Tesla también quiso volar

Seguro que algunos reconocéis la imagen de arriba, aunque solo os suene de haberla visto en algún telediario. Se trata de un Harrier, uno de los famosos aviones de despegue/aterrizaje vertical (VTOL en inglés), creado por los británicos en los años 60 y cuyos modelos han pervivido hasta la actualidad. Los primeros intentos de desarrollar aviones con esta tecnología datan de los años 50 por parte de la empresa aeronáutica Lockheed, pero lo que mucha gente desconoce es que los primeros diseños de un sistema de este tipo fueron realizados por nuestro genio de cabecera, Nikola Tesla.

Si vamos a su lista de patentes en Estados Unidos, nos podemos encontrar con las patentes U.S. Patent 1,655,113 y la U.S. Patent 1,655,114 (la segunda es una pequeña correción de la primera), que bajo el título de Method of Aerial Transportation (Método de Transporte Aéreo) y fechadas en Enero de 1928, nos presenta lo que podríamos considerar una mezcla de helicóptero y avión que Tesla denomina helicoptero-plano. Se trataría de un aeroplano que tendría una hélice situada en al parte superior para realizar el despegue/aterrizaje y que luego se colocaría en posición frontal durante el vuelo normal, y cuyo método de propulsión estaría basado en su turbina, por lo que podríamos considerarlo como uno de los precursores de los motores a reacción. Los conceptos de este sistema fue ideados por Tesla muchos años antes de que finalmente decidiera patentarlo. Según la revista yugoslava Review, puede que cuando su laboratorio fue destruido por un incendio en 1895 (cuando la aviación estaba aún en pañales) se perdieran los primeros diseños de sus sistema VTOL, pero lo que se sabe a ciencia cierta es que ya en 1911 estaba trabajando en los diseños, ya que al año siguiente, como comentamos en el artículo sobre John Jacob Astor IV, quiso que su antiguo amigo colaborase en la financiación de este proyecto, colaboración que no fue posible por la desaparición del millonario en el hundimiento del Titanic. En 1921 realizaría la primera patente en el Reino Unido, y al año siguiente también lo llego a registrar en España. Pero lamentablemente, por falta de fondos y que quizás, como en tantas cosas, estaba demasiado adelantado a su tiempo y el estado de la tecnología no era lo suficientemente avanzado, nunca llegó a realizar un prototipo.

Pero de lo que no cabe ninguna duda es que sus diseños sirvieron de inspiración para la creación de los primeros aviones con VTOL, y sigue siendo referenciadas en otras patentes como la de Boeing de 1998 sobre un avión de despegue vertical con rotación de hélices como el de Tesla, o un avión VTOL para el transporte de cargas de la empresa californiana AeroVironment, especialistas en los aviones no tripulados de reconocimiento usados por los militares norteamericanos. El legado de Tesla continua en nuestros días en las tecnologías más insospechadas

Publicado por Vik-Tor el 25 enero, 2012 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

Años de 364 días

Lo normal es que un año tenga 365, excepeto si es bisiesto, que tiene  un día más. Aunque lo normal es pensar que los años bisiestos son cada 4 años, esto no es del todo correcto. Un año bisiesto es cuando es divisible entre 4 pero no entre 100, o es divible entre 400. Esto quiere decir que el año 2000 fue bisiesto, que el 2012 será bisiesto, los años 2096 y 2104 será bisiestos, pero el año 2100 no lo será.
Sin embargo, este año 2011 tendrá un día menos para Samoa.  Hoy, 30 de diciembre de 2011, es un día que no existirá en la historia de Samoa, han pasado directamente del 29 al 31 de diciembre. Ha pasado de ser el último páis en despedir los días, a ser el primer país en verlos comenzar. De hecho, hace poco más de una hora, estaban finalizando el jueves 29, y ya han comenzado a disfrutar del sábado 31 dispuestos a finalizar el año.

Las razones que argumentan para este cambio es para facilitar los negocios con Nueva Zelanda, Australia y China.

De todas maneras, el record en recortar días creo que sigue estando en 1752, cuando se paso del miércoles 2 de septiembre al jueves 14 de septiembre, cuando en Gran Bretaña y en sus posesiones de Norteamérica adoptaron la reforma del calendario Gregoriano.

Publicado por Fer el 30 diciembre, 2011 en Historia olvidada | 2 comentarios

La última carga de la caballería

La corneta tocaba a carga y una voz se alzaba: ¡Avanti Savoia! La respuesta ante el grito fue unánime y en cuanto su eco se apagó el sonido de los cascos y el desenvainar de sables desplazó al mortal silencio de guerra que sobrevolaba la estepa rusa.
Los soldados soviéticos contemplaban atónitos cómo los corceles apretaban el galope y se acercaban, como en otros tiempos y otras guerras, a sus posiciones. Quizá sin saberlo eran testigos de la que se podría considerar la última carga de la caballería (o al menos seguro una de las últimas)

Desde la edad de bronce el hombre y el caballo han tenido una relación tan estrecha que es difícil encontrar ejemplos de uniones tan beneficiosas en la Historia, la cual ha sido escrita en infinidad de ocasiones, en la paz y en la guerra, a lomos de un équido. La nobleza de los cuadrúpedos ha acompañado los sucesos clave de grandes civilizaciones y ha sido la base de temibles unidades militares en los más poderosos ejércitos, desde los jinetes macedonios del gran Alejandro Magno hasta los coraceros de Napoleón.

caballería
Esto ya no ocurría en el verano de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la ofensiva soviética hacia el río Don amenazaba con envolver al ejército expedicionario italiano que acompañaba a las tropas del Tercer Reich en su arriesgado empeño de someter al gigante comunista. Las ametralladoras primero, y los vehículos blindados después, habían reducido de forma drástica la importancia del caballo en los ejércitos occidentales, al menos como elemento para el combate, ya que aún seguían usándose para el reconocimiento y transporte de suministros.

