Qué noche la de aquel día.

La noche, marco predilecto de leyendas y relatos, fuente inagotable de temores y terreno propicio para la superstición y el miedo. Este periodo de tiempo entre la caída y el renacer del sol, escenario de los sueños de los genios, de la inspiración onírica del surrealismo y también de pesadillas pobladas por monstruos, ha sido, fundamentalmente, y en particular hasta el desarrollo de la luz eléctrica, un limitante a las facultades humanas. Lo más juicioso en tiempos pretéritos era recogerse en el hogar y aguardar la llegada la la luz del nuevo día. Los caminos, huérfanos de luz,  en especial en ausencia de luna, y frecuentados por salteadores, lobos y quién sabe qué seres malignos, no eran un lugar seguro para el individuo común y en los callejones oscuros de los barrios sórdidos de las ciudades uno se podía dejar la vida en cualquier cuchillada furtiva por cualquier cosa que valiera más que nada, o ni siquiera eso.

En el transcurrir del mundo, las más noches han pasado como un tiempo del descanso hasta la nueva jornada, pero también han existido las noches de las otras vidas (las licenciosas o las volcadas al trabajo a la luz de una vela), de las traiciones o de los aquelarres de las brujas. Posiblemente la Historia se ha escrito más a la vista del astro rey, pero a decir verdad nunca duerme. Las crónicas históricas y la creación literaria nos han dejado algunas noches para recordar. Por citar dos ejemplos muy conocidos, mientras Shakespeare nos cuenta el Sueño de una noche de verano, la tradición árabe nos ha legado no una, sino mil y una noches, en las que Sherezade se sobrepone a su destino de relato en relato.

También había caído la noche cuando, al mando de Hernán Cortés, los españoles cercados en Tenochtitlán intentaron abandonar la capital azteca aprovechando la oscuridad. A pesar de las precauciones, las tropas del conquistador extremeño fueron sorprendidas por miles de guerreros que les acorralaron mientras intentaban cruzar el lago que rodeaba la ciudad. Los soldados españoles sufrieron numerosas bajas, se perdió la artillería y casi todo el tesoro de Moctezuma. Este episodio se convirtió en uno de los más conocidos de la conquista de América y pasó a la historia como la Noche Triste. Cortés, que, según cuenta la leyenda lloró esa noche al pie de un ahuehuete (árbol típico de México) no sometería la ciudad mexicana hasta más de un año después.

La Noche Triste

Una de las épocas más oscuras de Europa también tuvo sus noches oscuras (y muchas), aunque para la historia han quedado con nombre propio dos, testimonio del horror nazi. En 1934, para afianzar su poder absoluto sobre las estructuras del estado alemán, el régimen nazi llevo a cabo una purga para eliminar adversarios políticos, dirigida fundamentalmente contra las SA, cuerpo paramilitar de cuyo poder e independencia Hitler recelaba. Entre las decenas de asesinados estaba su líder, Ernst Röhm. Este suceso, uno más en la estrategia nazi para someter todas las voluntades alemanas por la vía del terror, figura en los libros de historia como la Noche de los Cuchillos Largos. Cuatro años más tarde otra noche de muerte y destrucción llevó a las calles de Alemania, en toda su crudeza, el antisemitismo nazi. En la Noche de Los Cristales Rotos el gobierno alemán promovió y jaleó un ataque coordinado y encabezado por las tropas de asalto del régimen en el que casi todas las sinagogas del país fueron destruidas, los cementerios fueron profanados, las tiendas regentadas por judíos destrozadas, miles de personas fueron detenidas y decenas de ellas asesinadas.

Otra noche, que se mueve entre la fe, la fantasía y la historia, vio nacer en Belén a Jesús de Nazaret. Aunque el lugar, la fecha y el hecho puedan ser discutidos, el mundo no volvería a ser el mismo. Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad.
Eso pudo decir George Washington veinticuatro horas antes de otra noche histórica (dejando aparte las muchas que hay en cada edición de la Champions League…) mientras, como general del Ejército Continental trataba de decidir el próximo paso del sueño libertador norteamericano. En su escritorio dejó una escueta nota manuscrita resumiendo en tres palabras su decisión (“Victory or Death”) y esa noche de 1776 sus tropas cruzaron el río Delaware, sorprendieron y derrotaron a los británicos y a los mercenarios hessianos y obtuvieron una victoria decisiva para la independencia de las trece colonias que se convertirían en los Estados Unidos.

