15M: ¿por qué luchamos?

No estaba en España el 15 de mayo, pero recibir la noticia desde el otro lado del charco me hizo pensar, cuando casi había ya perdido toda esperanza, que quizá mi curioso país pudiese despertar de su letargo. De ése que le acompañó mientras se deslizaba hacia la grave situación que hoy es cotidiana, en un proceso degenerativo en el que el abuso y/o la incapacidad de unos pocos han despojado de su ilusión y su energía a todo un pueblo sin que a nadie pareciera, hasta ahora, realmente importarle. El día 21 plasmamos en este blog las sensaciones que confluían en el comienzo de todos los caminos de la piel de toro, el mismo día que me desayuné, invadido por un vivo interés por lo que cerca de mi casa sucedía, con una de las portadas internacionales que dibujó la multitud indignada de Sol, y la misma semana que aterricé, en plena resaca electoral, para comprobar que las urnas parecían contradecir a las expectativas.

Desde entonces le he dado muchas vueltas a los porqués de un hecho objetivo: aunque en un número algo inferior a los anteriores comicios, cerca de quince millones de españoles, una clara mayoría de los votantes y casi la mitad del electorado, apostaban una vez más por alguno de los dos principales pilares de la partitocracia hispana y se debería entender, por tanto, que quienes han pilotado hasta hoy la nave de las instituciones han recibido en forma de papeletas una alta dosis de confianza y apoyo, y son considerados válidos para continuar agarrados al timón. Aquí lo dejo como nota mental.

Aún así algunas novedades se atisbaron y, sin duda, algo había cambiado. La chispa de un motor se había encendido y estaba por ver cuánta gasolina podía quemarse para que el movimiento no se detuviera. Se constataba asimismo que, aunque en ciertos grupos sociales y en el mundo virtual la indignación puesta en marcha tenía una amplísima aceptación, seguía siendo, en el conjunto de la población, algo minoritario, al menos en su manifestación activa. Ergo había mucho que predicar. Segunda nota mental.

En semanas posteriores, ante las intoxicaciones que se inyectaban desde algunos medios y las respuestas que provenían del poder establecido, que de palabra eran el silencio; de acción, la aplicación de la fuerza (que también se podría llamar represión) y de omisión el alejamiento del mass media de Islandias y Grecias (que bien se podría llamar censura), sentí que necesitaba explicar los objetivos de esta movilización a mis padres, a mis abuelos, a la gente que no twittea ni se preocupa por la neutralidad en la Red. Realmente creo que he terminado explicándoles por qué era por lo que yo quería luchar. Y verdaderamente son conceptos más que planteamientos ideológicos, son deseos antes que programas políticos. Y así, me escucharon hablar de honestidad, y de justicia y de representatividad. De que las leyes de mercado son refutables si la variable del interés general se elimina de la ecuación, de que el poder es del pueblo y el derecho a que sus asuntos y sus dineros sean manejados con transparencia, también. De que ésta no es la democracia por la que ellos lucharon.
Nueva nota, que no hay dos sin tres: en este ejercicio de diálogo pude constatar abundantes convergencias y también vivos recelos…


Mientras tanto el movimiento se ha extendido, se ha diversificado y es hoy mucho más que una acampada. Pero todo crecimiento necesita una base sólida y los riesgos aparecen. Hace unos días me pasé por la plaza donde empezó todo y he de reconocer que me invadió cierto desencanto, cierta sensación de deriva y adulteración de unos inicios esperanzadores. Y fue cuando, quizá con la cabeza más fría y con algo más de perspectiva, me vi expuesto de nuevo a la pregunta: ¿por qué luchamos?

Yo tengo claro por qué lucharía, los puntos esenciales que, alejados de banderas, ideologías, alegatos y nacionalizaciones, regeneren el sistema político en el que vivimos. Tengo claro que la ley electoral si es justa no lo parece, que la separación de poderes es un chiste malo, que un mercado es de todo menos perfecto cuando genera beneficios empresariales astronómicos y tiene a millones de personas condenadas al drama vital del desempleo, que nuestra deficientemente preparada clase política vive en su mundo de absurdos privilegios y vergonzosas corruptelas alejada de los problemas de los españolitos. Y que todo esto tiene que cambiar.
Pero el resto vendrá después, si ha de venir, es accesorio, al menos ahora, y no es descartable que pueda ser altamente nocivo para el desarrollo de este aún pequeño árbol necesitado de nutrientes.

Dice el refranero español que el que mucho abarca poco aprieta, y creo que pocas veces viene tan al caso, y no hablando de la ambición ni del calado de los cambios, sino de su naturaleza. Quizá el esfuerzo colectivo a realizar se haya de regir por el menos es más, y sumar, sin duda, es el camino. Cuarta y última nota mental: el máximo común denominador puede ser clave.

Yo seguiré contando, a quien quiera escucharlas, las cosas por las que me indigno y los cambios por los que trabajaré, con la intención de incluir y con la esperanza de no ser excluido. Pero evidentemente la mía es sólo una opinión y hay innumerables voces más, que dan vida a lo que está sucediendo. Y a lo que está por suceder.

Publicado por Viyu el 8 junio, 2011 en Rajar por rajar | 8 comentarios para leer

  • 8 junio, 2011, 8:46
    Güevo dijo,

    Como ya he comentado en algún otro foro, no creo en las megarevoluciones, creo que la frase “el que mucho abarca poco aprieta” viene como anillo al dedo a esta situación. Se plantean infinidad de propuestas, cambios, revoluciones…en mi opinión lo ideal sería empezar por cambios concretos que ayuden a cimentar el resto de cambios.

