El mundo a todo tren

El tren tiene un no sé qué especial. Actor, gracias al vapor, del primer capítulo de la revolución de los transportes que cambiaría el mundo, vertebrador de países, inspirador recurrente de relatos, protagonista de fabulosas maquetas para niños y no tan niños, y evocador como pocos del paso del tiempo y del concepto de viaje, el ferrocarril se ha ganado un lugar privilegiado en la Historia y en la imaginería colectiva. Desde el elitista y ya extinguido Orient Express (que merecería un artículo aparte) hasta los ferrocarriles mineros de mi Asturias natal, hay mucha vida vivida sobre raíles.

Antaño icono por excelencia de la modernidad, el tren vive hoy en día un nuevo resurgir de la mano de la alta velocidad, y comienza viaje hacia nuevos horizontes. El presente nos permite contemplar la herencia recibida tras muchas décadas de historia del ferrocarril y, si disponemos de suficientes cuartos, incluso disfrutarla en primera persona.

A continuación recorreremos el mundo en algunos de los trenes más míticos y curiosos del planeta. ¿Quién se sube?

Transiberiano.
En funcionamiento desde 1904, esta mítica línea ferroviaria cruza en su ruta principal Asia desde Moscú hasta Vladivostok, en la costa del Pacífico, recorriendo más de 9000 kilómetros y 8 husos horarios. Tiene dos ramales principales, el Transmongoliano, que atraviesa Mongolia hasta llegar a Pekín, y el Transmanchuriano, que se separa de la ruta principal en Társkaya, para dirigirse también a la capital china. La duración promedio del viaje es de 7 días.

Estación del Transiberiano en Krasnoyarsk

The Canadian.

Este tren atraviesa Canadá uniendo Toronto con Vancouver, en la costa del Pacífico. Máximo confort y paisajes espectaculares en un viaje de casi 4500 km.

The Canadian

Eastern & Oriental Express.
Tren de lujo que ofrece varios viajes turísticos atravesando Singapur, Malasia y Tailandia. Templos y paisajes exóticos al alcance de quien pueda pagarlo.

Eastern & Oriental Express en la estación de Kuala Lumpur

Rovos Rail.
Se presenta a sí mismo como el tren más lujoso del mundo y es conocido como El Orgullo de África (Pride of Africa) Ofrece rutas por Sudáfrica y Tanzania, un trayecto desde Pretoria hasta las cataratas Victoria y, cada dos años, un increíble viaje, de 28 días de duración y complementado por vuelos, desde Ciudad del Cabo hasta el Cairo cruzando todo el continente africano.
También en Sudáfrica se encuentra el Blue Train, otro tren de lujo que cubre los 1600 km que separan Pretoria de Ciudad del Cabo.

Rovos Rail

PeruRail
Ofrece trenes desde Cuzo hasta Machu Picchu y el Lago Titicaca, ofertando servicios de distintas categorías, con vagones con techo acristalado y amplias ventanas para poder disfrutar del paisaje mientras se avanza por el territorio sagrado de los incas.

Vagón acristalado de PeruRail

Royal Scotsman.
En este tren podrás recorrer las Highlands escocesas durante 5 días, con salida en Edimburgo, divisando sus castillos y sus montañas desde vagones de lujo. Simplemente “feel like a sir”.

Royal Scotsman

Transcantábrico.
Siguiendo con trenes de lujo, el norte de España también aporta el suyo: el Transcantábrico Gran Lujo. En un viaje de 8 días desde San Sebastían a Santiago de Compostela, las vías de País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia, acogen los vagones exclusivos del que (también) se define como el tren más lujoso del mundo. El precio, a la altura del servicio.

ElTranscantábricoGranLujo.com

Al-Ándalus.
Y del norte al sur. El Al-Ándalus es un palacio sobre raíles, recientemente reformado, que ofrece dos posibles itinerarios. Uno recorre los principales reclamos turísticos de Andalucía y otro sale de Madrid y llega a Zaragoza, atravesando Castilla y León, La Rioja y Navarra. Al igual que en el caso de su hermano del norte, los vagones restaurados son espectaculares. Todo un viaje en el tiempo (en modo alta burguesía, claro)

Tren Al Andalus

El Tren a las Nubes.