Washington cruzando el Delaware (obra de Emanuel Gottlieb Leutze)

Y mientras escribía estas líneas se ha abalanzado la noche, siempre fiel a su cita. Las luces se van apagando, la Historia seguirá avanzando, y a un servidor le toca un sueño anónimo y esperemos que reparador, que, ya se sabe, el poco dormir y el mucho leer puede llevar a la sequedad del cerebro, como me han contado que le pasó a un hidalgo ingenioso. Mañana será otro día.

Publicado por el 10 abril, 2012 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

Cuéntame tu historia y te diré cómo hablas

El bicentenario de la Constitución de Cádiz ha traído estos días a todos los medios la expresión popular de ¡Viva la Pepa!, que, usada originalmente por los liberales españoles para manifestar su apoyo a la Carta Magna de 1812, fue derivando hasta su utilización, en otros contextos, como sinónimo de improvisación y jolgorio.
Hay muchas otras muestras de cómo la Historia va dejando sus huellas en el idioma en forma de expresiones y frases hechas de las que en muchas ocasiones se ha olvidado el origen o se desconoce exactamente el hecho histórico que está detrás.

Unas cuantas surgieron en la época imperial, cuando las tropas españolas libraban batallas en medio mundo. En una de estas batallas, en los alrededores de la localidad italiana de Bicoca, las tropas imperiales aplastaron, con una facilidad pasmosa, al ejército franco-veneciano. Desde entonces, cuando algo resulta fácil es una bicoca. Años más tarde, en 1557, de nuevo los franceses sufrirían una gran derrota ante los ejércitos imperiales, esta vez en San Quintín. Para conmemorar esta victoria española, acaecida el día de San Lorenzo, se erigió el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, y tal fue la matanza que la expresión “se armó la de San Quintín” se quedó para siempre en el acervo lingüístico castellano.
Pero tanta guerra requiere muchos sacrificios, y el infierno de Flandes (el “Vietnam español”) fue un buen ejemplo. El enorme coste humano y económico que conllevó el mantenimiento de los Países Bajos bajo el dominio del Imperio, estando en guerra con ingleses, franceses, turcos, portugueses, rebeldes flamencos y quien pasara por allí, hizo que “poner una pica en Flandes” sea sinónimo de cualquier empresa realmente complicada. Al final, tanta sangría acabó dejando las arcas imperiales con telarañas, y bien pudo decir el segundo de los Felipes, y con razón, que estaba sin blanca. La blanca fue una moneda que se comenzó a acuñar en Castilla en el siglo XIV y que en época del Rey Prudente apenas valía nada. Ni de ésas quedaban ya en el Reino.

La rendición de Breda (Velázquez)

No sabemos cuántas blancas circularían por Sevilla en aquellos tiempos, pero la capital andaluza aparece en otra de las expresiones conocidas con trasfondo histórico. Y es que “el que se fue a Sevilla perdió su silla”. El origen de la frase se encuentra durante el reinado en Castilla de Enrique IV de Trastámara, cuando el arzobispo de Sevilla y su sobrino (arzobispo de Santiago de Compostela) intercambiaron temporalmente sus puestos para que el tío, más experimentado, consiguiese dominar la situación problemática a la que su sobrino se estaba enfrentando en Galicia. Cuando todo estuvo bajo control y se procedió a la vuelta de cada uno a su diócesis original parece ser que el sobrino se negó a deshacer el cambio y devolver la silla sevillana a su antiguo propietario, siendo necesaria incluso la intercesión del Papa y el Rey para restablecer la situación. Lo curioso del dicho es que el que realmente perdió su silla fue quien se fue de Sevilla…

Pero si el siglo XVI fue movido en Europa, no menos lo fue en el Nuevo Mundo. En 1519 Hernán Cortés y sus hombres llegaban a tierras del Imperio Azteca y, ante las dudas y las posibles tentaciones de retirada (hacia Cuba) de su tropa, el de Medellín decidió destruir los barcos en que habían llegado al continente. El mensaje parecía claro: o Tenochtitlán o muerte, la retirada no era una opción. “Quemar las naves” simboliza desde entonces un paso sin vuelta atrás.

