Cuando Tesla fotografió a Mark Twain con rayos X

Nos situamos en una mañana del otoño de 1895 en el laboratorio que Nikola Tesla tenía en el 46 de East Houston Street en Nueva York. El inmortal creador de Tom Sawyer, Mark Twain, estaba realizando una visita a su amigo inventor para ver que nuevos descubrimientos había hecho y Tesla decide hacerle una fotografía iluminado por la luz de un tubo Geissler. Cuando revelan la placa fotográfica, descubren con sorpresa que en la imagen no aparece Twain sino lo que aparenta  ser uno de los tornillos de ajuste de la lente de la cámara. ¿Qué había sucedido?

Mark Twain en el laboratorio de Tesla en 1894

La respuesta la obtendría el 28 de Diciembre de 1895, cuando fue publicado el descubrimiento de los rayos X por parte del físico alemán Wilhelm Röntgen. El tubo de vacío Geissler, una especie de antecesor de los fluorescentes actuales, había emitido este tipo de radiación, provocando que en la placa fotográfica se quedara marcada la imagen del interior de la propia cámara. Tesla acababa de hacer la primera fotografía con rayos X en Estados Unidos. El inventor inmediatamente se sintió fascinado por este fenómeno y comenzó a experimentar con él. Tesla realmente ya había hecho en años anteriores menciones a radiación invisible en sus demostraciones de sus lámparas gaseosas pero no había conseguido determinar su naturaleza, por lo que siempre adjudicó el mérito a Röntgen. En cuanto tuvo noticia del descubrimiento, Tesla envió las imágenes que había obtenido con las exposiciones a rayos X, que denominó “sombragrafías”, al científico alemán, el cual inmediatamente respondió solicitándole el método usado para conseguirlas, asombrado por la calidad de las fotografías.

Imagen de rayos X de un pie obtenida por Tesla

Pero el entusiasmo surgido en la época por los rayos X fue más allá de lo saludablemente permitido. El propio Tesla pensó que podían servir para estimular el cerebro y lo probó en él mismo, realizando varias exposiciones de 40 minutos para obtener fotografías de su cráneo. Durante las exposiciones experimentó somnolencia, lapsus temporales y una sensación de calor en la parte superior de la cabeza, por lo que en un principio llegó a pensar que podría tener aplicaciones terapéuticas. Incluso continuó investigando a pesar del dolor que le producían en los ojos y de que uno de sus asistente sufriera una quemadura en el abdomen. Pero ya en 1897 empezó a convencerse de que la radiación no eran tan inofensiva como parecía y en una conferencia realizada en la Academia de la Ciencia de Nueva York expuso sus consejos para construir y trabajar de forma segura con equipos de rayos X y los problemas que había observado en sus experimentos.

Se afirma que el propio Mark Twain experimentó los rayos X en alguna de sus visitas, aunque no ha quedado prueba de que fuera así. Pero no sería de extrañar, dado el gusto que tenía el escritor por probar los inventos de Tesla. Desde que se conocieran personalmente años atrás en el Player’s Club se había forjando una gran amistad entre los dos y acudía frecuentemente al laboratorio de Tesla, siempre fascinado por las invenciones de su amigo. Precisamente durante una de estas visitas ocurrió una divertida anécdota comentada en todas la biografías. El inventor estaba trabajando en una plataforma vibratoria con fines terapéuticos y Twain no se demoró en querer probarla. El escritor se encontraba tan a gusto vibrando sobre la plataforma que, como un niño pequeño, se negaba a bajar de ella a pesar de las advertencias de Tesla de que no debía estar demasiado tiempo. Pero de pronto comprobó a que se debían los avisos de su amigo, pidiendo desesperadamente que detuvieran la máquina y salió corriendo rumbo hacia el cuarto de baño. Acaba de comprobar los efectos laxantes de las vibraciones.

Parece que aunque no estemos seguros de si realmente Tesla hizo temblar la tierra, si que hizo temblar los intestinos de Mark Twain.

Publicado por Vik-Tor el 1 agosto, 2011 en Historia olvidada | 3 comentarios para leer

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