El tercer regimiento “Savoia Cavalleria”, uno de los más antiguos de la caballería del ejército italiano (creado en el siglo XVII), comandado en aquella jornada del verano ruso por el coronel Alessandro Bettoni, arrolló, ayudado por el factor sorpresa, a un contingente soviético muy superior en número y armamento, logrando una pequeña gesta para las armas transalpinas y dejando un epílogo victorioso para el caballo en la desgraciada historia de las guerras.

Escudo del Regimiento Savoia

Los ingleses recuerdan las últimas carga de su caballería, contra los derviches en Sudán (vivida en primera persona por el propio Winston Churchill), o contra los otomanos en las inmediaciones de Jerusalén en la Primera Guerra Mundial. Los españoles posiblemente se han olvidado la de la suya, en tierras turolenses en aquel frío invierno del 38.

Los italianos ponían el último capítulo bélico afamado en la relación secular de caballos y jinetes. Fueron los últimos galopes furibundos, la escena final de una época que realmente ya se extinguía desde varias décadas antes.La última carga de la caballería y el fin de los tiempos de los caballeros.

Publicado por Viyu el 13 diciembre, 2011 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

El millonario que soñó el futuro

La noche del 14 de Abril de 1912 sería la última vez que la joven Madeleine Astor vería con vida a su marido, el millonario John Jacob Astor IV. Solo hacía unos meses que se habían casado, y tras una larga luna de miel por Europa y Egipto, durante la cual se había quedado embarazada, habían decidido volver a Estados Unidos. Pero para su viaje de regreso tuvieron la mala fortuna de elegir embarcarse en el RMS Titanic.


John Jacob Astor IV había nacido en 1864 dentro de una de las familias más ricas de todo Estados Unidos, gracias al imperio creado por su bisabuelo, el primer John Jacob Astor, imperio nacido no precisamente a partir de los negocios más legales, ya que su antepasado inició parte de su fortuna gracias al tráfico del opio. John continuó haciendo crecer los negocios de la familia, construyendo el Hotel Astoria en 1897, junto al Hotel Waldorf, propiedad de un primo suyo, para formar más tarde el legendario Hotel Waldorf-Astoria. También fue teniente coronel durante la Guerra de Cuba de 1898 en la que los norteamericanos se enfrentaron y derrotaron a los españoles. Pero a parte de destacar por estas facetas de millonario y militar, el Coronel Astor fue un hombre interesado por la ciencia y los avances tecnológicos.

En 1894 publicó una novela que se encuadraría en la primitiva ciencia ficción de finales del siglo XIX, contemporánea de las obras de H.G. Wells. La obra, titulada Viaje a otros mundos: Un romance del futuro, nos traslada al aún hoy lejano futuro del año 2088, dominado por la superpotencia norteamericana, presentando un mundo de maravillas técnicas como una red telefónica mundial, dispositivos que funcionan por energía solar, aviones trasatlánticos, viajes espaciales mediante energía gravitatoria y un sinfín de imaginativas y en algunos casos acertadas predicciones tecnológicas. También nos ofrece una visión poco realista pero románticas de Júpiter, lleno de selvas y monstruos variados, y de un Saturno habitado de espíritus que permitían ver la muerte de uno mismo, ambos planetas bajo un proceso de terraformación, mediante sistemas de control medioambiental. Resulta sobre todo llamativa la forma en como describe el sistema para el viaje interplanetario, usando las órbitas de los planetas del sistema solar y sus campos gravitatorios para ir lanzando y variando la ruta de las naves espaciales. Este es el método que han usado para viajar muchas de las sondas enviadas por la NASA hasta los confines de nuestro sistema solar, como las famosas Voyager I y II.

Luchando contra dragones en Júpiter. Ilustración de Viaje a Otros Mundos. Fuente: Gutemberg.org

