Orígenes de la Democracia III: Pericles y la Democracia Radical

Tras las reformas de Clístenes que tratamos en la anterior entrega, la vida política de Atenas vio pasar a grandes personajes, como Milciades, Temístocles, Arístides y Cimón, que unas veces apoyando a la aristocracia y otras a caminos más democrático, fueron afianzando las instituciones democráticas y llevando a la ciudad a una hegemonía política y económica sobre el resto de ciudades griegas, sobre todo gracias a la victoria en las Guerras Médicas contra los persas. Pero aún quedaba dar un paso más hacia una democracia más participativa y ese paso lo daría Pericles.

Busto de Pericles

Estas nuevas reformas realmente fueron iniciadas por Efialtes, que privó al Consejo del Areópago, la parte más aristocrática y conservadora de las instituciones de Atenas, de parte de sus privilegios y poderes, que pasaron a detentar la Bulé y la Heliea. Esta decisión le costaría la vida en el 461 a. C, pero el proceso no podía detenerse ya y fue su aliado político, Pericles quién continuaría con las reformas. Pericles era hijo Jantipo, uno de los vencededores de las batallas de Cabo Mícale y Sesto contra los persas, y desde un pequeño recibió una cuidadosa educación que lo convertiría en el sagaz político, aunque siempre fue considerado más intelectual por usar más bien la inteligencia que la demagogia, como era común entre los políticos de entonces y los de ahora. Tras unos años en que tuvo como rivales a Cimón y Tucídides, a partir del 443 a. C. es nombrado Estratego Autokrator, cargo que detentaría hasta su muerte, y que le daría carta blanca para poder emprender las últimas transformaciones de la democracia ateniense.


El primer paso dado fue permitir el acceso al arcontado de la tercera clase social creada por Solón, la integrada por pequeños labradores. Lo siguiente, una de las reformas más importantes, fue el establecimiento de la Mistoforía, el pago por realizar funciones públicas, consistente en una pequeña cantidad de dinero entregada a los miembros de la Bulé y de la Heliea, como compensación del día de trabajo perdido por realizar las actividades democráticas. Esto sirvió de incentivo para incrementar la participación ciudadana en la vida política ateniense. En relación a esto también se fijó un sueldo para los miembros auxiliares de la Administración, los soldados y los marinos, beneficiándose así todas las clases sociales. También se instituyó la Dokimasía, por la cual varios integrantes de la Bulé y la Heliea valoraban si el candidato propuesto para realizar una función pública cumplía los requisitos necesarios para ella. Por último, se creó la institución de la Grafé pará Nomon, cuyo fin era que cualquier ateniense pudiera frenar propuestas que considerara ilegales, que quedaban paralizadas hasta que se realizaba una investigación concienzuda, para impedir así acciones irreflexivas por parte de la Asamblea de ciudadanos.

Todos estos ajustes promovidos por Pericles, que a priori pueden parecer pequeños, consiguieron dinamizar el funcionamiento de las instituciones ciudadanas de gobierno, poniendo así en funcionamiento la democracia radical como culminación del proceso que había sido iniciado por Solón ciento cincuenta años atrás. Lamentablemente esta forma de gobierno no tendría muchas más vida, ya que durante el gobierno de Pericles se iniciaría la Guerra del Peloponeso, que enfrentaría a Atenas contra Esparta y que culminaría con la derrota de Atenas en el 404 a. C. Esta derrota marcó también el principio del fin de la democracia radical debido al clima de pesimismo de los ciudadanos, la mala situación económica y del aumento del poder de los funcionarios que ejercían el poder ejecutivo. Pocas décadas después llegarían Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno que acabarían con cualquier resto de democracia ateniense, sometidos al poder real de estos monarcas, y con esto tendrían que pasar muchos siglos para que volvieran a resurgir las instituciones democráticas. O algo que se le parece.

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Publicado por Vik-Tor el 10 diciembre, 2012 en Historia olvidada | 4 comentarios para leer

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