Gil y Carrasco: un Romántico en El Bierzo

Si le preguntas a alguien por un autor del Romanticismo, a la mayoría le vendrá a la cabeza José de Espronceda con su Canción del Pirata o Gustavo Adolfo Bécquer con sus Rimas y Leyendas. Otros, los menos, se acordarán del teatro de José Zorrilla o los artículos de Mariano José de Larra. Pero seguro que prácticamente nadie se acordará Enrique Gil y Carrasco, el autor de una de las novelas históricas más importantes, tanto del periodo romántico como de la literatura española en general, uno de los hombres ilustres que vino al mundo en la misma tierra que este que escribe, la comarca leonesa de El Bierzo.

Gil y Carrasco nació en 1815 en la señorial Villafranca del Bierzo, dentro una familia católica con buena posición, ya que su padre trabajaba como administrador del Marqués de Villafranca. Pero pocos tiempo después, cuando Enrique tenía solo seis años, se vieron obligados a trasladarse a Ponferrada tras la muerte del Marqués y ser su padre acusado de estafa. Ya en la capital berciana iniciará el autor su educación en el colegio de los Padres Agustinos, colegio que algunos años más tarde desaparecería por la Desamortización de Mendizabal, pero cuyo lugar hoy en día ocupa el Instituto de Enseñanza Secundaria Gil y Carrasco. Su formación, siempre bajo batuta religiosa, continuó más tarde con los benedictinos de Vega de Espinareda y el seminario de Astorga. En 1831 se trasladó a Valladolid con el fin de estudiar leyes, regresando los veranos a Ponferrada, momento que aprovechaba para realizar numerosas excursiones por la comarca que le servirían seguramente como inspiración para sus futuras obras. Estos estudios fueron interrumpidos durante algunos meses al ser reclutado como soldado durante la Primera Guerra Carlista. Tras esto regresó a Valladolid, pero en 1836, por causas que no están claras y con la oposición de su padre, decide trasladarse a Madrid donde finaliza sus estudios de Derecho.

Será en la capital del reino donde Gil y Carrasco entra en contacto con los personajes liberales de la época, entablando amistad con Espronceda, que lo introducirá en los círculos literarios románticos, asistiendo al entierro de Larra, siendo un asiduo a las tertulias de El Parnasillo, el lugar de reunión por excelencia de los autores del Romanticismo español, y participando también en el Liceo, el actual Ateneo de Madrid por el que tantos personajes eminentes de la cultura española han pasado. Pronto comenzará a publicar algunas poesías y a colaborar como crítico teatral en varios periódicos, pero en 1839 se verá truncada temporalmente su carrera periodística por el agravamiento de la tuberculosis que arrastraba desde tiempo atrás, que le obligó a regresar a Ponferrada en busca de reposo y tranquilidad, momento que aprovechará para escribir su primera novela, El lago de Carucedo. Al año siguiente, ya repuesto, regresaría a Madrid, reanudando su labor de articulista a la vez que conseguía un puesto en la Biblioteca Nacional que le permitía vivir holgadamente, pero solo un par de años después una nueva fatalidad le haría regresar a Ponferrada: la muerte de su amigo Espronceda. Aprovecha nuevamente ese tiempo para realizar viajes por tierras bercianas que servirían para documentar otra de sus obras destacadas, Bosquejo de un viaje a una provincia de interior, donde describe los paisajes y gentes de El Bierzo de la época, junto con algunas otras regiones leonesas, como la Maragatería, siendo una de las mejores documentaciones para conocer la comarca en esa primera mitad del siglo XIX.

Las Médulas, uno de los paisajes más queridos por Gil y Carrasco. By Rafael Ibáñez Fernández, via Wikimedia Commons

En 1843 regresa nuevamente a Madrid con fuerzas renovadas y es el momento en que ofrece para su publicación su obra maestra, El Señor de Bembibre. La historia de la novela nos traslada al siglo XIV, durante los años finales de la orden del Temple, narrandonos el dramático romance entre Álvaro Yáñez, el señor de Bembibre y Beatriz Ossorio, heredera del señorío de Arganza,  a lo largo de los años, en un melancólico camino plagado de dificultades y calamidades característico de todas las obras románticas, salpicando la narración con preciosistas descripciones de los lugares y paisajes de El Bierzo medieval, y con el trasfondo histórico de las luchas políticas y militares que llevaron a la desaparición de los caballeros templarios en los reinos de León y Castilla.