Hernán Cortés

Las riquezas americanas también han legado expresiones al castellano. Así, cuando algo es muy valioso se dice que vale un Potosí, haciendo referencia a la localidad boliviana de Potosí y las impresionantes minas de plata que allí se ubicaban. Si nos movemos a Perú podemos encontrar la ciudad de Jauja, fundada por Francisco Pizarro en 1534. El buen clima de la zona (especialmente indicado para los enfermos de tuberculosis y las vías respiratorias), su tierra fértil y su paisaje crearon la leyenda del “país de Jauja”, donde la existencia es idílica y todo es abundancia, y la conocida expresión de “esto es Jauja”.

Quizá algunos de los acontecimientos actuales acabarán siendo recordados en expresiones dentro de unos siglos. ¿El euro, Zapatero, el Mundial? Quién sabe…

Publicado por el 21 marzo, 2012 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

Malvinas: una guerra, dos historias, treinta años.

El próximo 2 de abril se cumplirán treinta años desde que la ocupación argentina de las islas Malvinas desencadenase el conflicto armado entre la república sudamericana y Gran Bretaña. A mí esta guerra siempre me ha resultado hasta cierto punto “extraña”: protagonizada en plena Guerra Fría por dos países del bloque occidental, luchada en un territorio inhóspito alejado de los clásicas “zonas calientes” del planeta, librada para dirimir un conflicto territorial ancestral y fuertemente marcada por la situación sociopolítica del Cono Sur. También me ha dado siempre la impresión de que los sucesos de las Malvinas son relativamente desconocidos para quienes en aquel momento aún no tenían conciencia de lo que acontecía a su alrededor, debido a su corta edad o simplemente que aún no habían nacido.

fuente: absolut-argentina.com

El archipiélago de las Malvinas (las Falklands en inglés), está situado en el Atlántico Sur, a unos 460 kilómetros del litoral argentino. Con una superficie equivalente a la provincia de Lérida y una población de poco más de tres mil habitantes, ha sido motivo de disputa entre Argentina y Reino Unido desde que en 1833 los británicos ocuparan el archipiélago tras desalojar a la guarnición argentina que desde 1820 se encontraba en las islas sucediendo a los españoles, que las habían ocupado previamente. Desde Buenos Aires se ha considerado siempre a las Malvinas como parte integrante del territorio nacional argentino ocupada por una potencia extranjera y nunca se ha reconocido la soberanía británica sobre el archipiélago. Mientras, la población isleña se siente, en su gran mayoría, afin a Gran Bretaña.

Aquella primavera de 1982, la Junta Militar que gobernaba en Argentina se enfrentaba a una enorme crisis económica, política y social en el país y buscó con la operación de ocupación de las islas una cortina de humo y un golpe de efecto que le hiciera recuperar la popularidad perdida, en un intento desesperado por frenar su caída. Desde Gran Bretaña, el gabinete de la entonces primera ministra Margaret Thatcher (de actualidad tras la interpretación de la oscarizada Meryl Streep) respondió de forma contundente a lo que consideró una agresión contra la soberanía británica. Tras la victoria, el gobierno conservador de la Dama de Hierro, que también atravesaba un momento delicado, salió enormemente reforzado.

Hace poco más de un mes la tensión se ha reavivado en torno al conflicto de las Malvinas, tras decidir Londres el envío a la zona del HMS Dauntless (uno de los mejores buques de guerra de la Royal Navy) y presentar el gobierno argentino una denuncia contra Gran Bretaña ante la O.N.U, al considerar que el gobierno británico promueve la militarización de la zona con esta acción.

Para ampliar información sobre el hecho histórico que este año se conmemora , dejamos dos documentales, uno inglés y otro argentino, que narran, con distinto enfoque y desde diferente punto de vista lo sucedido en las diez semanas de contienda, sus antecedentes y sus consecuencias.

Guerra de las Malvinas 1982 completo, alta calidad.

Documenta – La Guerra De Malvinas

Publicado por el 19 marzo, 2012 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

El ingeniero que nos ayudó a fregar mejor

A finales del pasado año se nos fue uno de esos genios de la inventiva española que, aún sin ser muy conocidos, se merecen también letras de oro en la historia de España. Manuel Jalón Corominas no hizo un gran descubrimiento técnico ni científico, pero creo algo fundamental para facilitarnos la vida cotidiana: inventó la fregona.


