Recuerdos perdidos: el peligro de la era digital

LOST MEMORIES (Francés, subtitulos en inglés) from Francois Ferracci on Vimeo.

Vivimos en un mundo en que todos nuestros recuerdos están digitalizados. Esto tiene sus peligros, como nos demuestra este pequeño corto del director François Ferracci que nos traslada a París en el año 2020.

Publicado por el 19 septiembre, 2012 en Prospectiva | Se el primero en comentar

Julio Verne, el internauta

La fototelegrafía permitirá enviar escritos, firmas o ilustraciones y firmar contratos a una distancia de 20000 kilómetros. Todas las casa estarán conectadas.

Julio Verne , “París en el Siglo XX” 1863

Publicado por el 26 septiembre, 2011 en Frases, Prospectiva | 3 comentarios

Visiones de Asimov

Como podéis comprobar el calor del verano hace que los corniseros estemos un poco vagos para escribir, así que lo  mejor es dar paso a uno de los más grandes escritores de ciencia-ficción como Isaac Asimov para cubrirnos en la difícil arena de la prospectiva.

En el primer vídeo Asimov cuenta, en una entrevista para el programa “El mundo de las ideas” de Bill Moyers, la visión que tenía en 1988 sobre como podría ser el futuro en el que todos estuviéramos conectados con nuestro ordenador en casa a una gran biblioteca donde pudiéramos preguntar sobre cualquier tema y nos mostrara los materiales de referencias que hubiera sobre ello… ¿De que me suena a mi esto?.

Los dos siguiente vídeos contienen una entrevista realizada por Manuel Toharia y Esteban Sánchez Ocaña para el programa Alcores de TVE en 1982. Asimov habla de ciencia y de como ve el futuro de la humanidad, hablando de la actualmente cada vez más lejana conquista del espacio en el siglo XXI.

Publicado por el 11 agosto, 2011 en Prospectiva | Lee el primer comentario

La imposibilidad de prever el futuro: el Cisne Negro

Si hace unas semanas inaugurábamos la sección de Prospectiva donde vamos a plantear que es lo que nos puede deparar el futuro, antes de entrar en la arena de la especulación toca comentar una de las grandes dificultades que hay para predecir ese futuro desconocido: los  suceso raros, de gran impacto y que se intentan explicar a posteriori, los denominados Cisnes Negros.

El filósofo y matemático Nassim Nicholas Taleb nos presentó este concepto en su libro El Cisne Negro: el impacto de lo altamente improbable publicado en 2007, basándose para nombrarlo en la historia del descubrimiento de los cisnes negros en Australia. Hasta el finales del siglo XVII la gente en Europa creía que todos los cisnes eran blancos, a nadie se le había pasado por la cabeza que podían existir de otro color. Pero el holandés Willem de Vlamingh se topó en sus exploraciones de las en aquellos tiempos desconocidas tierras australianas con una bandada de estas aves de plumaje negro lo que hizo cambiar la forma de ver las cosas sobre la evolución de esta especie. El problema aquí radicó en que, en base a que solo se habían observados cisnes blancos, se extrapoló que todos los cisnes eran blancos, hasta que se demostró lo contrario.

La historia de nuestro mundo ha sido dirigida por Cisnes Negros, incluso desde antes de que existiera el hombre. Nuestra misma existencia podría venir dada por uno de ellos, la caída del meteorito que propició la desaparición del dinosaurios y el desarrollo de los mamíferos, cuya evolución vino a dar con la aparición del Homo Sapiens, podría considerarse uno, a pesar de que aquellos tiempo es difícil que los dinosaurios se dedicaran a la prospectiva. Con el paso de los siglos más y más eventos de este tipo han ido incidiendo en el desarrollo de nuestra civilización, los ejemplos son múltiples: el descubrimiento de América, las dos grandes guerras mundiales, la caída de la Unión Soviética, el 11-S, la difusión de Internet (con Google y Facebook a la cabeza de pequeños cisnes negros) o del teléfono móvil, por citar algunos. Ahora mismo vivimos inmersos en los efectos de un Cisne Negro como fue la explosión de la burbuja financiera e inmobiliaria ocurrida en el 2008, y acabamos de contemplar otros mucho más recientes como las revoluciones en los países Islámicos y nuestro propia revolución del 15M. Nadie vio venir estos sucesos, pero luego miles se han apuntado a dar detalladas y sesudas explicaciones de sus causas, algunos incluso implicados en que se produjeran esos eventos. ¿Si esa explicaciones estaban ahí por qué nadie se dio cuenta de ello antes de que ocurriera? La respuesta es muy sencilla: no podían.