Grabado de la primera edición de El Señor de Bembibre. Via:http://perso.wanadoo.es/jlpv

Tras publicar su novela en 1844, le surgió una gran oportunidad de progresar al serle ofrecido el puesto de secretario en la embajada española en Berlín, gracias a su amistad con González Bravo, presidente del gobierno en aquel momento, durante la regencia por la minoría de edad de Isabel II, y creador de la Guardia Civil. En abril de ese año comenzó su largo viaje a Berlín, recorriendo durante cuatro meses las principales ciudades europeas de la época, que aprovecharía para documentar un informe sobre la situación industrial europea. En Berlín conocerá a Alexander von Humboldt, el conocido como “Padre de la Geografía Moderna Universal”,  y al príncipe Carlos de Prusia, al que llega a dar clases de español. En la Navidad de 1845 le regalará al rey de Prusia un ejemplar de El Señor de Bembibre, que le hace interesarse por la localización de El Bierzo, y fue el acicate para que, a través de Humboldt, que era chambelán en aquel momento, el rey le concediera la Medalla de Oro de las Artes y las Letras. Pero poco pudo ya disfrutar tales honores al fallecer en febrero de 1846 debido al empeoramiento de la tuberculosis, contando tan solo 31 años de edad, cumpliendo así la regla no escrita de la corta vida de los escritores románticos.

Sirva este pequeño semblante biográfico como homenaje a un magnífico escritor, ampliamente recordado en su tierra natal, pero muy desconocido en el resto de España, que merece tener su nombre grabado con letras de oro en la Historia de la Literatura Española.

Publicado por el 21 enero, 2013 en Historia olvidada | 2 comentarios

El Coche Fantástico está a la vuelta de la esquina

No puedo negar que cuando era pequeño me encantaba el Coche Fantástico, la clásica serie protagonizada por ese mito televisivo incombustible (para bien o para mal)  llamado David Hasselhoff, en la que podíamos ver como aquel increíble Pontiac Firebird Trans-am negro que se conducía solo ayudaba al protagonista en la lucha contra el crimen. Los vehículos autónomos son un pequeño sueño de la humanidad desde que los primeros coches comenzaron a circular por las carreteras y parece que poco a poco se está convirtiendo en realidad.

Seguro que muchos habéis oído hablar del proyecto que está más avanzado actualmente, el coche sin conductor de Google, el principal desarrollo del conocido como Laboratorio X de Google dedicado a los proyectos más innovadores de la compañía. Frente al proyecto se encuentra el ingeniero alemán Sebastian Thrun, especialista en Inteligencia Artificial, también responsable del laboratorio de robótica de la Universidad de Stanford y de la plataforma de enseñanza online Udacity. Cuando tenía dieciocho años, Sebastian perdió a su mejor amigo en un accidente de coche, y desde ese momento ha dedicado su vida a conseguir crear un coche capaz de desenvolverse solo por las carreteras para evitar los cientos de miles de accidentes que por errores humanos se llevan por delante la vida dos millones de personas cada año en el mundo. El primer gran éxito de Sebastian Thrun, junto con un grupo de alumnos de la Universidad de Stanford, fue conseguir ganar en el Gran Desafío DARPA para vehículos autónomos de 2005, que consistía en un circuito de más de doscientos kilómetros por el desierto de Mojave que Stanley, el Volkswagen Tuareg modificado de Stanford, consiguió recorrer en menos de 7 horas sin intervención humana, llevándose así Stanford los dos millones de dólares de premio. Al año siguiente quedarían segundos en el siguiente Desafío DARPA, en este caso en un circuito urbano que simulaba una ciudad.

Stanley, ganador del DARPA Grand Challenge 2005

Esto avances llevaron a Google a comenzar el desarrollo de su propio vehículo autónomo bajo la batuta de Sebastian Thrun. El proyecto de Google está compuesto por una flota de de unos diez coches, la mayor parte Toyota Prius, que llevan ya un par de años recorriendo las carreteras de Estados Unidos. El principal sensor que poseen es el radar láser que llevan sobre el techo, a través del cual el coche es capaz de generar un mapa en 3D del entorno que le rodea. El hardware del vehículo se complementa con dos radares frontales, dos traseros, una cámara frontal, un GPS y sensores de rotaciones de las ruedas, con lo que es capaz de determinar su posición exacta en cualquier momento, que objetos le rodean y poder detectar  la líneas de las carreteras, las luces de los semáforos y las señales de tráfico. Llevan ya recorridos más de medio millón de kilómetros y gracias a esto ya han conseguido leyes en tres estados norteamericanos (Nevada, Florida y California) que permitan la circulación de coches sin conductor por sus calles y carreteras.

El Google Car, por Flckr user jurvetson (Steve Jurvetson).

