Un Metro de Historia: Núñez de Balboa

Caminando por el madrileño distrito de Salamanca, divisando ya el cruce con Juan Bravo, podemos encontrar unos dulces que, aun bautizados con gentilicio ruso, pertenecen sin embargo al patrimonio de la confitería ovetense. Conviene decir, como consejo del día, para quien nunca haya probado un moscovita, que son un éxito asegurado entre propios y extraños. Nostros, que los hemos paladeado, no nos podremos resistir. Bien sabido es que lo primero es reconocer la natural debilidad frente a los placeres mundanos y azucarados. Hecho lo cual (el reconocimiento y la dulce adquisición), para transportar tan exquisita carga podremos acceder al metro sólo unos metros más allá (valga la redundancia) Estaremos descendiendo a la estación de Núñez de Balboa (de las líneas 5 y 9)

Los dulces eran por aquí distintos, y a buen seguro menos chocolateados, cuando Vasco Núñez de Balboa vino al mundo, en 1475, en la localidad extremeña de Jerez de los Caballeros. La información sobre su ascendencia familiar y sus primeros años es escasa, pero la Historia lo sitúa en 1501 explorando la costa caribeña, inmerso en la ibérica fiebre descubridora del momento. Con las ganancias obtenidas compró tierras en la isla de La Española (actual Santo Domingo), donde pasará unos cuantos años , hasta que sus muchas deudas le empujan a huir y unirse como polizón a la expedición que, encabezada por Martín Fernández de Enciso, se dirigía a tierras continentales. Sus conocimientos de la región le salvaron, tras ser descubierto, de ser empujado a una muerte segura, abandonado en algún islote.
Ya en el continente su carisma va haciéndole un nombre entre los españoles y, en 1510, tras la victoria sobre el cacique indígena Cémaco, fundará el que quizá haya sido el primer establecimiento europeo permanente en tierras continentales americanas: Santa María la Antigua del Darién. Aquí empieza la escalada del conquistador, que luego se convertiría en caída. Tras forzar la destitución del déspota Fernández de Enciso, Núñez de Balboa se convirtió en alcalde de la floreciente Santa María, para después deshacerse, en circunstancias poco claras, del entonces gobernador de la región, Nicuesa, alcanzando así el cargo de gobernador de Veragua.
Comienza entonces la conquista del istmo de Panamá, durante la cual oirá por primera vez entre los indígenas historias acerca de otro mar y de un rico reino situado al sur . Dispuesto a comprobar por sí mismo estos relatos, Balboa organizó una expedición desde Santa María y, el 25 de septiembre de 1513, a la cabeza de un puñado de españoles divisó en el horizonte ese “otro mar”, que bautizó como el Mar del Sur. Acababa de descubrir el mayor océano de la Tierra, el océano Pacífico (nombre acuñado unos años después por Magallanes durante su intento de circunnavegación del mundo) Cuatro días después del avistamiento, el día de San Miguel, bañados por las aguas del nuevo mar, los españoles “tomaban posesión” de la vasta extensión de agua, nueva a sus ojos, en nombre de sus soberanos. En este 2013 se cumple el quinto centenario de este descubrimiento y Panamá, hoy centro clave de las comunicaciones marítimas del mundo, lo celebra con diversos actos e iniciativas.

Fuente: Wikipedia (http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/aa/La_palma%2C_Dari%C3%A9n.jpg)

El Pacífico visto desde la región del Darién, Panamá (Fuente:Wikipedia)

Tras este hito histórico, Núñez de Balboa se encontró con la llegada de un nuevo enviado real, Pedro Arias de Ávila, cuya autoridad tuvo que acatar. Sin embargo, la ambición conquistadora de Vasco no se frenaría en ningún modo, llevando a cabo expediciones tanto consentidas como no consentidas, y descubriendo, entre otros lugares, el Archipiélago de las Perlas, donde se hallaría la “Perla Peregrina”, una de las más fabulosas joyas de la Historia, que, tras pasar por las manos de Felipe II y otros reyes y reinas de España, fue robada y llevada a Estados Unidos por José Bonaparte, atavió el cuello de Liz Taylor y se vendió hace poco más de un año por 9 millones de euros.

Finalmente, la desobediencia de Balboa, las envidias, venganzas y luchas de poder terminarían llevándole al cadalso, acusado de traición a la Corona. Murió decapitado, y proclamando su inocencia, en el enero tropical de 1519. Nada se sabe de los restos del explorador, deudor, polizón, soldado, alcalde, gobernador, adelantado, descubridor y conquistador, que traicionado y/o traidor, y no ajeno a la codicia y la violencia de la Conquista, cambió los mapas del planeta.

Óleo representando a Vasco Núñez de Balboa (Museo Naval de Madrid)

El hombre que dirigió su arresto, extremeño como él, continuaría el sueño conquistador hacia el sur. Hacia ese sur bañado por un nuevo mar. Su nombre era Francisco Pizarro. Pero esa ya es otra historia.

Y, coincidencias de la Historia, Juan Bravo fue un cabecilla del movimiento comunero castellano y acabó sus días del mismo modo que nuestro protagonista de hoy, sólo dos años más tarde, aunque en un abril vallisoletano. Un final muy visto en nuestra historia. Hoy sus calles yacen juntas.

Publicado por Viyu el 6 febrero, 2013 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

  • 6 febrero, 2013, 7:06
    Bitacoras.com dijo,

    Información Bitacoras.com…

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