Inventar fue otra de sus pasiones, patentando cosas tan variadas y curiosas como un freno de bicicleta, un desintegrador vibratorio para producir fertilizante a partir de musgos, un dispositivo neumático para arreglar carreteras, y además colaboró en el desarrollo de una turbina. Este interés por la tecnología le llevo pronto a forjar una gran amistad con uno de los genios de la invención, nuestro querido Nikola Tesla. Astor financió muchos de los proyectos de Tesla, y el inventor residió durante casi dos décadas en el Hotel Waldorf-Astoria, “aprovechándose” de vez en cuando de su amigo cuando no podía pagar la cuenta del hotel. Pero la relación entre ellos no fue por el camino que se hubiera deseado. Astor quería financiar el desarrollo, con fines comerciales,de lámparas fluorescentes y osciladores en los que Tesla había empezado a trabajar, pero el inventor, dando muestra de su típico poco sentido práctico, siempre soñando con hacer cosas cada vez más increíbles, prefirió aprovechar el dinero de Astor en otros temas, como sus malogrados experimentos en Colorado Springs con la famosa torre Wardenclyffe con la que pretendía transmitir energía y montar un sistema de telecomunicaciones intercontinental, que acabó en fracaso, al quedarse finalmente sin financiación para continuar las investigaciones. Astor consideró que su amigo en parte lo había engañado, haciéndole pensar que su inversión era para el desarrollo de lámparas fluorescentes, lo que enfrió bastante su relación. En 1912 Tesla volvió a establecer contacto con su viejo amigo, en busca de fondos para financiar una de sus nuevas ideas, un dispositivo de despegue vertical, pero el infortunio dio al traste con esto debido a la muerte de Astor en el Titanic.

La fatídica noche en que el legendario trasatlántico se topo con un iceberg, lo único que pudo hacer el Coronel Astor, en principio reticente a creer que el Titanic se estaba hundiendo, fue poner finalmente a salvo a su jonvencísima esposa embarazada (Madeleine solo tenía 19 años) embarcándola en uno de los botes salvavidas. Astor intentó acompañar a su mujer, pero los primeros botes solo eran para las mujeres y los niños, por lo que tuvo que quedarse a bordo. Testigos relataron que había ayudado en los últimos momento a embarcar pasajeros en los botes salvavidas, pero como tantas cosas en la historia, estos hechos se diluye entre la leyenda. Su cuerpo fue recuperado días después y enterrado en el Cementerio Trinity de Nueva York, desapareciendo así uno de los mecenas del avance técnico de principios del siglo XX.

Publicado por Vik-Tor el 5 diciembre, 2011 en Historia olvidada | 3 comentarios

El córnico: la supervivencia de una lengua

“Me ne vidn cewsel Sawznek!” Se cuenta que esas palabras (“¡Yo nunca hablaré inglés!”, o algo parecido) fueron las últimas que pronunció la anciana Dolly Pentreath. El año era el 1777 y el lugar, algún pueblo de las tierras de Cornualles, en el extremo más meridional de Inglaterra.
Geográficamente, el condado de Cornualles, que ocupa la mayor parte de la península del mismo nombre, dibuja sus abruptas costas entre el Mar Céltico y el Canal de la Mancha y está reconocido como una se las seis naciones celtas junto con Gales, Escocia, Man, Irlanda y Bretaña (A modo de curiosidad Galicia y Asturias, a pesar de atesorar herencia cultural celta, se consideran pueblos afines, pero no están oficialmente incluidas en este grupo al no hablarse en su territorio ninguna lengua de origen celta).


Históricamente los habitantes de Cornualles han sido grandes mineros durante muchos siglos, abasteciendo de estaño a a las civilizaciones del Mediterráneo desde la Antigüedad, aunque el agotamiento de sus minas ha dejado una región deprimida que trata de prosperar hoy en día gracias al turismo.

Quizás no sea cierto, pero se considera que Dolly Pentreath fue la última hablante nativa de córnico (o cornuallés), una lengua céltica britónica surgida hacia el siglo VII y hablada en lo que hoy es el mencionado condado de Cornualles (Cornwall en inglés, Kernow en córnico).
Con su muerte podría haber desaparecido para siempre la lengua de su tierra, pero, aunque no se escuchó durante muchos años, el córnico no se extinguió por completo.

A mediados del siglo XIX Louis Lucien Bonaparte, filólogo y sobrino de Napoleón, llegaba a Cornualles para realizar estudios sobre la lengua originaria de la región. El estudioso y príncipe francés, que tuvo una notable relación con España (realizó hasta cinco viajes al País Vasco para definir una clasificación dialectal del euskera y promovió la traducción del Evangelio al asturiano), contribuiría a levantar, en la villa de Mousehole, un memorial dedicado a la última hablante de córnico.

Memorial de Dolly Pentreath (cornwalls.co.uk)

En 1904, la publicación por parte de Henry Jenner de su “Handbook of the Cornish Language” impulsa el resurgimiento de la lengua de Cornualles. Partiendo de su escritura, algunos naturales del lugar comienzan a aprender el idioma de sus antepasados y ya en los años treinta se empiezan a dar misas en córnico. Durante las décadas posteriores los esfuerzos por la recuperación del córnico se traducen en un crecimiento del número de personas que conocen la lengua, la implantación de su estudio como asignatura optativa en las escuelas o su tímida aparición en medios de comunicación locales. Hoy en día se estima que unas 2000 personas pueden hablar córnico con fluidez y más de 3000 lo conocen.

Si alguien se anima, aquí, a través de EuroTalk, se puede empezar a aprender la lengua de las tierras de Cornualles. Aún se pueden oír las palabras del legendario pueblo de los mineros de estaño. Dydh da!

Bandera de Cornualles (fuente: mirro.co.uk)

Gracias a @angeluki por la sugerencia

Publicado por Viyu el 11 noviembre, 2011 en Historia olvidada | 5 comentarios

El increíble infiltrado en el Ku Klux Klan

En el año 1979 el grupo racista más famosos del mundo, el Ku Klux Klan decidió abrir una nueva “delegación” en la ciudad de Colorado Springs, en el estado norteamericano de Colorado, y no se les ocurrió mejor manera de atraer nuevos miembros que poner un anuncio en el periódico. La policía de la ciudad decidió usar ese contacto para tratar de infiltrarse en la organización y el elegido para tal tarea fue el agente Ron Stallworth. Aunque este agente tenía una curiosa peculiaridad que en principio lo debería haber descartado para la misión. Era negro.