Siguiendo la estela de Google, varios fabricantes de coches han comenzado a crear sus propios prototipos con distintos niveles de autonomía. En el reciente Salón de Electrónica de Consumo de Las Vegas, CES 2013, Lexus, la marca de lujo de Toyota, ha presentado el Advanced Active Safety Research Vehicle, que dotado de un hardware muy similar al vehículo de Google, aunque con un aspecto más aparatoso, por ahora solo sirve como una especie de copiloto que únicamente tomaría el control de coche en caso de posibilidad de accidente. En el mismo evento Audi anunció que próximamente comenzaría pruebas de un vehículo autónomo en el estado de Nevada, mostrando un par de videos sobre un sistema de aparcamiento autónomo y otro para situaciones de atasco. Por su parte Volvo anunció que en 2014 comercializaría también un sistema de conducción autónomo para situaciones de tráfico denso, que no superaría los cincuenta kilómetros por hora. Incluso en España tenemos el proyecto Autopía del Centro de Automática y Robótica, dependiente del CSIC, con el vehículo autónomo Platero que el pasado verano consiguió el hito de conducir solo durante cien kilómetros, aunque con la ayuda de un coche guía que le transmitía más información de posicionamiento con el fin de mejorar la precisión del GPS. Precisamente en un coche guía se basa también el proyecto europeo SARTRE, que pretende la creación de trenes de carretera en el que el coche principal si iría conducido por una persona, seguido de varios vehículos en modo automático  que mediante comunicación inalámbrica mantienen la distancia entre ellos y una velocidad constante. Por ahora ya han conseguido probarlo con tres vehículos aunque esperan llegar hasta seis.

Platero, el vehículo autónomo español. Fuente: CSIC

Como veis el interés por avanzar en la tecnología de vehículos autónomos es alto, y está claro que en los próximos años irán sirviendo para mejorar la seguridad en la conducción, aunque quizás aún estemos un poco lejos de llegar a ver nuestras calles llenas de estos vehículos completamente autónomos, no sólo por las posibles limitaciones tecnológicas, que se irán salvando poco a poco, sino también por las posibles implicaciones legales respecto a fallos que pudieran provocar accidentes. Pero alguien como yo, que nunca le ha gustado demasiado conducir, esta deseoso de que llegue un día en que poder sentirme como aquél “hombre que no existe, en un mundo lleno de peligros”, y decirle a mi reloj de pulsera aquello de “KITT, te necesito”.

Publicado por el 16 enero, 2013 en Monografías, Tecnología | 3 comentarios

Torres Quevedo: un ejemplo en el país del “que inventen ellos”

El pasado 28 de diciembre, Google dedicaba su doodle diario a un gran inventor, destacado en diversos campos, español y , como se puede ver, conocido y apreciado fuera de nuestras fronteras, aunque posiblemente bastante desconocido en su propio país.

Compartiendo nombre con el genio florentino, Leonardo Torres Quevedo nació en la pequeña población de Santa Cruz de Iguña, Molledo (Cantabria) 160 años antes del citado día en que el buscador de Mountain View le dedicaría su portada. En 1876 finalizó sus estudios de Ingeniería de Caminos en Madrid y comenzó su labor profesional y su dedicación a la invención, mediante la que alcanzaría unos cuantos hitos reseñables.

En 1912 construiría El Ajedrecista, al que se le puede considerar el primer juego de ordenador (analógico). Un autómata que, usando electroimanes, disputaba una partida de un final de rey y torre contra un oponente humano, ganando siempre. La invención de Torres Quevedo, que, a diferencia El Turco, no tenía truco, causó sensación en la Feria de París de 1914 y una cobertura relevante en las publicaciones técnico-científicas de la época.

Los Reyes de España juegan a El Ajedrecista

Pero ya años antes había patentado el telekino, un dispositivo capaz de enviar órdenes de control a través de ondas hertzianas y que sentaría las bases de los modernos sistemas de control remoto, y le convertiría en un auténtico pionero en este campo, junto con Nikola Tesla, nada más y nada menos. El hecho de que el IEEE considere al telekino como un hito en la historia de la ingeniería mundial nos puede dar una idea de la importancia de este primigenio mando a distancia.

Las capacidades del ingeniero español no se limitarían a los artilugios experimentales, y buena prueba de ello son su diseño del transbordador sobre el río Niágara, en Estados Unidos, conocido como Spanish Aerocar y que, aún hoy, casi un siglo después, continúa en funcionamiento y es toda una atracción turística sobre las impresionantes cataratas, o la construcción, con ayuda de Alfredo Kindelán, del primer dirigible español en 1905.

Transbordador sobre el Niágara

Torres Quevedo fue además miembro de prestigiosas academias, como la de las Ciencias de París o la Real Academia Española de la Lengua, donde sustituyó a Benito Pérez Galdós y un gran defensor del esperanto como nuevo idioma internacional. También destacó en sus últimos años por una importante dedicación a la pedagogía y al estudio de cómo sus autómatas podían ayudar a los docentes y aportar nuevos recursos didácticos, patentando, entre otros, un puntero proyectable, antecesor de nuestros punteros láser actuales. Tampoco fue un hombre ajeno al devenir político y social de su tiempo, alistándose voluntario para luchar contra las tropas carlistas que cercaban Bilbao durante la Tercera Guerra Carlista o recibiendo el ofrecimiento para ser ministro de Fomento, que finalmente rechazó.

Leonardo Torres Quevedo

Actualmente, un museo dedicado a su figura y obra, que expone algunas de sus máquinas e inventos, se puede visitar en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid y una fundación con su nombre está en funcionamiento en el seno de la Universidad de Cantabria con la intención de apoyar la investigación científica y técnica.

