Vive la Historia. La Gran Armada: Vientos de guerra

Ambientación sonora:

“No puedo sino advertir a Vuestra Majestad que se prepare, en todos los campos, para lo peor. Disponga de inmediato de una armada muy poderosa para defender el mar y consiga, por medio de sus súbditos, contar con una reserva de dinero, que es el pilar para sostenerlo todo”

Robert Dudley, conde de Leicester, a Isabel I (1587)

 

La tensión también iba en aumento fuera de las fronteras de Inglaterra. Las cancillerías europeas seguían con máxima atención el curso de los acontecimientos y la diplomacia trabajaba sin cesar, pero cada día que pasaba las posturas parecían alejarse más y los soberanos de Madrid y Londres empezaban a prepararse para una confrontación inevitable.

Isabel se había contagiado por el ambiente y, presa del temor y la desconfianza, ya creía que nada conseguiría evitar un ataque español sobre suelo inglés, por lo que no podía perder ni un segundo en preparar la defensa de su reino. Felipe era el rey más poderoso de su tiempo y en 1580 había anexionado Portugal y sus posesiones ultramarinas a los territorios de la Corona. La monarquía española, el primer imperio de dimensión planetaria, ostentaba la hegemonía militar en Europa y dominaba los mares y el comercio con el Nuevo Mundo. Inglaterra, una potencia emergente, veía amenazada su propia seguridad, lo que le llevó a intensificar su apoyo a los rebeldes holandeses y también ahora a los portugueses, todo ello en contra de los intereses de España. Los corsarios ingleses, con el beneplácito de la reina Isabel, atacaban a los convoys españoles que transportaban todo tipo de mercancías desde las Indias, al mismo tiempo que intentaban saquear las ciudades americanas.

Ejecución de María Estuardo

Ejecución de Maria Estuardo

El rey de España, desde siempre prudente y receloso de un enfrentamiento a gran escala contra Inglaterra, veía como se le acumulaban los motivos para pasar a la ofensiva. En el plano religioso, la persecución de papistas en el reino inglés era cada vez más descarada. A inicios de 1587, María Estuardo, la que fuera Reina de Escocia, cautiva de la reina Tudor, fue ejecutada, acusada de traición contra Isabel. Vestida de rojo y aferrándose a su catolicismo, María murió como una mártir. Parecía la afrenta definitiva para el monarca español, que sentía también la presión del orbe católico para que fuera en rescate de la verdadera fe en la isla antes de que ésta cayera para siempre en manos de los herejes. Felipe comenzó a consultar a sus mandos militares acerca de las necesidades para la invasión.

A un lado y otro del mar todos caminaban ya hacia la guerra.

Continuará…

Publicado por Viyu el 5 marzo, 2015 en Historia olvidada, Monografías | Se el primero en comentar

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