La primera patente de la historia

Cada cierto tiempo en las noticias de tecnología siempre aparece algún tema relacionado con la demandas de patentes entre grandes empresas tecnológicas: Apple demanda a Samsung o Google y esta contraatacan con otras demandas. Las patentes nacieron para proteger los intereses de los inventores concediéndoles derechos exclusivos sobres sus invenciones con el fin de fomentar la innovación. A lo largo de la historia son muchos los inventos patentados pero ¿cual fue la primera vez que se patentó algo?. Para responder a esta pregunta tenemos que remontarnos a la Florencia de principios del siglo XV donde el arquitecto Brunelleschi consiguió la que se considera la primera patente de la historia.

Filippo Brunelleschi de Andrea Cavalcanti Autor:shakko [CC BY-SA 3.0]

Filippo Brunelleschi de Andrea Cavalcanti Autor:shakko [CC BY-SA 3.0]

Filippo Brunelleschi fue principalmente uno de las grandes arquitectos del Renacimiento italiano, además de realizar también obras escultóricas, pinturas y orfebrería. Su obra más conocida es la cúpula de la catedral de Florencia, uno de los símbolos de la ciudad, que demostraron su pericia técnica y sus conocimientos matemáticos para construir una cúpula de base octogonal inspirada en la del Panteón de Roma. No solo demostró su habilidad como arquitecto, sino que también como ingeniero para el diseño de las máquinas y grúas necesarias para elevar los materiales para construir la cúpula, y precisamente esa faceta de su trabajo fue la que le llevó a conseguir patentar uno de sus inventos.

Brunelleschi era un hombre que guardaba celosamente sus diseños por el temor de que pudieran copiarlos y prescindir de él. En el concurso para el diseño de la cúpula de la Catedral de Florencia había presentado un modelo incompleto para asegurarse de tener el control sobre la edificación y cuando llegó la ocasión de llevar a cabo la construcción de una de sus invenciones, un sistema para transportar el mármol de Carrara a través del complicado río Arno, debido a sus corrientes imprevisibles, hasta las puertas de la ciudad, antes de hacerlo solicitó a los mandatarios de las República de Florencia que le concedieran prerrogativas sobre dicha invención, siendo bastante vago el los detalles que la describían. El consejo de Florencia le concedió el 19 de Junio de 1421 el derecho durante tres años sobre su creación, que consistía básicamente en una barcaza con una grúa para cargar y descargar el mármol, y también el derecho a quemar cualquier tipo de navío que copiara sus diseños. En las ciudades de la Italia renacentistas ya era habitual la concesión de monopolios sobre ciertas construcciones o técnicas artesanas, pero lo que distinguió al caso de Brunelleschi fue que esta vez se concedió sobre una invención y el beneficiado era el propio inventor, es por ello que se la considera como la primera patente según se entiende en la actualidad.

Il Badalone según Taccola en su libro De Ingenis.

Il Badalone según Taccola en su libro De Ingenis.

Lamentablemente para Brunelleschi, a pesar de haber conseguido la patente, no tuvo mucho éxito con ella, ya que tras mostrar su invención en 1424, llamada Il Badalone, construida con grandes dificultades, tuvieron que transcurrir tres años para que pudiera ser usada. Ese momento llegó cuando tuvo que transportar mármol para la cúpula de la catedral en 1427, pero este viaje acabó en desastre al hundirse la barcaza a la altura de la ciudad de Empoli, siendo este el primer y último periplo conocido de la primera invención patentada de la historia.

Publicado por el 2 febrero, 2015 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

Ideas para regalar esta Navidad

Ya estamos en la época que parece que nos vemos poseídos por el espíritu del consumismo que llamamos Navidad y  en cornisa.net no podemos dejar de llevarnos por ello así que aquí tenéis cinco recomendaciones bastante eclécticas para regalar estas Navidades a algún ser querido o también para hacerte un autorregalo, que es bueno quererse un poco a uno mismo.

UNA PELÍCULA: imagina que un día descubres que tienes la capacidad de viajar en el tiempo y puedes retroceder para cambiar todo aquello que no ha salido como querías en tu vida. Esto es lo que le ocurre a Tim (Domhnall Gleeson), el protagonista de Una cuestión de tiempo, cuando cumple los 21 años y decide hacer todo lo posible para poder conquistar a Mary (Rachel McAdams). El argumento inicial puede parecer el tipico de una comedia romántica con toques fantásticos, pero el film poco a poco va avanzando en paralelo por otros derroteros  que bordean el drama y el sentimentalismo. Una historia divertida y emotiva adecuada para estas fechas.

tesla

UN LIBRO: siendo como es Nikola Tesla el santo patrón de este blog, no podemos dejar de recomendar la última obra aparecida en castellano que trata sobre el genial inventor, Tesla: Inventor de la Era Eléctrica, de W. Bernard Carlson. La biografía nos cuenta toda la vida del inventor desde sus primeros pasos en Serbia hasta sus grandes inventos ya en suelo norteamericano, con la diferencia de otros ensayos de que incide tanto en la sociedad en la que vivió Tesla como en los detalles técnicos de sus invenciones.

