La máquina de vapor, ese invento ¿inglés? No, español

Si revisamos la historia oficial de la máquina de vapor, nos dirá que la primera máquina patentada fue la del inglés Thomas Savery en 1689. Nos encontramos aquí con un nuevo ejemplo de cómo la historia de la tecnología parece siempre escrita desde el mundo anglosajón y dejan olvidada la verdad, cosa que parece incluso favorecida desde España, donde apenas surgen esfuerzos oficiales por reivindicar a nuestros genios. Y es que casi cien años antes del invento del inglés, un español, Jerónimo de Ayanz, había patentado ya una máquina de vapor completamente funcional que fue usada en explotaciones mineras.

Maquina de vapor de Jerónimo de Ayanz

Jerónimo de Ayanz y Beumont nació en la población navarra de Guenduláin en 1553, segundo hijo de una familia de rancio abolengo. Su padre, Carlos de Ayanz, había combatido junto con Felipe II en la batalla de San Quintín, lo que propició que Jerónimo consiguiera ser nombrado Paje del Rey en 1567. A partir de aquí comenzaría su carrera administrativa que le llevaría veinte años después a ser nombrado Administrador General de Minas del Reino, lo que le hizo a tener bajo su control las 550 minas que había en explotación en España y América. Fue precisamente este cargo lo que le llevaría a desarrollar su máquina de vapor. Uno de los problemas principales que había en la minería de la época era extraer el agua de las galerías, y Jerónimo dedicó sus esfuerzos a encontrar métodos eficientes paras solucionar este escollo que había provocado la paralización de la mina de Guadalcanal en Sevilla. En un principio desarrolló un método que aplicando la técnica del sifón con intercambiador y el principio de la presión atmosférica (principio que no se investigaría hasta más de cien años después) conseguía elevar el agua acumulada en las galerías. Pero parece que este método no le fue suficiente, e ideó un nuevo sistema, que impulsaba mediante la fuerza del vapor el líquido por una tubería en un flujo continuo, desaguando eficientemente las galerías. La primera máquina de vapor completamente funcional. Curiosamente aplicó este concepto para otro uso, que fue proyectar al interior de la mina nieve pulverizada mediante un eyector de vapor para refrigerar las galerías. Acababa de inventar el aire acondicionado.

Jerónimo de Ayanz realizó sus mayores inventos durante el reinado de Felipe III

Pero esto es solo la punta del iceberg de la inventiva de este genio navarro. En un documento oficial firmado por el Rey Felipe III en 1606 se le reconocían 48 patentes, denominadas en aquellos tiempos privilegios de invención. Uno de los más sorprendentes es su diseño de un submarino con sistema de renovación de aire, remos para desplazarse sin perder estanqueidad e incluso unos guantes para poder recoger objetos desde el interior. Un auténtico basticafo. No se llegó a construir, pero lo que si llegó a experimentar fue con un traje de buzo operativo, haciéndole una demostración al propio Felipe III en las aguas del río Pisuerga en Valladolid. Una hora permaneció sumergido el buzo hasta que el rey, aburrido de esperar, ordenó que saliera. convencido de su funcionamiento. Pero también toco otras muchas áreas de la ingeniería, por ejemplo para el mundo de la navegación, inventó una bomba para desaguar barcos, un horno para destilar agua marina y así poder abastecer de agua potable los navíos durante sus largas travesías, y una brújula con declinación magnética. En el área de la agricultura determinó que las piedras de moler cónicas eran más eficientes para los molinos, a los cuales también aportó mejoras como la orientación automática y el tornillo helicoidal, y mejoró los sistema de riego con bombas optimizadas y presas de arco. Otras aportaciones fue una bascula de precisión y un sistema para determinar el “par motor” que mide la eficiencia técnica de giro de un motor, una medida que tardaría casi dos siglos en retomarse.

Como podemos ver la lista de contribuciones a la ingeniería es interminable, pero también podemos ver que  éstas no tuvieron la continuidad que hubiera sido deseada. Ese es uno de los grandes problemas de los genios españoles, que no tuvieron a nadie que continuara investigando y mejorado sus creaciones, lo que hace que pase como ocurrió con Jerónimo de Ayanz, que pese a ser un inventor reconocido en su época (hasta Lope de Vega le dedicó unos versos en su obra Lo que pasa una tarde), tras su muerte en 1613 sus recuerdo fue borrado de la memoría de España. Quizás si no fuera por el afán investigador de Nicolás García Tapia, que en 2001 publicó Un inventor navarro: Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553-1613), aún seguiría siendo un absoluto desconocido.


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Publicado por Vik-Tor el 27 julio, 2011 en Historia olvidada | 4 comentarios para leer

  • 27 julio, 2011, 14:56
    Bitacoras.com dijo,

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Si revisamos la historia oficial de la máquina de vapor, nos dirá que la primera máquina patentada fue la del inglés Thomas Savery en 1689. Nos encontramos aquí con un nuevo ejemplo de cómo la historia de la tecnología……

  • 29 julio, 2011, 10:32
    La máquina de vapor, ese invento ¿inglés? No, español dijo,

    […] La máquina de vapor, ese invento ¿inglés? No, español http://www.cornisa.net/historia_olvidada/la-maquina-de-vapor-ese…  por k40s hace 3 segundos […]

  • 12 diciembre, 2016, 12:52
    Smitha9 dijo,

    Real nice design and great articles, nothing else we want kedcfdededebdeeb

  • 23 enero, 2017, 17:32
    Jorge A. Meneses M. dijo,

    It was a Spaniard in the 1600s who invented the “steam engine” used in mining in Spain.
    Jerónimo de Ayanz, que pese a ser un inventor reconocido en su época (hasta Lope de Vega le dedicó unos versos en su obra Lo que pasa una tarde), tras su muerte en 1613 sus recuerdo fue borrado de la memoría de España. Quizás si no fuera por el afán investigador de Nicolás García Tapia, que en 2001 publicó
    Un inventor navarro: Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553-1613), aún seguiría siendo un absoluto desconocido.

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