El atentado del 11-S, el Cisne Negro que ha marcado la última decada. Fuente: wikipedia.org

Una de las principales ideas que explican esta imposibilidad es lo que podríamos denominar la antibiblioteca de nuestros conocimientos, esto es, todo el conjunto de cosas que no sabemos, y que es mucho mayor que el conjunto de lo que sabemos. Lo que conocemos no nos va a ayudar mucho a predecir realmente el futuro, pues este estará condicionado con bastante probabilidad por lo que no sabemos. Si ponemos como ejemplo el 11-S, puede que se supiera que algún tipo de gran atentado podría ocurrir en Nueva York, pero no sabían el cuando y el como, por lo que al gobierno norteamericano le fue imposible predecir lo que iba a ocurrir. El problema de los seres humanos es que sobrestimamos el valor de lo que sabemos e infravaloramos lo que no sabemos, lo que nos hace proclives a subestimar las posibilidades de que ocurra un hecho raro, ya que nos basamos en el pasado, que es finito, para conjeturar sobre un futuro desconocido que es infinito.

A parte, tampoco conocemos totalmente ese pasado, ya que este esconde lo que podemos llamar las pruebas silenciosas, lo que ocurrió pero de lo que no quedó constancia o se ha olvidado. Taleb ilustra este concepto con una historia que contaba Cicerón, en la que al poeta griego Diágoras, conocido por su ateísmo, le mostraron unas tablillas pintadas en dónde se representaban a unos creyentes rezando a los dioses, y que luego sobrevivían a un naufragio, de lo que se podía deducir que rezar te ayuda a salvar la vida. Pero Diágoras preguntó:”¿Dónde están las imágenes de quienes oraron y luego se ahogaron?”. Sabemos menos cosas del pasado de lo que creemos y algunas preferimos ignorarlas, incluidos algunos Cisnes Negros.

También creemos que vivimos en un mundo mucho más controlado y cuadriculado, el que Taleb denomina Mediocristán, donde los sucesos individuales realmente no tiene demasiado efecto, sino que lo que importa son los sucesos colectivos, más predecibles. Pensamos que todo sigue la distribución normal, y que nada de los extremos de la famosa campana de Gauss va afectar realmente. Esto puede valer para la altura de las personas u otros elementos donde lo aleatorio no afecta realmente (no hay gente de dos kilómetros de altura), pero existe otra parte de nuestra realidad que pertenece a Extremistan, donde un solo elemento puede afectar tremendamente al total, el campo de aparición de los Cisnes Negros. Un ejemplo de esto sería la distribución de la riqueza, donde solo unos pocos tiene la mayor parte del dinero. Y así, cuando el señor Botín tose, la economía española tiembla.

Por último nos encontramos con la falacia narrativa, la dificultad que tenemos los seres humanos para aceptar la aleatoriedad de algunos sucesos que nos hace siempre buscar causas que ayuden a crear una narración más simple que explique el hecho aleatorio, y que nos hace creer de esta forma que todo puede ser explicado con unas causas, las cuales podemos analizar para hacer predicciones del futuro. Así el mundo esta lleno de grandes “expertos” encorbatados que hace previsiones sobre la evolución de la economía, la política y la tecnología todos los años y que la mayor parte del tiempo suelen acertar tanto o menos que el kioskero de la esquina.

Asimov pensando en el futuro. Fuente:wikipedia.org

Como ejemplo final, si habéis leído la famosa saga de Fundación de Isaac Asimov (si no es así, saltaros este párrafo si no queréis que os destripe parte de la trama), recordaréis que en esas novelas aparece la figura de Hari Seldon, un científico que mediante formulas matemáticas, englobadas en lo que denomina la ciencia de la psicohistoria, determina que el Imperio Galáctico en el que vive se derrumbará creando una era de treinta mil años de barbarie. Para evitar esto decide establecer una Fundación que ayude a encarrilar ese derrumbamiento para que los tiempos de caos solo dure mil años, y deja registradas las predicciones de como va evolucionar el futuro, el plan Seldon, que incluso incluye algunos Cisnes Negro que denomina Crisis Seldon para los cuales deja consejos de como superar. Lamentablemente sus predicciones a gran escala solo tenían en cuenta el comportamiento de las masas, y la mutación de un solo individuo, El Mulo, causó un Cisne Negro que casi da al traste con el plan Seldon. Como veis, el gran Asimov nos habló ya de esto hace sesenta años.

A pesar de todas estas dificultades, en cornisa.net nos proponemos colocarnos el gorro de psicohistoriadores y elucubrar sobre como puede evolucionar nuestra civilización. Eso si, tampoco nos hagáis mucho caso, seguramente nos equivocaremos.

Publicado por el 7 julio, 2011 en Prospectiva | 4 comentarios

El futuro, ese gran desconocido

El silencio cedió paso inesperadamente a un molesto pitido electrónico de frecuencia variable y cadencia regular. Eber se despertó, ni más ni menos sobresaltado que el resto de los días, y con precisión adquirida accionó a la primera el mecanismo de wake-up que detuvo el sonido que se tornaba en esas circunstancias aún más odioso que de ordinario, provocando que la lámpara de la mesilla de noche acabara con la oscuridad de la habitación. Sus ojos no recibieron de buen grado los primeros fotones del día. Su lector personal de contenidos registraba un uso hasta horas intempestivas, y eso explicaba su reacción. “El alba de las mil luces”. Lo había tenido que terminar.