Y, si os estáis preguntando qué pinta la vaca montada en el transbordador en el doodle, se trata de un entrañable guiño a los inicios, que los hubo. El primer teleférico que nuestro inventor construyó en su pequeño pueblo natal era de tracción animal (vacuna para más señas).

Publicado por el 10 enero, 2013 en Historia olvidada, Tecnología | 3 comentarios

Cuento de Navidad

El mundo no se ha acabado y ya tenemos una nueva Navidad encima. Este año en cornisa.net hemos decidido que una buena forma de felicitar la Navidad es ofreceros este pequeño cuento, con ecos de Dickens y un protagonista muy especial, que espero disfrutéis. Os deseamos a todos los corniseros que paséis unas felices fiestas con vuestros seres queridos.

El espíritu de las Navidades futuras

   Había anochecido ya cuando el muchacho vio a la paloma. Casi había perdido toda esperanza de encontrar alguna aquella fría tarde del día de Noche Buena de 1942, cuando, en una esquina de la Biblioteca Pública de Nueva York, donde juraría que un instante antes no había nada, estaba aquella paloma. Era completamente de color gris oscuro, el muchacho se extrañó al verla pues no se parecía a ninguna de las especies que solían surcar los cielos e inundar los parques de la Gran Manzana. Cojeaba ligeramente, agitando las alas como intentando volar, pero sin conseguirlo. No se resistió en absoluto cuando el muchacho la recogió con sus manos. La acarició para tranquilizarla como hacía siempre que capturaba una, pero en este caso no era necesario. Aquella paloma parecía estar esperando que alguien la ayudara.
   Tardó poco en llegar al Hotel New Yorker con la paloma entre sus brazos, caminando con agilidad entre la muchedumbre que inundaban las calles neoyorquinas. A pesar de vivir en tiempos de guerra, Europa estaba lejos y la gente intentaba seguir haciendo su vida normal, disfrutando de la Navidad. Al entrar en el hall del Hotel, saludó con un simple movimiento de cabeza al portero, que le correspondió con el mismo gesto. Ni se inmutó al ver la paloma que llevaba al muchacho, conocía de sobra su destino. Tomó el ascensor al tercer piso y se detuvo frente a la puerta de la habitación 3327. Sujetando con un brazo la paloma, que seguía dócilmente acurrucada contra él, sacó la llave del bolsillo y entró. El anciano estaba sentado en su sillón, cerca de la ventana. Se volvió hacia el muchacho al oír el ruido de la puerta y sus ojos brillaron ligeramente al fijarse en la paloma. Se levantó del sillón, acercándose con lentitud al muchacho. Era un hombre alto, muy alto, pero los años habían habían hecho mella en él y esa altura había desembocado en un pronunciado encorvamiento. La altura se veía realzada también por la extrema delgadez del anciano, con aquel rostro sumido y cansado de una persona que había vivido mucho y no todo bueno.
– Gracias, Charlie – dijo el anciano tomando con delicadeza la paloma entre sus manos.
– Estaba junto a la Biblioteca. Es extraño, pero tuve la sensación de que me estaba esperando. No se muy bien que le pasa, la he examinado mientras venía y no parece tener nada roto.
   El anciano se acercó a la ventana e introdujo a la paloma en una de las delicadas jaulas de madera que ocupaban buena parte de la habitación. El resto de palomas se alborotaron ligeramente para recibir a su nueva compañera.
– ¿Necesita algo más hoy? -preguntó el muchacho.-¿Quiere que me quede un rato haciéndole compañía?
– Oh, no, Charlie, puedes irte, es tarde, seguramente tu familia te esté esperando ya. No hace falta que pierdas hoy el tiempo con este viejo.
– Ya sabe de sobra que no me importa. Me da pena que un gran hombre como usted tenga que pasar la Noche Buena solo.¿De verdad que no quiere venir a nuestra casa? Mi madre me insistió que sería un gran honor tenerlo entre nosotros.
– Ya te dije ayer que no os molestarais, además de que no estoy solo -el anciano volvió la mirada hacia las jaulas.- Las palomas siempre me confortan. Vete ya, no hagas esperar más a tu familia.
– Como quiera -dijo el muchacho encogiéndose de hombros- Mañana volveré a pasarme por aquí a la hora de siempre con algo de comida para las palomas. ¡Feliz Navidad!.
– Hasta mañana, Charlie -respondió el anciano.
   Una vez hubo salido el muchacho, el anciano buscó algo de pienso y lo echó en la jaula de la nueva paloma. El ave miró la comida, y luego al anciano, emitiendo un pequeño arrullo.
– Parece que no tienes hambre, pequeña. Bueno, ahí te lo dejo, cuando quieras ya comerás.
   El anciano consultó su reloj. Eran casi las siete de la tarde. Puede que la paloma no tuviera hambre, pero él empezaba a sentirla. Pensó en pedir algo al servicio de habitaciones, pero se sentía tan cansado que decidió sentarse un poco en su sillón. Se colocó su pequeña manta sobre las piernas y se quedó mirando a la paloma, que lo observaba sin apartar la mirada de él. Pensó en que en el fondo si que pudiera ser triste tener que pasar aquel día allí solo con la única compañía de las palomas, pero era ley de vida, sus amigos habían ido desapareciendo a lo largo de los años. Nunca había tenido mujer ni hijos. Su vida habían sido sus inventos, su pasión, su único amor. Era lo único que le quedaba a un anciano como él, los recuerdos de sus invenciones. Hacía tiempo que los periódicos lo ignoraban. Solo era un viejo loco. Sabía que ya no le queda mucho tiempo y pronto el mundo le olvidaría. Poco a poco la somnolencia le fue venciendo y se quedó profundamente dormido.