Manuel Jalón, nacido en Logroño en 1925, estudió Ingeniería Aeronáutica y durante muchos años trabajo por varios lugares del mundo en el área de creación y mantenimiento de aviones, llegando a ser Oficial de Mantenimiento de Aviones en las Fuerzas Áreas estadounidenses y ser admitido en 1965 en el American Institute of Aeronautics and Astronautics. Pero a pesar de ser un gran profesional de la aeronáutica, sus inquietudes inventivas le llevaron por otros derroteros. Y así, durante su estancia en Zaragoza a mediados de los años 50 del pasado siglo, siendo supervisor de los talleres de mantenimiento y reparación de los F86 Sabre, decide dar una vuelta a su carrera profesional y participa en la fundación de Manufacturas Rodex S.A., la empresa donde vería la luz la fregona.


Jalón se inspiro para la creación de la fregona en el sistema que usaban en Estados Unidos para limpiar los hangares, con grandes cepillos y trapos con palos. El principal fin de su inventor era conseguir que las mujeres dejaran de fregar de rodillas, que, a parte de ser un tanto humillante, causaba problemas como bursitis o artrosis. Según sus palabras “Intenté dignificar un trabajo humilde. Fregar de rodillas sólo lo soportaban las mujeres sin otra posibilidad. Incluso las amas de casa de clase media esperaban a que el marido no estuviese en casa para arrodillarse a fregar”. La primera versión de la fregona incluía un cubo con rodillos que se usaba para exprimir lo que primero se denominó lavasuelos, pero que al empezar a comercializarse, su primer vendedor, Enrique Falcón Morellón, la rebautizó como fregona. Esos primeros tiempos fueron complicados, teniendo que hacer demostraciones por doquier para convencer de su utilidad y visitando ferias de muestras para promocionar el producto. Pero enseguida caló en la población española, extendiéndose con los años su uso por todo el mundo. En 1964 nacería el modelo de cubo que estamos todos acostumbrados a ver, con su escurridor en una sola pieza de plástico con forma de tricornio. Lo curioso del caso es descubrir que se inspiró en la generatriz curva, usada en el diseño fuselajes de los aviones con el fin de darles resistencia, para crear este cubo. Pero esta invención no se ha librado, como ha ocurrido con tantos inventos, de la polémica de la atribución de la autoría, y así, Emilio Bellvis Montesano, uno de los socios de Manuel Jalón, acabo atribuyéndose durante años la patente de la fregona, hasta que en 2009 la justicia dio la razón al genuino inventor.

Pero este no sería su único aporte para mejorar nuestra calidad de vida. De lo que más orgulloso se sintió siempre Manuel Jalón fue de sus aportaciones a la creación de la jeringuilla desechable. Desarrollada entre 1973 y 1978, la nueva jeringuilla desechable empezó ser comercializada por la empresa Fabersanitas, ubicada en Fraga (Huesca) con tremendo éxito debido al diseño de Manuel Jalón, que la hizo mucho más fina, transparente, de deslizamiento suave, y sobre todo, fácilmente destruible después de ser usada. Arrasó prácticamente con la competencia y aún a día de hoy, ya en propiedad de la multinacional Becton Dickinson, la fábrica de Huesca sigue siendo una de las mayores productoras de material médico desechable.

Manuel Jalón falleció el 16 de Diciembre del 2011 dejándonos este pequeño pero importante legado en nuestras vidas.  Así que la próxima vez que os pongáis a fregar el suelo, recordad a este insigne inventor y reflexionad sobre como para algo tan aparentemente simple como una fregona, hizo falta un ingeniero aeronáutico para inventarla.

Publicado por el 5 marzo, 2012 en Historia olvidada | 4 comentarios

La venganza de los soldados aragoneses

Alboreaban el siglo XIV y la primavera la noche que Roger de Flor, el templario, el capitán, el césar, se sentaba, rodeado de sus fieles oficiales, al banquete triunfal que le coronaba como salvador de Bizancio. Pero esa noche sería su última noche. Mercenarios alanos, bajo las órdenes del hijo del emperador Andrónico II pasarían a cuchillo a Roger y sus hombres. Ellos, que tres años antes habían sido recibidos como una bendición frente a la avalancha turca que se avecinaba desde el este, eran ahora cruelmente asesinados ante su ambición desmedida y su poder creciente. El miedo había llevado a los círculos de poder bizantinos a consumar una traición sangrienta. Había caído la cúpula de los almogávares, pero los soldados iban a vengar la muerte de sus compañeros de armas con una brutalidad extrema.