Ron Stallworth en la actualidad Fuente:columbiacollegealumni.org

La historia comienza cuando Stallworth se encuentra con tal reclamo de reclutamiento en el periódico, y ya que trabajaba en el departamento de inteligencia de la policía de Colorado Springs, decidió llamar por teléfono al número que se indicaba en el anuncio, pensando que la investigación no llegaría muy lejos. Quién contestó a su llamada le contó que querían iniciar un grupo en su ciudad, comentándole si estaba interesado en empezar con ellos y cual eran sus motivos para unirse al Klan. El agente salió rápidamente al paso diciendo que se consideraba un americano ario puro que se sentía perjudicado por otras razas como los judíos, los negros, los mexicanos, etc., además de que había descubierto que su hermana salía con un hombre negro, lo cual, obviamente, le había indignado. Con tales declaraciones su interlocutor, un militar, quedó convencido que era el tipo de hombre que estaba buscando para su causa. Curiosamente Stallworth le dijo su nombre real, una forma un poco atrevida de infiltrarse.

Carnet del Ku Klux Klan perteneciente a Stallworth

No tardaron en fijar un primer contacto en persona, por lo que Stallworth le dio la descripción de un compañero suyo que trabajaba en narcóticos, que era obviamente blanco. Este fue el agente que se presentó ante el militar, tras conseguir imitar más o menos la voz de Stallworth y portando las identificaciones sin fotografías, como tarjetas de crédito. En el encuentro le entregaron propaganda de la organización y el formulario para apuntarse al Klan. Así comenzó una investigación de un año durante el cual Stallworth siguió con las conversaciones telefónicas con miembros del Klan sin que nadie sospechara nada. Llegó incluso a hablar con David Duke, uno de los principales líderes del grupo, preguntándole en una ocasión si no tenía miedo que la policía pudiera infiltrarse o que incluso gente negra intentara obtener información del Klan. Duke le respondió que era imposible, que él era capaz de reconocer a un negro por la forma de hablar, por como pronunciaban las palabras y que estaba seguro que Stallworth era blanco porque no pronunciaba las palabras de esa forma. A partir de ese momento nuestro protagonista se dedicó a pronunciar las palabras de la forma que decía Duke. Un auténtico crack el agente Stallworth.

La investigación ayudo a obtener información importante sobre el Ku Klux Klan, ya que había varios militares implicados, entre ellos dos que trabajan en el NORAD con acceso a misiles nucleares, además de impedir que se implantara el grupo en la ciudad de Colorado Springs. Ron Stallworth actualmente vive con su familia en Utah, felizmente retirado ya, enseñando orgulloso siempre que puede su carnet del Ku Klux Klan.

Publicado por Vik-Tor el 20 octubre, 2011 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

Cíbola: las ciudades legendarias con las que soñaron los españoles

La conquista española de América es un proceso histórico de unas dimensiones fabulosas, a caballo entre la realidad y la leyenda, en el que las más heroicas acciones y las más grandes infamias y crueldades se mezclan. A la España de Carlos I llegaban fantásticas historias de ricos y exóticos imperios y maravillas naturales incomparables, y fueron muchos los que se aventuraron a explorar los vastos territorios americanos para engrandecer los dominios de su Majestad y, paralelamente, su propio botín personal.
Algunas expediciones españolas, como la de Hernán Cortés o la de Francisco Pizarro, pasarían a la posteridad como un éxito, pero fueron muchas las que terminaron en fracaso y muerte. Quizá las más conocidas de éstas últimas sean las que trataron infructuosamente de encontrar El Dorado, incluida la macabra peripecia del rebelde Lope de Aguirre. Pero no fueron las únicas.

Descubrimiento de américa

Unos cuantos siglos antes de la fiebre conquistadora en América eran los musulmanes los que iniciaban la conquista de la Península Ibérica. En este época comenzó a difundirse la leyenda de que siete obispos habían huido desde Mérida llevándose valiosas reliquias, cruzando el inmenso océano y llegando hasta una isla muy lejana, llamada Antilia, en la que fundaron siete ciudades que llegaron a tener inmensas riquezas.
Se cree que los ecos de la leyenda de las siete ciudades transitaron por los siglos hasta llegar a los españoles que arribaban a Nueva España en el siglo XVI. A este relato legendario se unieron las historias que oyeron contar a los indígenas acerca de un rico reino situado en tierras norteñas.

Nuño de Gúzman, el que fuera definido por Fray Bartolomé de las Casas como “gran tirano”, sería el primero en encabezar una expedición hacia el norte, a los territorios que se llamaron Cíbola, nombre debido a la fauna que poblaba el lugar, ya que los españoles de la época utilizaban el término “cíbolo”, hoy en desuso, para referirse al bisonte.
Poco después, en 1536, el mito volvería a cobrar fuerza tras la llegada a Nueva España de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, superviviente de un viaje épico de ocho años tras participar en la fracasada expedición de Pánfilo Narváez a La Florida. Los relatos de los indígenas que se había encontrado en su periplo reforzaban la idea de que al norte se extendía un reino plagado de riquezas.