   Un lejano ruido, semejante a la sirena de un barco, lo despertó. Al abrir los ojos se sobresaltó al encontrarse a la paloma posada sobre su regazo. Mirando a los ojos al anciano, volvió a emitir aquel suave arrullo. El anciano hizo ademán de cogerla, pero la paloma echó a volar por la habitación. Con esfuerzo, se levantó del sillón siguiendo con la mirada a la paloma que comenzó a trazar círculos a su alrededor. El anciano notó sorprendido que algo extraño estaba ocurriendo. La oscuridad de la habitación comenzó a diluirse en formas que poco a poco reconoció. La paloma se detuvo, posándose sobre el hombro del anciano, que no daba crédito a lo que estaba viendo. Ante él se alzaba un carguero de la Marina. Se encontraba en algún puerto, rodeado por el ajetreo de soldados y marineros, que parecían ignorar su presencia. El solo hecho de encontrarse allí ya hubiera sido suficiente para sorprender a cualquiera, pero lo que dejó boquiabierto al anciano fue ver su nombre escrito con grandes letras sobre la proa del barco. La paloma saltó al suelo, aterrizando sobre los restos de un periódico. El anciano se inclinó para recogerlo. Se fijó en la fecha, era del año siguiente, y allí, en la parte superior se veía el titular que tantos años llevaba esperando: le habían dado la razón, aquella invención que inundaba de voces las ondas hertzianas era suya.
   No tuvo tiempo de digerir aquella noticia. La paloma retomó de nuevo su vuelo circular a su alrededor, haciendo desaparecer el puerto. Ahora se encontraba en una calle de Nueva York, frente a una tienda de electrodomésticos. En el escaparate el anciano vio lo que le pareció una versión más moderna de los televisores que él conocía. En la pantalla se podía ver a un hombre caminando lentamente, embutido en lo que al anciano le pareció que era un traje de buzo hasta que se dio cuenta de lo que ponía en la pantalla: directo desde la Luna. Por fin el hombre había salido del planeta Tierra, y estaban transmitiendo imágenes desde su mismísimo satélite. Sintió un ahogo de emoción y se preguntó si se encontrarían con otros seres ahí como siempre había soñado. Pero esta pregunta se quedó sin respuesta.
   El vuelo de la paloma era cada vez más rápido y una procesión de imágenes desfilaron frente a él. Vio un avión de combate despegar verticalmente. Comprobó como cientos de centrales eléctricas, con las gigantescas bobinas que había inventado, se extendían por todas partes del planeta. Aviones sin piloto lo sobrevolaron. Una extraña criatura humanoide de color blanco paso a su lado caminando con decisión. El anciano no tardó en reconocer en aquella criatura a uno de los autómatas inteligentes que siempre había imaginado. Atravesó un laboratorio donde un hombre sujetaba en su mano una simple bombilla encendida, sin cable alguno, como había hecho él muchos años atrás. Se vio rodeado por una multitud de gente paseando por la calle mientras hablaban a través de pequeños aparatos que portaban en la mano. El panorama cambió de nuevo, comenzando a flotar a su alrededor lo que le parecieron portadas de periódicos en color, con su imagen y su nombre por todos los lados, contando su vida, reivindicando sus inventos. El vuelo de la paloma comenzó a ralentizarse. El anciano vio como aparecía una forma que conocía de sobra. Su torre, su maravillosa e increíble torre que tantos sinsabores le había dado en su vida, y que hacía ya mucho tiempo que había sido destruida. Pero allí estaba, majestuosa como siempre. Nuevamente vio su nombre, sobre la puerta principal del edificio bajo la torre. Era su museo.
   El anciano no puedo evitar que sendas lágrima brotaran de su ojos y recorrieran sus mejillas. Sintió flaquear sus pocas fuerzas y arrodillándose sobre el suelo, lloró como no lo había hecho desde que era niño. La paloma se quedó frente al anciano, observándolo mientras este daba rienda a toda la emoción contenida durante aquel extraño viaje por el tiempo y el espacio. Cuando se hubo calmado, el anciano devolvió la mirada a la paloma.
– Gracias – fue lo único que consiguió decir.
   La paloma levantó nuevamente el vuelo. Le queda un último regalo que hacerle al anciano. El paisaje que le rodeaba nuevamente se diluyó, esta vez en una negrura salpicada de estrellas. El anciano consiguió ponerse de pie, aunque bajo él no había nada parecido al suelo. La paloma arrulló detrás de él. El anciano se volvió para contemplar una visión que jamás soñó que llegaría ver. Bajo sus pies, flotando en aquella negrura, estaba la Tierra, en su lado nocturno. Millones de luces dibujaban perfectamente los perfiles de los continentes. La luz que había nacido de él, de su privilegiada mente, iluminaba el planeta entero, guiando a los seres humanos en las oscuras noches. La paloma volvió a arrullar, pero el anciano oyó algo más, unas palabras que parecían surgir dentro de su mente: “Nunca te olvidaran”.
   El anciano se despertó. Tardó unos segundos en comprender que estaba de regreso a la habitación del hotel, sentado en el sillón. “¿Había sido todo un sueño?”-se preguntó. La habitación estaba completamente a oscuras. Moviéndose a tientas consiguió localizar la llave de la luz. Las palomas montaron alboroto al ver perturbado su sueño por la luminosidad. El anciano se acercó a las jaulas para comprobar que la jaula donde había dejado a la paloma estaba cerrada y vacía. Recorrió toda la habitación, pero no había ni rastro de ella, ni vio forma de que hubiera podido escapar, todas las ventanas estaban cerradas. El anciano suspiró. Sabía que no iba a encontrarla en ningún sitio. No entendía qué había pasado, pero en lo más hondo de su ser comprendió que todo había sido real. Rebuscó en un cajón de la cómoda hasta dar con el papel que le había dado el muchacho el día anterior. Allí estaba la dirección. Llamó a la recepción del hotel y pidió un taxi. Tomó su abrigo, su bufanda y su viejo sombrero. Al llegar abajo, el recepcionista lo saludo.
– Ya ha llegado el taxi -le dijo.- Pensaba que hoy no iba a salir.
– He decidido ir a cenar con la familia de un amigo -respondió el anciano.
– Eso esta bien -el recepcionista sonrió.- No es bueno pasarse tanto tiempo solo como hace usted últimamente. Pues que pase una buena noche, y ¡feliz Navidad!.
– Feliz Navidad -respondió Nikola Tesla sonriendo.