Almogávar. Este nombre, de origen incierto y hoy casi olvidado, causó temor durante décadas en los confines de Europa. Bajo este apelativo, y defendiendo las barras del Reino de Aragón, mercenarios aragoneses, catalanes, valencianos y mallorquines, e incluso también navarros, gallegos y asturianos, se curtieron en la guerra contra el invasor musulmán y formaron el cuerpo de infantería ligera más poderoso de su época. “Desperta, ferro”, su grito de guerra, anunciaba bien a las claras que el hierro se iba a cernir sin piedad sobre quien se opusiese a las huestes de San Jorge.

Tras ganarse una reputación en la Reconquista y en la defensa victoriosa de las tierras aragonesas ante el ataque de la alianza europea instigada por el Papa y encabezada por las tropas de Felipe III de Francia, los almogávares siguieron combatiendo, matando y muriendo por la Cimera del Dragón en Túnez e Italia y en 1302 partieron, comandados por Roger de Flor, en la expedición al Imperio Bizantino para socorrer al emperador de oriente ante la amenaza otomana. Allí repelieron todas las ofensivas turcas, dejando decenas de miles de muertos, y llegaron a tomar Éfeso.
Pero los almogávares eran difíciles de controlar, su presencia degeneraba a menudo en desmanes y su poder militar llegó a ser visto como una amenaza por la propia corte de Constantinopla. Se habían convertido en un inquilino incómodo…

Entrada de Roger de Flor y sus tropas en Constantinopla

Ya conocemos que el recelo bizantino se convirtió en traición y ésta desencadenó una venganza (denominada la “venganza catalana”) en la que las tropas almogávares derrotaron al ejército bizantino y saquearon, arrasaron y asesinaron todo lo que encontraron a su paso en Grecia. Los mercenarios alanos fueron perseguidos y aniquilados por miles.

Terminada su venganza los almogávares decidieron quedarse, y , excomulgados por el Papa, mantuvieron durante varias décadas el ducado de Atenas bajo el dominio de la Corona de Aragón. Aún hoy se recuerdan su valor y su crueldad, y su nombre todavía asusta a los niños en aquellas tierras alejadas de las montañas del Pirineo que les vieron nacer.

Publicado por el 23 febrero, 2012 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

Tesla también quiso volar

Seguro que algunos reconocéis la imagen de arriba, aunque solo os suene de haberla visto en algún telediario. Se trata de un Harrier, uno de los famosos aviones de despegue/aterrizaje vertical (VTOL en inglés), creado por los británicos en los años 60 y cuyos modelos han pervivido hasta la actualidad. Los primeros intentos de desarrollar aviones con esta tecnología datan de los años 50 por parte de la empresa aeronáutica Lockheed, pero lo que mucha gente desconoce es que los primeros diseños de un sistema de este tipo fueron realizados por nuestro genio de cabecera, Nikola Tesla.

Si vamos a su lista de patentes en Estados Unidos, nos podemos encontrar con las patentes U.S. Patent 1,655,113 y la U.S. Patent 1,655,114 (la segunda es una pequeña correción de la primera), que bajo el título de Method of Aerial Transportation (Método de Transporte Aéreo) y fechadas en Enero de 1928, nos presenta lo que podríamos considerar una mezcla de helicóptero y avión que Tesla denomina helicoptero-plano. Se trataría de un aeroplano que tendría una hélice situada en al parte superior para realizar el despegue/aterrizaje y que luego se colocaría en posición frontal durante el vuelo normal, y cuyo método de propulsión estaría basado en su turbina, por lo que podríamos considerarlo como uno de los precursores de los motores a reacción. Los conceptos de este sistema fue ideados por Tesla muchos años antes de que finalmente decidiera patentarlo. Según la revista yugoslava Review, puede que cuando su laboratorio fue destruido por un incendio en 1895 (cuando la aviación estaba aún en pañales) se perdieran los primeros diseños de sus sistema VTOL, pero lo que se sabe a ciencia cierta es que ya en 1911 estaba trabajando en los diseños, ya que al año siguiente, como comentamos en el artículo sobre John Jacob Astor IV, quiso que su antiguo amigo colaborase en la financiación de este proyecto, colaboración que no fue posible por la desaparición del millonario en el hundimiento del Titanic. En 1921 realizaría la primera patente en el Reino Unido, y al año siguiente también lo llego a registrar en España. Pero lamentablemente, por falta de fondos y que quizás, como en tantas cosas, estaba demasiado adelantado a su tiempo y el estado de la tecnología no era lo suficientemente avanzado, nunca llegó a realizar un prototipo.