Expedición

Cuando los testimonios de Cabeza de Vaca llegaron a oídos del virrey Antonio de Mendoza y Pacheco éste se apresuró a organizar una expedición al norte, encargándole esta misión a su amigo Francisco Vázquez de Coronado, el cual envió primero un grupo de exploradores más reducido. En este grupo se encontraba el fraile Marcos de Niza, guiado por Estebanico, esclavo africano que posiblemente fue el primer hombre nacido en África en pisar lo que hoy son los Estados Unidos. En un momento dado del viaje Estebanico se adelantó con algunos indios . Cuando fray Marcos de Niza avanzó a su encuentro recibió noticias acerca de su muerte en una de las ciudades de Cíbola. El religioso decidió entonces volver al virreinato y a su regreso declaró haber visto una grandiosa ciudad, colmada de oro, plata y piedras preciosas.

Coronado puso en marcha entonces una expedición con unos 300 españoles y varios cientos de indios con el objetivo de conquistar el reino de Cíbola. Sin embargo, tras varias jornadas de trayecto, durante las que se había ido extendiendo el escepticismo, los expedicionarios encuentran que lo que debería ser una ciudad más espléndida que Tenochtitlan era un parduzco poblado indígena de casas de adobe. La expedición de Coronado fue vista como un fracaso, a pesar de lo cual permitió realizar notables descubrimientos, como el del Gran Cañón del Colorado.

Todo parece indicar que las siete ciudades de oro nunca existieron, pero ¿vio algo el fraile Marcos de Niza? ¿murió realmente Estebanico o fingió su muerte para conseguir su libertad? ¿cuál era el rico reino del norte del que hablaban los indios? La leyenda de Cíbola conjuga misterio, riquezas, aventura…y la historia que guió deja múltiples interrogantes que abren la puerta para que la imaginación pueda volar.

Expedición de Coronado

Expedición de Coronado. fuente:wikipedia

Gran Cañón del Colorado

Gran Cañón del Colorado. fuente:wikipedia

Publicado por Viyu el 17 octubre, 2011 en Historia olvidada | 3 comentarios

El Mago de la Segunda Guerra Mundial

Hablar de la Segunda Guerra Mundial en el Norte de África es hablar sobre todo del legendario general alemán Erwin Rommel, el Zorro del desierto, y del hombre que consiguió doblegar a sus Afrika Korps, el Teniente General británico Bernard Law Montgomery, “Monty”. Pero la historia oficial hace dejado a un lado a un actor de este escenario bélico que, si es cierto todo lo que se cuenta de él, pudo haber sido decisivo para la derrota de los nazis en Egipto. Su nombre era Jasper Maskelyne, el mago de la guerra, un ilusionista cuyos trucos, entre el mito y la realidad, sorprenderán a más de uno.

Jasper Maskelyne nació en 1902 en el seno de una familia británica de tradición “mágica”. Tanto su padre como su abuelo habían sido reputados ilusionistas, por lo que ya desde su nacimiento vivió inmerso en un mundo de trucos de desapariciones, baúles atravesados por espadas y conejos sacados de la chistera. Cuando comenzó la guerra en 1939 era ya uno de los más conocidos magos de Londres, pero con el estallido del conflicto el negocio decayó, y Jasper decidió que él también podía aportar algo a la defensa del Imperio Británico, por lo que intentó varias veces alistarse. Debido a su edad fue rechazado, pero él siguió insistiendo hasta que finalmente fue admitido en el Real Cuerpo de Ingenieros en octubre de 1940, donde recibió entrenamiento sobre camuflaje. Y pronto recibiría el destino que lo convertiría en una leyenda, el Norte de Africa, llegando el 10 de Marzo de 1941 a El Cairo, siendo asignado al poco tiempo como oficial al cargo de la Sección Experimental de Camuflaje.

Tanque Matilda con el escudo solar montado

Tras un tiempo en labores menores de camuflaje y alguna que otra actuación ante las tropas le llegó su primer reto, disfrazar a un tanque Matilda. Partiendo de una idea del General Archibald Wavel, el comandante de las tropas británicas en aquel momento, diseñó un sistema mediante una carcasa metálica recubierta de lona daba la forma de un camión, denominada escudo solar, de tal forma que desde cierta distancia en tierra y desde el aire daba completamente el pego. Incluía también un sistema para borrar las huellas, pero parece que este sistema , según los informes militares, nunca fue del todo efectivo. Su prueba de fuego fue probablemente durante la Operación Battleaxe en Junio del 41, pero lamentablemente no fueron de mucha ayuda visto el desastre británico con el que concluyó. Más tarde sí que resultaron decisivos en los enfrentamientos de El Alamein.