Acto seguido Candy se puso en marcha. “Parcialmente nublado, temperatura actual de 6 grados centígrados, nivel de contaminación grado B “. El MHA de segunda generación acabó con la previsión meteorológica y continuó recomendándole un desayuno rico en vitaminas. Mientras, el noticiario se había activado y las imágenes llenaron la habitación con lo mismo de casi siempre. Siendo sinceros en aquel preciso momento la crisis prebélica en Asia que amenazaba con destruir todo y a todos no era lo que ocupaba le mente de Eber. Sintió un escalofrío al sacar parte del cuerpo fuera del cobijo de la ropa de cama e instintivamente volvió a su posición de letargo, aunque con los ojos abiertos mirando al techo, tenuemente iluminado. Tardó unos segundos en tomar conciencia de dónde se encontraba, poco tiempo comparado con el que tardaría en entender, si alguna vez lo consiguiera, por qué estaba allí.

De cualquier forma, el destino tiene sus propias leyes cinéticas, y la inercia vital con frecuencia empuja a los simples mortales y los arrastra lejos de la ensoñación y de las preguntas sin respuesta. Así que, como cada día, se incorporó de un leve salto y cayó sobre sus pies descalzos sobre el suelo, separado de éste sólo por una fina alfombra escandinava, no muy confortable, que había conocido la popularidad hacía años en los tiempos felices del boom del low-cost. Accionó entonces el controlador de su muñeca y las imágenes del último atentado de los rebeldes dejaron paso a la música de un art-clip mucho más digerible por su castigada conciencia.

Sus primeros pensamientos con sentido en aquel día ordinario, que podía ser el último para cualquiera, le llevaron a acordarse de Cinnamon y se sintió raro, pero ella siempre se quedaba en el mundo virtual y ahora le tocaba el turno al real. Se desperezó, activo sus ventanas digitales en modo paisaje para poder diluir su desencanto en un mar que le quedaba lejano, pasó en breves minutos la página del aseo personal, engulló una porción caliente de preparado dietético con sabor a fresa acompañado de un zumo y se encaminó hacia el día que nacía, aunque, a juzgar por la noche cerrada que afuera le esperaba, el parto venía con retraso.

Algo más tarde, Eber pisaba la calle fría y vacía mientras pensaba que ilusión y verdad casi nunca comparten el mismo horizonte. Tocó con su mano su coche, activando el acceso y se acomodó para realizar el trayecto preprogramado en la posición más grata posible. Había aprendido a ser tan ahorrativo como su vehículo de hidrógeno. A su espalda, la casa pasaba a modo ausente, se activaban las alarmas y Candy comenzaba sus tareas rutinarias. El vehículo comenzó a moverse sin apenas importunar al silencio, avanzando entre los coches helados y las casas en cuyo interior las luces se multiplicaban. Sobre su cabeza algunos PAV surcaban veloces el aire y la oscuridad se tornaba lentamente en un incipiente azul al punto en que Eber recibía los últimos mensajes de sus canales favoritos de Total Web. Los recientes avances en fusión fría, la nueva misión a Marte, y las diversas interpretaciones a las ambiguas palabras del ministro de exteriores chino captaron algo de su atención.

Cerró los ojos por un momento. A veces quería escaparse. A veces pensaba en cómo sería todo en el futuro, en como sería él. Aunque él era lo de menos. Muchos habían pensado lo mismo mucho antes. Y muchos lo harían.

fuente:lylechan.com

Con este simple ejercicio de redacción pasamos a presentar una nueva sección de cornisa.net, que tendrá como eje temático el futuro. Imaginar el futuro es divertido, aunque difícil. Existe de hecho una disciplina, denominada prospectiva, que trata de predecir el futuro, con la intención de poder influir en él. Son muchos los temas que se pueden tratar a este respecto y desde aquí intentaremos, en la medida de nuestras posibilidades, tocar algunos de ellos.

Desde un punto de vista tecnológico podemos imaginarnos un mundo marcado por conceptos como identificación digital, localización permanente, conectividad global, ingeniería genética, computación ubicua, vida artificial, mundos virtuales, fusión nuclear…

En cuanto a la sociedad y el pensamiento, algunos estudios auguran un debilitamiento progresivo de la clase media occidental, con resultados imprevisibles, y una crisis de los valores del relativismo postmoderno y la concepción económica capitalista dominantes en la actualidad. Todo ello acompañado de una alteración de los canales mediáticos conocidos y una posible lucha por el control de los mismos.

¿Y qué tenemos en una perspectiva geopolitica? El mundo globalizado se enfrenta al cambio climático, las grandes necesidades energéticas y la presión poblacional de los países en vías de desarrollo ; y las tensiones entre el oriente emergente encabezado por China, el bloque occidental y el Islam pueden evolucionar por caminos inciertos, en un planeta en el que la ‚ sociedad del conocimiento‚ ha generado armas de neutrones, de pulso electromagnético, radiológicas, nucleares, químicas y de cualquier tipo imaginable.

Estos son los ingredientes de una posible historia, o, mejor dicho, de muchas posibles historias. Aunque puede que ninguno de ellos sea adecuado, o puede que no estén en las proporciones correctas. Sólo lo sabremos con el tiempo. Hasta entonces‚ imaginemos.

Publicado por el 31 mayo, 2011 en Prospectiva | 3 comentarios