Publicado por el 24 diciembre, 2012 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

La Balada de El Hobbit

He salido muy decepcionado del cine tras ver El Hobbit, y todo por su banda sonora. Toda la película esperando oir La Balada de Bilbo Bolsón, y nada, ni una vez. Casi tres horas aguantando la insulsa música Howard Shore sin poder disfrutas de la armoniosa voz de ese maestro de la canción que es Leonard Nimoy, el legendario Spock de Star Trek. Así que para que todos podáis disfrutar de esa grandiosa obra musical, aquí la tenéis, en glorioso sonido mono, ¡y en color! Todos a cantar conmigo:

Bilbo (Bilbo)
Bilbo Baggins
He’s only three feet tall
Bilbo (Bilbo)
Bilbo Baggins
The bravest little hobbit of them all

Escuchadla antes de que se acabe el mundo u os arrepentiréis. Es la mejor forma de empezar oficialmente la Navidad :-)

Publicado por el 21 diciembre, 2012 en Por fin es viernes | Lee el primer comentario

Crowdfunding en la práctica: algunos proyectos que te sorprenderán.

En artículos recientes os hemos estado contando, entre otras cosas, las perspectivas presentes y futuras del fenómeno del crowdfunding, así como las principales plataformas de financiación colectiva en España. Y llevamos ya un tiempo haciendo un atento seguimiento al proyecto de El Cosmonauta, un hito del crowdfunding patrio.

Hoy vamos a repasar algunos proyectos sorprendentes que se han puesto en marcha gracias a la financiación colectiva en todo el mundo.
En términos de volumen, la plataforma norteamericana Kickstarter, con cerca de 400 millones de dólares comprometidos en más de 70.000 proyectos, es un referente a nivel mundial, y ha sido el trampolín de algunos de los proyectos más relevantes de la historia del crowdfunding, entre los que podemos encontrar Printrbot (una impresora 3D), Double Fine Adventure (nuevo videojuego de Tim Schafer, creador de las conocidas aventuras gráficas Day of the tentacle y The secret of Monkey Island), LIFX (una bombilla LED con conectividad wifi, eficiente y cuya intensidad luminosa y color pueden ser controlados por medio del teléfono móvil) y, sobresaliendo sobre el resto en cuanto a su recaudación, Pebble y Ouya.

Pebble es un reloj de tinta electrónica, que se puede sincronizar vía Bluetooth con el teléfono móvil, es personalizable en cuanto a su aspecto, tiene capacidad para ejecutar aplicaciones para deportes, notificaciones de mensajes, control de dispositivos de música… y que además dispondrá de un SDK abierto para el desarrollo de nuevas aplicaciones que aumenten su funcionalidad. El proyecto ha recaudado más de 10 millones de dólares para su financiación, lo que supone el récord absoluto en la historia de Kickstarter.