Pero de lo que no cabe ninguna duda es que sus diseños sirvieron de inspiración para la creación de los primeros aviones con VTOL, y sigue siendo referenciadas en otras patentes como la de Boeing de 1998 sobre un avión de despegue vertical con rotación de hélices como el de Tesla, o un avión VTOL para el transporte de cargas de la empresa californiana AeroVironment, especialistas en los aviones no tripulados de reconocimiento usados por los militares norteamericanos. El legado de Tesla continua en nuestros días en las tecnologías más insospechadas

Publicado por el 25 enero, 2012 en Historia olvidada | 2 comentarios

Años de 364 días

Lo normal es que un año tenga 365, excepeto si es bisiesto, que tiene  un día más. Aunque lo normal es pensar que los años bisiestos son cada 4 años, esto no es del todo correcto. Un año bisiesto es cuando es divisible entre 4 pero no entre 100, o es divible entre 400. Esto quiere decir que el año 2000 fue bisiesto, que el 2012 será bisiesto, los años 2096 y 2104 será bisiestos, pero el año 2100 no lo será.
Sin embargo, este año 2011 tendrá un día menos para Samoa.  Hoy, 30 de diciembre de 2011, es un día que no existirá en la historia de Samoa, han pasado directamente del 29 al 31 de diciembre. Ha pasado de ser el último páis en despedir los días, a ser el primer país en verlos comenzar. De hecho, hace poco más de una hora, estaban finalizando el jueves 29, y ya han comenzado a disfrutar del sábado 31 dispuestos a finalizar el año.

Las razones que argumentan para este cambio es para facilitar los negocios con Nueva Zelanda, Australia y China.

De todas maneras, el record en recortar días creo que sigue estando en 1752, cuando se paso del miércoles 2 de septiembre al jueves 14 de septiembre, cuando en Gran Bretaña y en sus posesiones de Norteamérica adoptaron la reforma del calendario Gregoriano.

Publicado por el 30 diciembre, 2011 en Historia olvidada | 3 comentarios

La última carga de la caballería

La corneta tocaba a carga y una voz se alzaba: ¡Avanti Savoia! La respuesta ante el grito fue unánime y en cuanto su eco se apagó el sonido de los cascos y el desenvainar de sables desplazó al mortal silencio de guerra que sobrevolaba la estepa rusa.
Los soldados soviéticos contemplaban atónitos cómo los corceles apretaban el galope y se acercaban, como en otros tiempos y otras guerras, a sus posiciones. Quizá sin saberlo eran testigos de la que se podría considerar la última carga de la caballería (o al menos seguro una de las últimas)

Desde la edad de bronce el hombre y el caballo han tenido una relación tan estrecha que es difícil encontrar ejemplos de uniones tan beneficiosas en la Historia, la cual ha sido escrita en infinidad de ocasiones, en la paz y en la guerra, a lomos de un équido. La nobleza de los cuadrúpedos ha acompañado los sucesos clave de grandes civilizaciones y ha sido la base de temibles unidades militares en los más poderosos ejércitos, desde los jinetes macedonios del gran Alejandro Magno hasta los coraceros de Napoleón.

caballería
Esto ya no ocurría en el verano de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la ofensiva soviética hacia el río Don amenazaba con envolver al ejército expedicionario italiano que acompañaba a las tropas del Tercer Reich en su arriesgado empeño de someter al gigante comunista. Las ametralladoras primero, y los vehículos blindados después, habían reducido de forma drástica la importancia del caballo en los ejércitos occidentales, al menos como elemento para el combate, ya que aún seguían usándose para el reconocimiento y transporte de suministros.

El tercer regimiento “Savoia Cavalleria”, uno de los más antiguos de la caballería del ejército italiano (creado en el siglo XVII), comandado en aquella jornada del verano ruso por el coronel Alessandro Bettoni, arrolló, ayudado por el factor sorpresa, a un contingente soviético muy superior en número y armamento, logrando una pequeña gesta para las armas transalpinas y dejando un epílogo victorioso para el caballo en la desgraciada historia de las guerras.

Escudo del Regimiento Savoia

Los ingleses recuerdan las últimas carga de su caballería, contra los derviches en Sudán (vivida en primera persona por el propio Winston Churchill), o contra los otomanos en las inmediaciones de Jerusalén en la Primera Guerra Mundial. Los españoles posiblemente se han olvidado la de la suya, en tierras turolenses en aquel frío invierno del 38.