Su siguiente misión sería un desafío mayor, conseguir hacer desaparecer el puerto de Alejandría para evitar los continuos bombardeos alemanes. Para ello reconstruyó en una bahía cercana una replica a pequeña escala del puerto, un tanto rudimentaria pero en teoría lo suficientemente efectiva para que desde el aire los pilotos de los aviones alemanes fueran engañados.  La maqueta era acompañada con artillería anti-área para que fuera creíble su defensa. El método usado para realizar el truco consistía en que en cuanto se detectaba la presencia de los bombarderos, las luces del puerto de Alejandría se apagaban y se iluminaba la replica. Lo alemanes, aunque un tanto desconcertados porque lo que les indicaban sus ojos era un poco distinto a lo que les indicaban sus brújulas, atacaban el simulacro de puerto. Al día siguiente se preparaba el puerto real mediante escombros y pinturas simulando cráteres para hacer parecer que tenía daños ante los aviones de reconocimiento alemanes. El truco se realizó durante varias noches hasta que los alemanes decidieron que el puerto ya no era un objetivo primordial y concentraron esas fuerzas en otros frentes.

Prototipo de las luces estroboscópicas

Pero parecía que a Maskelyne todo se le hacía pequeño, y tras esconder un puerto le llegó el turno al mayor truco de desaparición de la historia, hacer invisible el mismísimo canal de Suez. Los británicos temían que los alemanes consiguieran hundir barcos y dañar el canal lo suficiente como para cortarles la comunicación marítima entre el Mediterráneo y sus puertos en Asia. Como vio claro que no podía utilizar nada similar a lo realizado en Alejandría, la solución fue crear un muro de luz sobre el canal mediante proyectores estroboscópicos, que inundaban de luces giratorias los cielos del canal que cegaban a los pilotos, provocando incluso que algunos se estrellaran.

Y así llegamos a la que se considera su aportación más decisiva, la Operación Bertram. En 1942 los ingleses habían conseguido detener el avance de Rommel en El Alamein, pero la situación se encontraba enquistada ante la imposibilidad de conseguir expulsar a los alemanes del norte de África. Por esto Wiston Churchill decidió asignar al General Montgomery el mando de la tropas en Agosto de ese año. Monty rápidamente se puso manos a la obra y como previa a sus planes de ataque surgió la operación Bertram, con el fin de engañar a los alemanes para que pensaran que el ataque principal vendrían de la zona sur a El Alamein. Y para ello contaron con Maskelyne para diseñar un auténtico ejercito de pega, con muñecos simulando soldados y tanques hechos con armazones y lonas, que serían desplegados por el sur mientras que los auténticos tanques lo harían por el norte, disfrazados de camiones con sus famosos escudos solares. La artimaña fue parte del éxito de la posterior batalla que supuso el principio del fin de la presencia alemana en el Norte de África.

Tanque de "pega" usado en El Alamein

En paralelo a sus actividades de camuflaje, Maskelyne también destacó por sus cursos a soldados de espionaje y sobre como escapar si caían prisioneros, diseñando uniformes con todo tipo de artilugios escondidos, como brújulas en miniatura y mapas cosidos a la ropa. Otras de sus aportaciones menores fue desarrollar una pasta ignífuga para evitar que los pilotos se quemaran si se estrellaban y se incendiaba su avión, pero a pesar de demostrar su efectividad, parece que no se llego a usar. A parte de esto también se dice que llegó a realizar hasta alguna que otra operación de espionaje, diseñar barcos falsos y que participó en la propia batalla de El Alamein directamente en una operación de camuflaje. Tras finalizar la guerra continuó con sus actuaciones como mago en Londres, para más tarde trasladarse a Kenya donde moriría en 1973.

Llegados a este punto… ¿qué te parece si te digo que parte de lo que te he contado puede que nunca haya ocurrido? Así lo afirma el mago y historiador militar Richard Stokes en la web donde recoge sus artículos al respecto, ampliados de los que realizo para la revista australiana Geniis Magic Journal en los 90. Stokes investigó todos los hechos atribuidos a Maskelyne buceando entre memorias de militares, documentos desclasificados y los álbumes de Maskelyne, contactando también con el hijo del mago, y analizó pormenorizadamente cada detalle. El problema principal es que casi todo lo que se cuenta sobre Maskelyne no viene de documentos oficiales, sino que provienen de dos fuentes, una es su supuesta autobiografía, Magic: Top Secret, que realmente fue escrita por un “negro” que exageró, embelleció e inventó algunos de los sucesos, como el propio Maskelyne le confesaría a su hijo, y la otra es la novela El mago de la guerra de David Fisher, que contaba la historia una forma digna de cualquier historia de aventuras clásica, dejándose llevar bastante por la imaginación, creando personajes y situaciones que nunca ocurrieron, como denominar al grupo de camuflaje de Maskelyne la Cuadrilla Mágica, nombre que nunca recibió. Eso sí, la novela, sin ser una joya de la literatura, es bastante entretenida.

Stokes descubrió, entre muchas cosas, que la bahía donde se supone que se hizo la réplica del puerto de Alejandría no es tal, sino que es el nombre de un lago cercano a la ciudad, y no consiguió encontrar ninguna mención a dicho truco en ningún documento, además de dudar de su efectividad. Sobre el truco del canal de Suez, a pesar de que encontró pruebas de que Maskelyne llegó a experimentar con un prototipo de los proyectores, no localizó nada al respecto en los documentos que mencionan la defensa del canal, atribuyéndose sobre todo a una buena cantidad de armas anti-aéreas y el descifrado de las comunicaciones alemanas que permitían estar listos de antemano para los ataques. Y sobre su participación en la operación Bertram, tampoco encontró referencias en las memorias del Mayor Geoffrey Barkas, el jefe de camuflaje en Oriente Medio, cuando menciona las reuniones con Montgomery para planear la operación. De lo que si encontró pruebas fue sobre los escudos solares y sus cursos para fugarse. Por todo esto Stokes considera que las aportaciones de Maskelyne a la guerra fueron más bien marginales y simplemente se ha creado un mito a su alrededor.