Por su parte, Ouya es una nueva consola basada en el sistema operativo Android, que se prevé vea la luz al comienzo de la próxima primavera a un precio de unos 80 euros. Ha sido desarrollada gracias a los más de 8 millones de dólares que consiguió recaudar mediante financiación colectiva y podrá ejecutar todo el catálogo de juegos existentes para el operativo de Google, además de ser totalmente rooteable y ofrecer un kit de desarrollo abierto para que cualquiera pueda lanzarse a crear sus propios videojuegos. El apoyo obtenido y la expectación que ha generado son una buena muestra del ansia con que se espera la consecución de este proyecto entre la comunidad de gamers.

Si no os ha interesado ninguno de los proyectos que hemos visto hasta ahora, quizá un robot araña gigante os resulte más atractivo (muhahahaha…). Seguro que muchos alguna vez habéis deseado tener uno para hacer buen uso de él en algún atasco…pues os presentamos a Stompy, un robot hidráulico hexápodo de código abierto, de más de 5 metros de altura y 1800 kilos, y que puedes pilotar. Hechas las presentaciones, os dejamos con un vídeo para ver al bicho:

Dejando Kickstarter, nos encontramos en Fundable con un curioso proyecto que pretende unir el juego social a través de dispositivos móviles con los microcréditos a países en desarrollo. Su nombre es Seeds y se autodefine como una unión entre Farmville y Kiva. Ya existe un prototipo funcionando y los primeros microcréditos ya han llegado a Kenia. En la página del proyecto podréis ver la idea desarrollada con más detalle.

Y finalizaremos este repaso con un proyecto centrado en uno de los personajes favoritos de éste nuestro humilde blog, que no es otro que el gran Nikola Tesla. A través de Indiegogo se han recaudado más de 1,3 millones de dólares para construir un museo dedicado al genio serbio, considerado el padre de la corriente alterna y de una extensa lista de inventos y descubrimientos. Parte de este dinero irá destinado a la adquisición de los terrenos en los que se encontraba el laboratorio de Tesla cerca de Nueva York. Aquí podéis encontrar más información sobre la marcha del proyecto y también una divertida argumentación acerca de por qué Nikola Tesla es el geek más grande que jamás haya existido.

En resumen, la financiación colectiva ha permitido, permite, y esperemos permitirá hacer grandes cosas y sacar adelante ideas verdaderamente interesantes. ¿Es el nuevo motor de financiación para los nuevos tiempos que se nos vienen encima? No lo sé, cada uno podrá formarse su opinión, pero parece que, en colectivo, los sueños son menos imposibles.

Publicado por el 20 diciembre, 2012 en Monografías | 2 comentarios

Participamos en los Premios 20Blogs ¡Vótanos!

Pocas veces, el título de una entrada va a dejar más claro el contenido de la misma.

Vaya por delante que esta entrada está dedicada al autobombo y el egocentrismo.

Desde el diario 20 minutos se organiza un concurso de blogs y cornisa.net se presenta para competir en la categoría de Blogosfera.

Para ayudarnos a estar en los puestos de cabeza sólo hay que entrar, registrarse y votarnos. Son 5 minutos nada más, así que os animamos a apoyar nuestra candidatura.

Publicado por el 16 diciembre, 2012 en Monografías | Lee el primer comentario

Orígenes de la Democracia III: Pericles y la Democracia Radical

Tras las reformas de Clístenes que tratamos en la anterior entrega, la vida política de Atenas vio pasar a grandes personajes, como Milciades, Temístocles, Arístides y Cimón, que unas veces apoyando a la aristocracia y otras a caminos más democrático, fueron afianzando las instituciones democráticas y llevando a la ciudad a una hegemonía política y económica sobre el resto de ciudades griegas, sobre todo gracias a la victoria en las Guerras Médicas contra los persas. Pero aún quedaba dar un paso más hacia una democracia más participativa y ese paso lo daría Pericles.

Busto de Pericles

Estas nuevas reformas realmente fueron iniciadas por Efialtes, que privó al Consejo del Areópago, la parte más aristocrática y conservadora de las instituciones de Atenas, de parte de sus privilegios y poderes, que pasaron a detentar la Bulé y la Heliea. Esta decisión le costaría la vida en el 461 a. C, pero el proceso no podía detenerse ya y fue su aliado político, Pericles quién continuaría con las reformas. Pericles era hijo Jantipo, uno de los vencededores de las batallas de Cabo Mícale y Sesto contra los persas, y desde un pequeño recibió una cuidadosa educación que lo convertiría en el sagaz político, aunque siempre fue considerado más intelectual por usar más bien la inteligencia que la demagogia, como era común entre los políticos de entonces y los de ahora. Tras unos años en que tuvo como rivales a Cimón y Tucídides, a partir del 443 a. C. es nombrado Estratego Autokrator, cargo que detentaría hasta su muerte, y que le daría carta blanca para poder emprender las últimas transformaciones de la democracia ateniense.