Los italianos ponían el último capítulo bélico afamado en la relación secular de caballos y jinetes. Fueron los últimos galopes furibundos, la escena final de una época que realmente ya se extinguía desde varias décadas antes.La última carga de la caballería y el fin de los tiempos de los caballeros.

Publicado por el 13 diciembre, 2011 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

El millonario que soñó el futuro

La noche del 14 de Abril de 1912 sería la última vez que la joven Madeleine Astor vería con vida a su marido, el millonario John Jacob Astor IV. Solo hacía unos meses que se habían casado, y tras una larga luna de miel por Europa y Egipto, durante la cual se había quedado embarazada, habían decidido volver a Estados Unidos. Pero para su viaje de regreso tuvieron la mala fortuna de elegir embarcarse en el RMS Titanic.


John Jacob Astor IV había nacido en 1864 dentro de una de las familias más ricas de todo Estados Unidos, gracias al imperio creado por su bisabuelo, el primer John Jacob Astor, imperio nacido no precisamente a partir de los negocios más legales, ya que su antepasado inició parte de su fortuna gracias al tráfico del opio. John continuó haciendo crecer los negocios de la familia, construyendo el Hotel Astoria en 1897, junto al Hotel Waldorf, propiedad de un primo suyo, para formar más tarde el legendario Hotel Waldorf-Astoria. También fue teniente coronel durante la Guerra de Cuba de 1898 en la que los norteamericanos se enfrentaron y derrotaron a los españoles. Pero a parte de destacar por estas facetas de millonario y militar, el Coronel Astor fue un hombre interesado por la ciencia y los avances tecnológicos.

En 1894 publicó una novela que se encuadraría en la primitiva ciencia ficción de finales del siglo XIX, contemporánea de las obras de H.G. Wells. La obra, titulada Viaje a otros mundos: Un romance del futuro, nos traslada al aún hoy lejano futuro del año 2088, dominado por la superpotencia norteamericana, presentando un mundo de maravillas técnicas como una red telefónica mundial, dispositivos que funcionan por energía solar, aviones trasatlánticos, viajes espaciales mediante energía gravitatoria y un sinfín de imaginativas y en algunos casos acertadas predicciones tecnológicas. También nos ofrece una visión poco realista pero románticas de Júpiter, lleno de selvas y monstruos variados, y de un Saturno habitado de espíritus que permitían ver la muerte de uno mismo, ambos planetas bajo un proceso de terraformación, mediante sistemas de control medioambiental. Resulta sobre todo llamativa la forma en como describe el sistema para el viaje interplanetario, usando las órbitas de los planetas del sistema solar y sus campos gravitatorios para ir lanzando y variando la ruta de las naves espaciales. Este es el método que han usado para viajar muchas de las sondas enviadas por la NASA hasta los confines de nuestro sistema solar, como las famosas Voyager I y II.

Luchando contra dragones en Júpiter. Ilustración de Viaje a Otros Mundos. Fuente: Gutemberg.org

Inventar fue otra de sus pasiones, patentando cosas tan variadas y curiosas como un freno de bicicleta, un desintegrador vibratorio para producir fertilizante a partir de musgos, un dispositivo neumático para arreglar carreteras, y además colaboró en el desarrollo de una turbina. Este interés por la tecnología le llevo pronto a forjar una gran amistad con uno de los genios de la invención, nuestro querido Nikola Tesla. Astor financió muchos de los proyectos de Tesla, y el inventor residió durante casi dos décadas en el Hotel Waldorf-Astoria, “aprovechándose” de vez en cuando de su amigo cuando no podía pagar la cuenta del hotel. Pero la relación entre ellos no fue por el camino que se hubiera deseado. Astor quería financiar el desarrollo, con fines comerciales,de lámparas fluorescentes y osciladores en los que Tesla había empezado a trabajar, pero el inventor, dando muestra de su típico poco sentido práctico, siempre soñando con hacer cosas cada vez más increíbles, prefirió aprovechar el dinero de Astor en otros temas, como sus malogrados experimentos en Colorado Springs con la famosa torre Wardenclyffe con la que pretendía transmitir energía y montar un sistema de telecomunicaciones intercontinental, que acabó en fracaso, al quedarse finalmente sin financiación para continuar las investigaciones. Astor consideró que su amigo en parte lo había engañado, haciéndole pensar que su inversión era para el desarrollo de lámparas fluorescentes, lo que enfrió bastante su relación. En 1912 Tesla volvió a establecer contacto con su viejo amigo, en busca de fondos para financiar una de sus nuevas ideas, un dispositivo de despegue vertical, pero el infortunio dio al traste con esto debido a la muerte de Astor en el Titanic.

