El córnico: la supervivencia de una lengua

“Me ne vidn cewsel Sawznek!” Se cuenta que esas palabras (“¡Yo nunca hablaré inglés!”, o algo parecido) fueron las últimas que pronunció la anciana Dolly Pentreath. El año era el 1777 y el lugar, algún pueblo de las tierras de Cornualles, en el extremo más meridional de Inglaterra.
Geográficamente, el condado de Cornualles, que ocupa la mayor parte de la península del mismo nombre, dibuja sus abruptas costas entre el Mar Céltico y el Canal de la Mancha y está reconocido como una se las seis naciones celtas junto con Gales, Escocia, Man, Irlanda y Bretaña (A modo de curiosidad Galicia y Asturias, a pesar de atesorar herencia cultural celta, se consideran pueblos afines, pero no están oficialmente incluidas en este grupo al no hablarse en su territorio ninguna lengua de origen celta).


Históricamente los habitantes de Cornualles han sido grandes mineros durante muchos siglos, abasteciendo de estaño a a las civilizaciones del Mediterráneo desde la Antigüedad, aunque el agotamiento de sus minas ha dejado una región deprimida que trata de prosperar hoy en día gracias al turismo.

Quizás no sea cierto, pero se considera que Dolly Pentreath fue la última hablante nativa de córnico (o cornuallés), una lengua céltica britónica surgida hacia el siglo VII y hablada en lo que hoy es el mencionado condado de Cornualles (Cornwall en inglés, Kernow en córnico).
Con su muerte podría haber desaparecido para siempre la lengua de su tierra, pero, aunque no se escuchó durante muchos años, el córnico no se extinguió por completo.

A mediados del siglo XIX Louis Lucien Bonaparte, filólogo y sobrino de Napoleón, llegaba a Cornualles para realizar estudios sobre la lengua originaria de la región. El estudioso y príncipe francés, que tuvo una notable relación con España (realizó hasta cinco viajes al País Vasco para definir una clasificación dialectal del euskera y promovió la traducción del Evangelio al asturiano), contribuiría a levantar, en la villa de Mousehole, un memorial dedicado a la última hablante de córnico.

Memorial de Dolly Pentreath (cornwalls.co.uk)

En 1904, la publicación por parte de Henry Jenner de su “Handbook of the Cornish Language” impulsa el resurgimiento de la lengua de Cornualles. Partiendo de su escritura, algunos naturales del lugar comienzan a aprender el idioma de sus antepasados y ya en los años treinta se empiezan a dar misas en córnico. Durante las décadas posteriores los esfuerzos por la recuperación del córnico se traducen en un crecimiento del número de personas que conocen la lengua, la implantación de su estudio como asignatura optativa en las escuelas o su tímida aparición en medios de comunicación locales. Hoy en día se estima que unas 2000 personas pueden hablar córnico con fluidez y más de 3000 lo conocen.

Si alguien se anima, aquí, a través de EuroTalk, se puede empezar a aprender la lengua de las tierras de Cornualles. Aún se pueden oír las palabras del legendario pueblo de los mineros de estaño. Dydh da!

Bandera de Cornualles (fuente: mirro.co.uk)

Gracias a @angeluki por la sugerencia

Publicado por Viyu el 11 noviembre, 2011 en Historia olvidada | 6 comentarios para leer

Escribe un comentario