    Teniendo en cuenta que muchos de los cambios necesarios, son los que demanda la parte trabajadora, tal vez habría que mirar en primer lugar hacia los sindicatos. Echando un ojo a la wikipedia podemos leer “Un sindicato es una organización integrada por trabajadores en defensa y promoción de sus intereses sociales, económicos y profesionales relacionados con su actividad laboral, respecto al centro de producción (fábrica, taller, empresa) o al empleador con el que están relacionados contractualmente”. Pues bien, la esencia se está perdiendo y el apolotronamiento de la clase política está arraigada en los representantes de los trabajadores.

    Yo empezaría por limpiar y renovar los sindicatos, y con esa base ya organizada, buscar solución para muchas de las “indignaciones” que rondan por nuestra sociedad…

    Para andar un gran camino, siempre hay que dar un primer paso ¿no?

  • 8 junio, 2011, 10:13
    15M: ¿por qué luchamos? dijo,

    […] 15M: ¿por qué luchamos? http://www.cornisa.net/rxr/15m-%C2%BFpor-que-luchamos  por oraetlabora hace 2 segundos […]

  • 8 junio, 2011, 12:03
    Spuas dijo,

    Buen post, reuniendo ideas que todos tenemos por la cabeza, aunque en órdenes diferentes. Creo que aquí hay que poner todo en una lista enorme y luego ordenarlas de manera que las que queden primero ayuden a las que vienen después.

    Pero no todo son cambios que tengan que pasar por las urnas, leyes, normas… Hay acciones que no requieren de nada más, que se pueden comenzar ya mismo, y son precisamente las que comenta Viyu en su post: pasar la voz y explicar que es todo esto. En Sol había muchísima gente. En las plazas de casi todas las capitales de provincia españolas y de algunas otras ciudades había más gente. Pero, lamentablemente, había y hay muchísima (pero muchíiiisima) más gente que vive completamente de espaldas a todo lo que está pasando. Algunos por desacuerdo y otros por desconocimiento. No propondré aquí las soluciones, sólo pongo el problema y termino el párrafo con un calculo muy por encima que realicé: en el mejor de los casos, el día que más gente podía haber en Sol, podriamos decir que sumarían en total… 50.000 personas? Podéis doblar si queréis, hasta 100.000, aunque no las había. Eso supone en el mejor de los casos un 2% (y otra vez tirando por arriba) de los votantes de la ciudad de Madrid. Hace falta un 3% para tener representación :)

    Otros de los cambios que se piden ya están puestos en las leyes: el fin de la corrupción y el choriceo. Eso ya está prohibido. A ver si por lo menos ahora saben que tienen más ojos encima y se cortan un pelo. Luego habrá que aumentar las penas o los controles…

    Y por otro lado y ya para terminar, quería comentar el peligro del máximo común divisor, porque creo que no existe. En matemáticas siempre se puede recurrir al 1 pero en este caso puede ser todavía inferior. Cuanta más gente entra en la saca, más baja ese máximo.

    Pues nada más, a tomar las calles en los próximos eventos (19 de junio tengo entendido)

    Un saludo

  • 8 junio, 2011, 23:18
    Viyu dijo,

    Spuas, totalmente de acuerdo con lo que comentas acerca de la cantidad de gente que está al margen de todo esto y la necesidad de explicar lo que se persigue e invitar a que formen parte de la movilización.
    Una de las cosas se intenta transmitir en el artículo es que se supone que, con el paso del tiempo, cada vez costaría menos precisamente explicar qué persigue este movimiento y, al menos para mí, cada vez cuesta más hacerlo.
    En relación con esto, a lo que iba con la metáfora del máximo común es que sin número, sin ser muchos, sin acciones masivas, es probable que no haya cambios. Y para ser más hay que conseguir que quienes simpatizan con los puntos principales no se vean desplazados por reivindicaciones concretas o sesgadas ideológicamente que opino que no vienen al caso.

  • 9 junio, 2011, 22:00
    Rado dijo,

    Interesante post tanto en el fondo como en la forma.
    Desmenuza los sentimientos que comparto, desde el alivio por el despertar de un inconcebible letargo hasta el reconocimiento de los peligros para el desarrollo de este movimiento.
    Pero soy pesimista; leyendo y escuchando en los medios de comunicación los comentarios de los que se consideran portavoces de la sociedad, de la que están tan alejados como los políticos, entiendo que harán, como ya han hecho, todo lo necesario para ridiculizar y despreciar el 15 M, sin ignorar que algunos acontecimientos de los más extremistas les darán las bazas para ello.
    Ojalá me equivoque.

  • 11 junio, 2011, 16:17
    Furaquina dijo,

    Buen repaso de los acontecimientos.
    Opino, como dice, que hay mucho que predicar, y , en ese sentido, este artículo es un pedagógico comienzo.
    ¡Enhorabuena!

  • 12 junio, 2011, 16:30
    Batracio dijo,

    Enhorabuena por tu exposición clara y precisa de lo acontecido. Me ha parecido interesante y valiente.

  • 3 agosto, 2011, 19:06
    ¿Miedo a las banderas? | cornisa.net dijo,

    […] fín, que los politicuchos deberían centrarse, tener en cuenta por lo queremos luchar con movimientos como el  15M y ponerse las pilas de cara a las próximas elecciones, porque los ciudadanos nos merecemos algo […]

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