La fatídica noche en que el legendario trasatlántico se topo con un iceberg, lo único que pudo hacer el Coronel Astor, en principio reticente a creer que el Titanic se estaba hundiendo, fue poner finalmente a salvo a su jonvencísima esposa embarazada (Madeleine solo tenía 19 años) embarcándola en uno de los botes salvavidas. Astor intentó acompañar a su mujer, pero los primeros botes solo eran para las mujeres y los niños, por lo que tuvo que quedarse a bordo. Testigos relataron que había ayudado en los últimos momento a embarcar pasajeros en los botes salvavidas, pero como tantas cosas en la historia, estos hechos se diluye entre la leyenda. Su cuerpo fue recuperado días después y enterrado en el Cementerio Trinity de Nueva York, desapareciendo así uno de los mecenas del avance técnico de principios del siglo XX.

Publicado por el 5 diciembre, 2011 en Historia olvidada | 14 comentarios

El córnico: la supervivencia de una lengua

“Me ne vidn cewsel Sawznek!” Se cuenta que esas palabras (“¡Yo nunca hablaré inglés!”, o algo parecido) fueron las últimas que pronunció la anciana Dolly Pentreath. El año era el 1777 y el lugar, algún pueblo de las tierras de Cornualles, en el extremo más meridional de Inglaterra.
Geográficamente, el condado de Cornualles, que ocupa la mayor parte de la península del mismo nombre, dibuja sus abruptas costas entre el Mar Céltico y el Canal de la Mancha y está reconocido como una se las seis naciones celtas junto con Gales, Escocia, Man, Irlanda y Bretaña (A modo de curiosidad Galicia y Asturias, a pesar de atesorar herencia cultural celta, se consideran pueblos afines, pero no están oficialmente incluidas en este grupo al no hablarse en su territorio ninguna lengua de origen celta).


Históricamente los habitantes de Cornualles han sido grandes mineros durante muchos siglos, abasteciendo de estaño a a las civilizaciones del Mediterráneo desde la Antigüedad, aunque el agotamiento de sus minas ha dejado una región deprimida que trata de prosperar hoy en día gracias al turismo.

Quizás no sea cierto, pero se considera que Dolly Pentreath fue la última hablante nativa de córnico (o cornuallés), una lengua céltica britónica surgida hacia el siglo VII y hablada en lo que hoy es el mencionado condado de Cornualles (Cornwall en inglés, Kernow en córnico).
Con su muerte podría haber desaparecido para siempre la lengua de su tierra, pero, aunque no se escuchó durante muchos años, el córnico no se extinguió por completo.

A mediados del siglo XIX Louis Lucien Bonaparte, filólogo y sobrino de Napoleón, llegaba a Cornualles para realizar estudios sobre la lengua originaria de la región. El estudioso y príncipe francés, que tuvo una notable relación con España (realizó hasta cinco viajes al País Vasco para definir una clasificación dialectal del euskera y promovió la traducción del Evangelio al asturiano), contribuiría a levantar, en la villa de Mousehole, un memorial dedicado a la última hablante de córnico.

Memorial de Dolly Pentreath (cornwalls.co.uk)

En 1904, la publicación por parte de Henry Jenner de su “Handbook of the Cornish Language” impulsa el resurgimiento de la lengua de Cornualles. Partiendo de su escritura, algunos naturales del lugar comienzan a aprender el idioma de sus antepasados y ya en los años treinta se empiezan a dar misas en córnico. Durante las décadas posteriores los esfuerzos por la recuperación del córnico se traducen en un crecimiento del número de personas que conocen la lengua, la implantación de su estudio como asignatura optativa en las escuelas o su tímida aparición en medios de comunicación locales. Hoy en día se estima que unas 2000 personas pueden hablar córnico con fluidez y más de 3000 lo conocen.

Si alguien se anima, aquí, a través de EuroTalk, se puede empezar a aprender la lengua de las tierras de Cornualles. Aún se pueden oír las palabras del legendario pueblo de los mineros de estaño. Dydh da!

Bandera de Cornualles (fuente: mirro.co.uk)

Gracias a @angeluki por la sugerencia

Publicado por el 11 noviembre, 2011 en Historia olvidada | 6 comentarios