña parecía próxima a caer, así que las tropas inglesas comenzaron el asalto de la parte alta de la ciudad. Sin embargo se estrellaron una y otra vez durante varios días contra las murallas y la resistencia a ultranza de la guarnición coruñesa y de la población civil. Durante esta lucha surgió la figura de la heroína María Pita, que personifica la determinación de los coruñeses en la defensa contra el invasor. Según los relatos de los sucesos, María, que había perdido a su marido durante la lucha, atravesó con una pica al alférez que, encaramado en la muralla, dirigía el asalto inglés, y con este hecho enardeció a los defensores y desmoralizó a los atacantes.

Estatua de María Pita en La Coruña

Estatua de María Pita en La Coruña

Ante los rumores de la llegada de refuerzos españoles, las tropas inglesas decidieron reembarcar. Habían perdido más de 1.000 hombres y varios buques, apenas habían dañado a la Armada española y, aunque habían saqueado las zonas rurales, no habían conseguido tomar la ciudad. Además las enfermedades se empezaban a cebar en las tripulaciones y el revés sufrido en tierras gallegas había dejado tocada la moral de la tropa, comenzando las deserciones de centenares de hombres.

No haber atacado Santander, primero, y no haber conseguido controlar La Coruña, después, fueron posiblemente dos graves errores tácticos. Mientras la reina Isabel montaba en cólera al recibir las primeras noticias de lo sucedido, Drake y Norris decidían continuar la expedición. Próximo objetivo: Lisboa.

Publicado por Viyu el 10 febrero, 2014 en Historia olvidada, Sin categoría | Lee el primer comentario

  • 10 febrero, 2014, 7:36
    Bitacoras.com dijo,

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