Para poder empezar a descubrir toda la verdad sobre estos hechos probablemente tendremos que esperar al 2046, que es cuando se desclasificarán totalmente los documentos del ejercito británico al respecto de sus operaciones en el Norte de África. Mientras tanto podemos seguir soñando que realmente hubo un gran mago que engañó a los nazis con sus magníficas ilusiones. Aunque no sean ciertas, no me negareis que es una buena historia para contar.

Todas las imágenes: maskelynemagic.com

Publicado por Vik-Tor el 6 octubre, 2011 en Historia olvidada | 2 comentarios

La Cruz de Borgoña: esa antigua bandera de España

Hoy es un día soleado en aquel trozo de mundo. Los muros del castillo de San Marcos reposan bajo el sol y sus cañones, aunque conservan un porte amenazador, hace muchos años que olvidaron los sonidos de la guerra. Sobre la imponente mole de piedra caliza, una bandera blanca con un aspa roja ondea movida por el viento que se cuela desde la bahía hacia la ciudad de San Agustín, que se extiende a lo largo de su península decorándola con un paisaje urbano que ha visto muchos vientos y algún que otro siglo.

Estamos en Florida, Estados Unidos, pero no son las barras y estrellas las que coronan la fortaleza silenciosa, sino la Cruz de Borgoña, esa equis, la misma que aparece en el comienzo del mensaje de Navidad del Rey de España o en la cola de un Eurofighter que acaba de aterrizar en Morón de la Frontera, en este mismo día, también soleado en este otro trozo de mundo.

Cruz de Borgoña

Cruz de Borgoña

Si ponemos a funcionar la máquina del tiempo podremos ver la cruz aspada unas cuantas veces más. Así que empezamos…Año de destino: 1506.

Felipe, el rey de Castilla, acaba de morir súbitamente a sus 28 años. El Hermoso, marido de la renia Juana, había llegado a España desde su tierra natal en Flandes y eligió como símbolo una evolución de la Cruz de San Andrés, la Cruz de Borgoña, la cual representaba a su madre, María de Borgoña. La repentina muerte del rey flamenco y la supuesta locura de Juana llevarían a que el joven Carlos de Habsburgo ocupase el trono español y se ciñera la corona de Emperador del Sacro Imperio lo que, sumado al resto de la herencia territorial que recibió, le convirtió en uno de los soberanos más poderosos de la Historia. España iniciaba así su etapa imperial y, se cree que pocos años después la Cruz de Borgoña debutaba en los campos de batalla en manos de las tropas españolas que derrotaron al ejército francés de Francisco I en Pavía. La primera victoria de muchas, que llevarán a los Tercios Viejos españoles y su bandera a desangrarse en las guerras de medio mundo y convertirá al aspa roja en el símbolo del Imperio.

Un segundo pequeño salto en el tiempo nos traslada a 1565 y otro en el espacio nos hace caer en el Nuevo Mundo. El asturiano Pedro Menéndez de Avilés comanda una expedición militar española con el objetivo de mantener una presencia permanente ante la amenaza que suponen para los territorios españoles los franceses instalados cerca de sus posiciones. Si saltamos sólo unas semanas veremos cómo junto al mismo océano que llega a bañar las cosas ibéricas las oraciones de los españoles dan gracias por la victoria: se funda San Agustín de La Florida, el que hoy en día es el asentamiento europeo más antiguo de los Estados Unidos que permanece aún poblado.

Pedro Menéndez de Avilés

Pedro Menéndez de Avilés

El tiempo, obstinado, no se detiene hasta 1785. La estrella de España pierde brillo y el despotismo ilustrado borbónico transforma la fachada de la piel de toro poco antes de que el mundo empiece a saltar en pedazos en una prisión parisina. Carlos III promulga el Real Decreto que instituye la bandera rojigualda como pabellón nacional, con aplicación a la Marina. El uso de la Cruz de Borgoña comienza a decaer y en 1843 se oficializará la presencia de la bandera que conocemos actualmente en todas las unidades militares españolas, aunque la cruz seguiría usándose en diferentes enseñas militares, sería utilizada por los carlistas en las sucesivas guerras peninsulares del siglo XIX y algunos movimientos tradicionalistas tratarían de apropiársela.

Y hemos llegado al final del viaje. Hoy en día la cruz de San Andrés es el distintivo de cola de las aeronaves del Ejército del Aire  de España, el símbolo de María de Borgoña está presente en el escudo del Rey de España, y las banderas de Huesca, Logroño, Florida, Alabama y de varios departamentos de países sudamericanos, entre otras, muestran también el Aspa de Borgoña, la que durante siglos ondeó en las victorias y se arrastró por el fango de las derrotas de un país que luchó contra todo y contra todos, la misma que sigue ondeando al viento de aquella bahía americana en la que un puñado de valientes y locos a partes iguales escribieron su capítulo de la Historia. En rojo y blanco.