Partiendo de la estación General Belgrano, en Salta,a poco más de 1000 metros de altitud, este ferrocarril, uno de los más altos del mundo, asciende hasta lo 4200 metros, atravesando numerosos túneles y viaductos y dejando en ocasiones las nubes por debajo de sus ruedas, en medio de los impresionantes paisajes que ofrece la cordillera de los Andes y el valle de Lerma, en el norte de Argentina.

Tren a las Nubes

Indian Pacific.
Una vez a la semana, este tren atraviesa Australia desde Perth hasta Sidney para unir el Índico y el Pacífico. Posee en su recorrido el tramo de vía recto más largo del mundo (nada más y nada menos que 478 km), en el desierto de Nullarbor, y emplea 65 horas en completar el trayecto completo, ofertando cuatro categorías diferentes de pasajes para recorrer más de 4300 km por las espectaculares llanuras australianas.

Indian Pacific

El Chepe.
El ferrocarril Chihuahua – Pacífico, conocido popularmente como “El Chepe”, ofrece quizá las mejores vistas desde un tren en América, mientras se desliza por las Barrancas del Cobre, sistema de cañones más profundo y extenso que el Cañón del Colorado, situado en la sierra Tarahumara, al norte de México. El único ferrocarril de pasajeros en funcionamiento en el país azteca ofrece una experiencia inolvidable.

El Chepe

Aquí nuestro tren llega a su destino por hoy. Sólo queda decir que la mayoría de los mortales difícilmente seremos viajeros en estos trenes, aunque siempre podemos estirarnos un poco, acercarnos a cenar en El Vagón de Beni, e imaginar, que es lo que nos queda.

Enlaces:

Publicado por el 21 marzo, 2013 en Monografías, Viajes | Lee el primer comentario

El pueblo con el nombre más largo del mundo

Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch.

No, no es que el gato haya saltado sobre el teclado (algo que por otra parte no sería especialmente raro si tuviera gato).
Ese chorro de letras, impronunciable para cualquier súbdito español, es el nombre de un pueblo galés, situado en la isla de Anglesey, y está considerado como el topónimo de localidad más largo del mundo actualmente en uso (y ojito también a la url del enlace)

Al parecer, en castellano el nombre significa algo así como “La iglesia de Santa María en el hueco del avellano blanco, cerca de un torbellino rápido; y la iglesia de San Tisilo, cerca de la gruta roja”, lo cual demuestra que los galeses son gente que gusta de descripciones precisas de las cosas…
La pronunciación, transcrita para un hispanohablante a partir del idioma galés, sería algo así: Hlan-vair-puhl-güin-guihl-go-gue-ra-juern-drob-uhl-hlan-ti-si-lio-go-go-goj.

La versión abreviada del nombre es Llanfair PG y el pueblo, de unos 3000 habitantes, recibe bastante turismo derivado de su peculiar denominación. Si alguna vez os acercáis a latitudes galesas, una foto ante el cartel con el nombre de la localidad isleña será un recuerdo curioso.

Fuente: 475lidobeach.com

Aunque éste está reconocido como el nombre de localidad de mayor longitud en el mundo, hay dos topónimos más largos. Uno de ellos es el nombre ceremonial de Bangkok, capital de Tailandia, aunque no es admitido por el Guinness World Records por considerarse que está en desuso. El segundo corresponde al nombre en maorí de una colina de Nueva Zelanda y consta de 85 letras. No lo voy a escribir, porque creo que ya habéis resultado bastante cómicos tratando de leer en voz alta el nombre del pueblecito galés…

Y, por cierto, en España, el municipio que ostenta el honor de tener el nombre de mayor longitud es el burgalés de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja.

Publicado por el 23 enero, 2012 en Viajes | 6 comentarios