El primer paso dado fue permitir el acceso al arcontado de la tercera clase social creada por Solón, la integrada por pequeños labradores. Lo siguiente, una de las reformas más importantes, fue el establecimiento de la Mistoforía, el pago por realizar funciones públicas, consistente en una pequeña cantidad de dinero entregada a los miembros de la Bulé y de la Heliea, como compensación del día de trabajo perdido por realizar las actividades democráticas. Esto sirvió de incentivo para incrementar la participación ciudadana en la vida política ateniense. En relación a esto también se fijó un sueldo para los miembros auxiliares de la Administración, los soldados y los marinos, beneficiándose así todas las clases sociales. También se instituyó la Dokimasía, por la cual varios integrantes de la Bulé y la Heliea valoraban si el candidato propuesto para realizar una función pública cumplía los requisitos necesarios para ella. Por último, se creó la institución de la Grafé pará Nomon, cuyo fin era que cualquier ateniense pudiera frenar propuestas que considerara ilegales, que quedaban paralizadas hasta que se realizaba una investigación concienzuda, para impedir así acciones irreflexivas por parte de la Asamblea de ciudadanos.

Todos estos ajustes promovidos por Pericles, que a priori pueden parecer pequeños, consiguieron dinamizar el funcionamiento de las instituciones ciudadanas de gobierno, poniendo así en funcionamiento la democracia radical como culminación del proceso que había sido iniciado por Solón ciento cincuenta años atrás. Lamentablemente esta forma de gobierno no tendría muchas más vida, ya que durante el gobierno de Pericles se iniciaría la Guerra del Peloponeso, que enfrentaría a Atenas contra Esparta y que culminaría con la derrota de Atenas en el 404 a. C. Esta derrota marcó también el principio del fin de la democracia radical debido al clima de pesimismo de los ciudadanos, la mala situación económica y del aumento del poder de los funcionarios que ejercían el poder ejecutivo. Pocas décadas después llegarían Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno que acabarían con cualquier resto de democracia ateniense, sometidos al poder real de estos monarcas, y con esto tendrían que pasar muchos siglos para que volvieran a resurgir las instituciones democráticas. O algo que se le parece.

Otras entregas:

Publicado por el 10 diciembre, 2012 en Historia olvidada | 4 comentarios

Díaz Ferrán: máxima

Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo.

Publicado por el 7 diciembre, 2012 en Frases | Lee el primer comentario

‘La vida de Pi': una historia increíble

Hacía tiempo que no salía del cine intentando procesar lo que acababa de contemplar como me ha ocurrido tras ver La vida de Pi. Pensando en su final y su significado, no sólo a nivel de la propia película, sino sobre la reflexión a la que te induce sobre la vida en general, sobre cómo nos comportamos los seres humanos, y porque creemos en las cosas que creemos. Aunque ya había oído comentarios al respecto sobre el efecto que había tenido en la gente que la había visto, he decir que me ha sorprendido gratamente este último trabajo del director chino Ang Lee, que recordaréis por películas como Tigre y Dragón o Brokeback Mountain.

La historia comienza con la visita de un joven escritor a Pi Patel para que le cuente su increíble historia de supervivencia tras un naufragio, con la intención de usarla en su próxima novela. Pero lo que se encuentra es algo bastante distinto de lo que se esperaba. Porque la película no solo trata de una aventura en el mar, sino que como bien titula la película, nos narra la vida de Pi Patel, de su nacimiento y su infancia, el simpático origen de su nombre, y su afán por creer en algo, por encontrar algún significado a la existencia. He de decir que durante el visionado de la película me molestó ligeramente la carga religiosa que impregnaba la historia en ciertos momentos, pero esta sensación se fue diluyendo según avanzaba el metraje, hasta llegar al final, con el que ya todo encaja. Por supuesto, esta película es también un auténtico festival visual, que te deja maravillado por las espectaculares y a veces oníricas imágenes que plasman la aventura marítima de Pi y el tigre de Bengala que le acompaña en su periplo marítimo. No la vi en 3D, soy bastante reacio a ver películas con ese formato, pero en esta película creo que puede merecer la pena en muchas escenas, que pueden realzar su espectacularidad. También hay que tener claro que pese a que salgan animales en la película, no vayas a pensar que pueda tener cierto tono infantil, porque no lo tiene. Aunque los niños también la podrán disfrutar, no está dirigida a ellos.

No cuento más sobre  película, porque lo mejor es verla, solamente recomendarla tanto por ser un espectáculo visual incomparable, como por tener un guión que te emocionará y te hará reflexionar. Cuando salgas del cine habrás experimentado una historia increíble en la que desearás creer. Se que suena a la típica frase de promoción de película, pero en este caso tiene un sentido que comprenderás cuando la veas.

Publicado por el en Por fin es viernes | 4 comentarios