Bandera en castillo de San Marcos

fuente:josehavel.blogspot.com

Publicado por Viyu el 4 octubre, 2011 en Historia olvidada | 3 comentarios

Una de asturianos en Madrid

No era mi intención al empezar a escribir este artículo exponer la evolución de la llegada a Madrid de asturianos (y asturianas, por supuesto, pero advierto para lo sucesivo de que soy de los que aún escribe “como antes”), pero el conocimiento de algunos hechos sueltos y la existencia del fenómeno en la actualidad, con las peculiaridades propias de nuestra época, se han juntado en un fino hilo que podría unir a un campesino súbdito de Felipe V que mira entre la bruma el enfangado camino que le llevará más allá de las montañas y a un informático de la “generación Alsa”. La Historia tiene estas cosas…

Son bastantes los que hoy en día tienen en Madrid un amigo, conocido o compañero de trabajo asturiano. La realidad más reciente de Asturias ha dibujado un traslado masivo de jóvenes astures hacia la capital, que se cuentan por miles cada año, al que unos llaman “movilidad laboral”, otros emigración con todas las letras y y que incluso algún despistado considera una leyenda urbana, como la chica de la curva…

El perfil del asturiano tipo que llega y ha llegado a Madrid en la última década encaja con un/a joven de edad comprendida entre los 25 y los 35 años, con alta cualificación y que se desplaza a la capital del Reino por motivaciones laborales. Tienen sus asociaciones y celebran su fiestas, pero estos emigrantes no son como los de antes.
Y sin embargo no es una historia totalmente nueva. Los asturianos han poblado en cantidades apreciables las calles madrileñas desde al siglo XVI, representando uno de los flujos migratorios internos más relevantes de la historia de España. Los llamados “coritos” (se cree que por su vestimenta de cuero), conocidos antaño por su cuello corto, y blanco de mofas y chistes de la época por su peculiar forma de hablar,  salieron de su tradicionalmente olvidada tierra y se integraron en las clases populares de la Villa y Corte, llegando casi a monopolizar los oficios de aguador y sereno en la capital, y desempeñando otros varios como mozo de cuerda, carbonero o ama de cría.

Aguador

Este proceso llevó a que en la primera mitad del siglo XIX la comunidad de inmigrantes asturianos en Madrid fuese de las más numerosas, si no la más, de entre todas las que se encontraban en la capital procedentes de otras regiones. Del mantenimiento de su unión y sus costumbres y también, todo hay que decirlo, de su tendencia a “llamar la atención” al juntarse, encontramos una gran muestra en el siguiente bando municipal publicado en Madrid en 1803:

“Por haberse notado, que los asturianos que se ocupan en ser mozos de cuerda, aguadores, apeadores de carbón, sirvientes y en otros exercicios, se juntan en el prado que llaman del Corregidor, inmediato a la Fuente de la Teja, de que resultan alborotos, quimeras, heridos y otros escándalos; se prohíbe, que en cualquiera día o noche se junten en quadrillas los asturianos u otras personas con palos ni sin ellos, así en el citado prado del Corregidor, como en otro parage a las afueras de esta corte, con motivo de tener el bayle de la danza prima ni otro alguno; ni susciten quimeras o questiones, formando bandos en defensa de sus concejos, ni sobre otro asunto…” (Bando de 23 de junio de 1803)

Otra prueba de la gran presencia de asturianos se puede observar el 2 de mayo de 1808, cuando el pueblo de Madrid se alza contra el invasor francés. Ese día el precio que paga la comunidad asturiana es alto (proporcionalmente más que lo que le correspondería por su representación en la población total), dejándose la vida en las agitadas calles madrileñas, según las fuentes, 35 asturianos.
Como inciso, indicar que las noticias de los sucesos de Madrid llegan a Asturias el 9 de mayo, y el día 25 la Junta del Principado se declara soberana, forma un ejército y declara por su cuenta la guerra a Francia, llegando a enviar embajadores asturianos ante el rey Jorge III de Inglaterra, pero esto da para otro artículo…

Dos de mayo

En la segunda mitad del siglo XIX y durante parte del siglo XX la emigración asturiana se focaliza principalmente hacia América y Europa, aunque la presencia de asturianos en Madrid seguirá siendo palpable. En el Madrid convulso que siguió a la revolución de 1868 el grupo de “los de Oviedo” (Clarín, Tomás Tuero, Palacio Valdés…) se reunía para arreglar el mundo ante unas cervezas y cultivaba sus dotes literarias. En 1881 se funda el Centro Asturiano de Madrid, la segunda sociedad española de este tipo en el mundo (tras el Centro Gallego de la Habana) y la más antigua que las que aún continúan en funcionamiento.
Corre el año 1888 cuando nace el histórico Café Gijón, famoso punto de encuentro de intelectuales y donde aún hoy se puede acudir a evocar los ecos de otros tiempos en pleno paseo de Recoletos (doy fe).
En la década de 1930 surge el Corte Inglés de manos de comerciantes asturianos…

Y, en definitiva, así podríamos juntar muchas pequeñas historias personales que han contribuido, al menos algo, a que Madrid y Asturias sean hoy lo que son.

fuente:buscolu.com

Publicado por Viyu el 23 septiembre, 2011 en Historia olvidada | 2 comentarios