Borromini Vs Bernini : Historia de la rivalidad que esculpió Roma

Un breve paseo por Roma basta para empaparse del espíritu barroco que impregna la ciudad. Con sólo ojear una guía de viajes el nombre de Bernini, arquitecto y escultor responsable de muchas de las obras de arte de la capital italiana, nos asaltará una y otra vez. Bernini está por todas partes. Pero hay otro personaje, mucho menos conocido, cuya historia está ligada íntimamente a la del primero y que también influyó notablemente en el desarrollo del barroco italiano, Francesco Borromini.

Francesco Borromini

Nacido en Bissone (Suiza) en 1599, con veinte años llegó a Roma, donde comenzó a trabajar en las obras de la Basílica de San Pedro junto a su pariente lejano Carlo Maderno, uno de los grandes arquitectos de la época. A la muerte de éste en 1629, Borromini espera coger el testigo de su maestro y ponerse al frente de las obras, pero es desplazado por Gian Lorenzo Bernini, un joven y talentoso escultor que goza de los favores del nuevo papa Urbano VIII. Borromini se ve entonces obligado a trabajar en el equipo de Bernini, con el que también colaboraría en las obras del Palazzo Barberini, pero ya ha nacido entre ellos una rivalidad que duraría toda la vida.

El apoyo del papado fue sin duda un factor determinante en el desarrollo de ambos artistas. Bernini fue el arquitecto predilecto del Vaticano durante los pontificados de siete papas, que vieron en él al hombre perfecto para ensalzar la imagen de la iglesia con obras espectaculares repartidas por toda la ciudad. Sólo durante el papado de Inocencio X (1644-1655) alcanzará Borromini el ansiado puesto de arquitecto principal de Roma. Sin embargo su hegemonía sería breve, ya que con la llegada de Alejandro VII la estrella de Bernini resplandecerá con más fuerza que nunca.

El primer trabajo en solitario de Borromini es también su obra más importante y reconocida. San Carlo alle Quattro Fontane (1634), una pequeña iglesia cuya fachada, que terminaría casi al final de su vida, es toda una obra maestra de la arquitectura barroca. El espectacular juego de volúmenes cóncavo convexo y sus muros ondulantes hacen al espectador olvidar que está contemplando una obra de piedra. Sant Ágnese en Agone, Sant´Ivo alla Sapienza, el Oratorio dei Fillipini y San Giovanni in Laterano son otros de sus trabajos más importantes.

Fachada de la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane

El rencor que ambos artistas se profesaban no disminuyó con el paso de los años y los enfrentamientos entre ellos siguieron siendo constantes. En 1644, Bernini sufre uno de los peores varapalos de su carrera con la caída del campanario que había diseñado para la fachada de la Basílica de San Pedro. Antes incluso de que saliera la primera grieta, Borromini había criticado con dureza su proyecto argumentando que la torre era demasiado pesada y llegó a acusarle de “incompetencia técnica”. Borromini pudo disfrutar entonces de la única y breve caída en desgracia de su rival.

Unos años más tarde, Bernini se tomaría la revancha al arrebatar a Borromini un proyecto que era prácticamente suyo. Se trataba del encargo de la construcción de la Fontana dei Quattro Fiumi en la Piazza Navona, para la que Borromini había sugerido el tema e incluso había desarrollado el sistema de canalización. Pese a todo, el papa escogió finalmente a Bernini. El grupo escultórico, que representa los cuatro grandes ríos conocidos de la época: el Nilo, el Ganges, el Danubio y el de la Plata, ha sido objeto de una leyenda que ha llegado hasta nuestros días. Una de las figuras masculinas que esculpió Bernini, parece proteger su rostro con la mano levantada. Se decía que era debido a que la iglesia de Sant ‘Agnese in Agone construida por Borromini y situada justo en frente, podía derrumbarse en cualquier momento. El rumor, que surgió sin duda fruto del continuo enfrentamiento entre los dos artistas, era totalmente infundado ya que Bernini construyó la fuente antes que Borromini la iglesia.

Figura del Río de la Plata frente a Sant' Agnese in Agone

De carácter introvertido y huraño, Borromini nunca contó con grandes amigos y llevó una vida tremendamente austera. Poco interesado en el trato con las autoridades ni en riquezas materiales, su gran preocupación era poder llevar a cabo sus obras con absoluta libertad artística.

“Por cierto no desarrollé esta profesión con el fin de ser un simple copista, si bien sé que al inventar cosas nuevas no se puede recibir el fruto del trabajo, siquiera tarde como lo recibió el mismo Miguel Ángel [..] sin embargo el transcurso del tiempo ha puesto de manifiesto que todas sus ideas han resultado dignas de imitación y admiración”.

Hastiado de una vida llena de decepciones y marcada por su eterno conflicto con Bernini, del que nunca salió victorioso, Borromini vivió sus últimos días inmerso en una profunda depresión. Mientras Bernini seguía recibiendo importantes encargos del papado, Borromini ya sólo remataba pequeñas obras para órdenes religiosas sin grandes recursos económicos. En julio de 1667 y tras enterarse de que se había encargado a su adversario la construcción de la tumba del papa Inocencio X, quemó todos sus escritos y diseños y se encerró en su casa, de la que no volvería a salir con vida. Borromini falleció en la noche del 3 de agosto a consecuencia de las heridas que se había producido el día anterior al arrojarse contra su propia espada. Un método utilizado por el filósofo estoico Catón el Jóven, que Borromini decidió seguir tras una discusión con su criado. Estando malherido todavía tuvo tiempo de dejarnos su testimonio de lo que había sucedido.

