Cuéntame tu historia y te diré cómo hablas

El bicentenario de la Constitución de Cádiz ha traído estos días a todos los medios la expresión popular de ¡Viva la Pepa!, que, usada originalmente por los liberales españoles para manifestar su apoyo a la Carta Magna de 1812, fue derivando hasta su utilización, en otros contextos, como sinónimo de improvisación y jolgorio.
Hay muchas otras muestras de cómo la Historia va dejando sus huellas en el idioma en forma de expresiones y frases hechas de las que en muchas ocasiones se ha olvidado el origen o se desconoce exactamente el hecho histórico que está detrás.

Unas cuantas surgieron en la época imperial, cuando las tropas españolas libraban batallas en medio mundo. En una de estas batallas, en los alrededores de la localidad italiana de Bicoca, las tropas imperiales aplastaron, con una facilidad pasmosa, al ejército franco-veneciano. Desde entonces, cuando algo resulta fácil es una bicoca. Años más tarde, en 1557, de nuevo los franceses sufrirían una gran derrota ante los ejércitos imperiales, esta vez en San Quintín. Para conmemorar esta victoria española, acaecida el día de San Lorenzo, se erigió el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, y tal fue la matanza que la expresión “se armó la de San Quintín” se quedó para siempre en el acervo lingüístico castellano.
Pero tanta guerra requiere muchos sacrificios, y el infierno de Flandes (el “Vietnam español”) fue un buen ejemplo. El enorme coste humano y económico que conllevó el mantenimiento de los Países Bajos bajo el dominio del Imperio, estando en guerra con ingleses, franceses, turcos, portugueses, rebeldes flamencos y quien pasara por allí, hizo que “poner una pica en Flandes” sea sinónimo de cualquier empresa realmente complicada. Al final, tanta sangría acabó dejando las arcas imperiales con telarañas, y bien pudo decir el segundo de los Felipes, y con razón, que estaba sin blanca. La blanca fue una moneda que se comenzó a acuñar en Castilla en el siglo XIV y que en época del Rey Prudente apenas valía nada. Ni de ésas quedaban ya en el Reino.

La rendición de Breda (Velázquez)

No sabemos cuántas blancas circularían por Sevilla en aquellos tiempos, pero la capital andaluza aparece en otra de las expresiones conocidas con trasfondo histórico. Y es que “el que se fue a Sevilla perdió su silla”. El origen de la frase se encuentra durante el reinado en Castilla de Enrique IV de Trastámara, cuando el arzobispo de Sevilla y su sobrino (arzobispo de Santiago de Compostela) intercambiaron temporalmente sus puestos para que el tío, más experimentado, consiguiese dominar la situación problemática a la que su sobrino se estaba enfrentando en Galicia. Cuando todo estuvo bajo control y se procedió a la vuelta de cada uno a su diócesis original parece ser que el sobrino se negó a deshacer el cambio y devolver la silla sevillana a su antiguo propietario, siendo necesaria incluso la intercesión del Papa y el Rey para restablecer la situación. Lo curioso del dicho es que el que realmente perdió su silla fue quien se fue de Sevilla…

Pero si el siglo XVI fue movido en Europa, no menos lo fue en el Nuevo Mundo. En 1519 Hernán Cortés y sus hombres llegaban a tierras del Imperio Azteca y, ante las dudas y las posibles tentaciones de retirada (hacia Cuba) de su tropa, el de Medellín decidió destruir los barcos en que habían llegado al continente. El mensaje parecía claro: o Tenochtitlán o muerte, la retirada no era una opción. “Quemar las naves” simboliza desde entonces un paso sin vuelta atrás.

Hernán Cortés

Las riquezas americanas también han legado expresiones al castellano. Así, cuando algo es muy valioso se dice que vale un Potosí, haciendo referencia a la localidad boliviana de Potosí y las impresionantes minas de plata que allí se ubicaban. Si nos movemos a Perú podemos encontrar la ciudad de Jauja, fundada por Francisco Pizarro en 1534. El buen clima de la zona (especialmente indicado para los enfermos de tuberculosis y las vías respiratorias), su tierra fértil y su paisaje crearon la leyenda del “país de Jauja”, donde la existencia es idílica y todo es abundancia, y la conocida expresión de “esto es Jauja”.

Quizá algunos de los acontecimientos actuales acabarán siendo recordados en expresiones dentro de unos siglos. ¿El euro, Zapatero, el Mundial? Quién sabe…

Publicado por Viyu el 21 marzo, 2012 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

  • 21 marzo, 2012, 7:15
    Bitacoras.com dijo,

    Información Bitacoras.com…

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