“[..] Así que comencé a escribir después de la cena, y escribí con el lápiz hasta cerca de las tres de la mañana. Messer Francesco Massari, mi criado joven, quién duerme en la puerta siguiente de mis aposentos ya se había ido a la cama. Viendo que seguía inmóvil escribiendo y no había apagado la luz, me llamó diciendo: -‘Signor Cavaliere, debe usted apagar la luz e ir a dormir porque ya es muy tarde y el médico quiere que descanse’. Así que paré de escribir, alejé de mí el papel, apagué la lámpara y me fui a dormir. Cerca de las cinco o seis de la madrugada me desperté y llamé a Francesco para pedirle que encendiera la lámpara. Como se negó dado que no había dormido suficiente, me puse impaciente y pensé cómo hacerme algún daño corporal. Permanecí en este estado hasta cerca de las ocho, cuando recordé que tenía una espada en el respaldo de la cama, que cayó de punta junto a mi cama. Caí sobre ella con tal fuerza que terminé atravesado en el piso. Debido a mi herida comencé a gritar, con lo que Francesco entró rápidamente al cuarto, abrió la ventana, y al verme herido llamó a otros que me ayudaron a recostarme en la cama y quitarme la espada. Así es como resulté herido”.

Borromini pidió ser enterrado en una tumba sin nombre al lado del que había sido su maestro, Carlos Maderno en la Iglesia de San Giovanni dei Fiorentini. Quizá nunca llegó a sentirse digno de que la gente recordara su nombre.

Esta es la historia de Bernini y Borromini, dos hombres que vivieron un duelo de artistas cuyo fruto fue la mejor versión de barroco italiano.




Gracias por haberme hecho llegar esta historia tan interesante.

Publicado por Fer el 27 junio, 2011 en Historia olvidada | 11 comentarios para leer

  • 27 junio, 2011, 7:06
    Bitacoras.com dijo,

    Información Bitacoras.com…

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  • 27 junio, 2011, 14:19
    Cris dijo,

    Pobre hombre… es triste hasta para morir. Si algún día voy a Roma, me fijaré en estos detalles. Muy interesante el artículo y muy curiosa la historia.

  • 27 junio, 2011, 23:43
    Carrasco dijo,

    El Borromini este era un poco tonto, ¿no? Mira que tirarse sobre su propia espada para llamar la atención. Así no me extraña que nunca consiguiera triunfar…

  • 28 junio, 2011, 9:03
    Vir dijo,

    Borromini era un arquitecto genial que nos ha dejado muestras impagables de su talento, pero la verdad es que la suerte no le sonrió demasiado. Supongo que es más fácil caer en la desesperación cuando las cosas te van mal. No es cuestión de ser tonto o listo, a veces son las circunstancias las que nos empujan a realizar determinados actos. Yo le tengo mucho respeto. Aunque al final tirara la toalla, durante toda su vida y pese a las adversidades, intentó seguir mejorando. Estar siempre en el lado perdedor es muy duro. Quién sabe, a lo mejor Bernini en su situación hubiera hecho lo mismo.

  • 25 septiembre, 2012, 9:35
    Francesco Borromini, nacido un 25 de septiembre « Arquitectura PFC dijo,

    […] […]

  • 12 mayo, 2015, 17:44
    Anónimo dijo,

    bernini fue el mejor de los arquitectos de la epoca barroca y nos lo demostro dejando impresionantes obras tales coma la basilica de San Pedro en el Vaticano

  • 12 mayo, 2015, 18:42
    Anónimo dijo,

    pero borromini podia haber sido mejor si no tubiera tan mala suerte

  • 13 agosto, 2015, 14:26
    Sil dijo,

    Bernini hizo cosas de la basílica de san Pedro, pero no todo (olvidas a Miguel Ángel, Maderna…)
    La columnata es una obra maestra y el baldaquino, y era un escultor soberbio, el mejor para mi gusto d toda la historia del Arte.

    Pero Borromini era un arquitecto genial. Bernini era perfecto. Borromini tenía magia.

    Las adversidades y su carácter depresivo hacen que le tenga más respeto aún si cabe.

  • 24 noviembre, 2015, 23:05
    Borromini v.s. Bernini en Piazza Navona | curiosartes dijo,

    […] http://www.cornisa.net/historia_olvidada/borromini-vs-bernini-historia-de-la-rivalidad-que-esculpio-… […]

  • 14 diciembre, 2015, 21:53
    Vacaciones en Roma III: Iglesia de Il Gesú, Luperca, Campo dei Fiori | Al Blog Vendrás, Arbeyu dijo,

    […] ser, sin duda, el diálogo (o discusión) entre Bernini y Borromini, entre la fuente y la iglesia (aquí puedes leer a qué me refiero). Eso sí que merece la pena. Ahora estoy comiendo en el Campo dei FIori, viendo el mercado y su […]

  • 27 agosto, 2016, 2:30
    a dijo,

    cuanto mas brilla una luz, mas oscura será su sombra. Y sin embargo al final, los siglos reconocieron que era una luz tan brillante como Bernini

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