disco-Yo-Fui-a-EGB

UN DISCO: la nostalgia está de moda, tanto en la televisión, como demuestra Cachitos de hierro y cromo en La 2, como en las librerías, que parecen verse inundadas de publicaciones que nos traen de vuelta a los personajes que marcaron la infancia y juventud de los que nacimos hace treinta y tantos años. Tras publicar ya dos libros, los chicos del blog Yo fui a EGB acaban de sacar a la venta el disco con el mismo título del blog en el que podemos rememorar sobremesas y meriendas de pan con chocolate escuchando las sintonías de las series infantiles de los 70 y los 80. Willy Fog y D’Artacán te están esperando.

democracia

UN JUEGO DE TABLERO: si sientes envidia de los políticos que inundan las noticias con casos Gurtel, tarjetas black y demás corruptelas, D€mocracia es el juego que necesitas. Nacido como un proyecto de crowdfunding en la plataforma Verkami, con este juego te puedes poner en la piel de un político típico español y mentir, robar y manipular para alcanzar el poder y mantenerte en él. 

fabulas-edicion-de-lujo-libro-1-ecc

UN CÓMIC: ¿Que pasaría si los personajes de los cuentos vivieran en el mundo real? No, no estamos hablando de la bastante ñoña serie Erase una vez, sino de Fabulas, el cómic que probablemente “inspiró ligeramente” esa serie, pero que nada tiene que ver. Fabulas nos presenta un barrio de Nueva York en el que viven los antiguos habitantes de las tierras de los cuentos, expulsados de ellas por un temible enemigo que fue conquistando una tras otra, y donde podemos seguir las visicitudes de esta singular comunidad para seguir adelante en el mundo real, sin ningún atisbo de toque Disney y si que bastante oscuridad de los cuentos clásicos. Blancanieves es la alcadesa de la comunidad, divorciada del Principe Encantador, que resulta ser un vividor, y que tiene una relación complicada con el sheriff de la comunidad, el Lobo Feroz. En en el primer tomo de la edición de lujo publicado por ECC nos encontramos con el misterioso asesinato de la hermana de Blancanieves y puede ser una buena toma de contacto con estas entretenidas historias.

ardrone2_hd_elite_edition_jungle_indoor_side

UN CACHARRO: los drones están de moda, todas las empresas punteras como Amazon o Google quiere potenciar su uso, asi que ¿por que no tener tú uno también? En el mercado hay una gran variedad, pero parece que los fabricados por Parrot son los más famosos y apreciados. Su ultima “criatura” es el AR.Drone 2.0 GPS Edition, con cámara HD y GPS, que se puede controlar desde el móvil o la tablet. Eso si, recordad que hace unos meses se reguló el uso de drones en España, así que consultad las condiciones para manejarlos antes de poneros a pilotarlo alegremente en cualquier lugar.

Publicado por el 19 diciembre, 2014 en Monografías, Por fin es viernes | Se el primero en comentar

Ir audazmente donde nadie ha ido jamás

Con la frase que titula este artículo finalizaba el monólogo de la intro de una de las más legendarias series de televisión, Star Trek, que nos mostraba ese futuro optimista donde la humanidad había conquistado las estrellas y seguía su afán por descubrir los misterios del universo. Un futuro que a día de hoy sigue pareciendo muy lejano pero que, con mayor lentitud de la que muchos desearíamos, parece que poco a poco se puede ir vislumbrando.

Representación de Philae aterrizando. Fuente: DLR German Aerospace Center

Hace pocas semanas se produjo uno de los hitos de la exploración espacial reciente cuando la sonda Philae consiguió aterrizar sobre el cometa Churyumov-Gerasimenko, la primera vez en la historia que un artilugio humano se posaba sobre un cometa, aunque fuera de forma un tanto accidentada y no como estaba previsto tras el fallo de varios de los sistemas de aterrizaje. Su vida sobre el cometa, por ahora, fue breve, pero consiguió enviar interesantes datos científicos hasta agotar su batería. Pese a los muchas artículos elogiando esta increíble hazaña, también salió alguno criticando el gasto de la misión, como el que publicó El Mundo en una columna escrita por Pedro Simón que fue muy bien contestada por Daniel Marín en su blog Eureka. Siempre que se habla del dinero invertido en la exploración espacial, salen voces discordantes diciendo con argumentos demagógicos que según esta el mundo, se podía gastar ese dinero en cosas más necesarias en la Tierra en vez de lanzar aparatitos al espacio. Como bien demuestra Daniel Marín, el coste en particular de la misión Rosetta ha sido una de las más ajustadas, sobre 1400 millones de euros, y si vemos el coste de la misión más cara, nos encontramos a la sonda Cassini-Huygens, que lleva ya diez años explorando Saturno, con unos 4400 millones de dólares. Si queremos ponernos demagógicos, el rescate a la banca española entre 2008 y 2013 se estima que podría ascender a unos 1.4 billones de euros; si, billones, con b de burro. Mil veces más que lo que ha costado Rosseta. Creo que sobra cualquier otro comentario sobre el coste de las misiones espaciales.

Cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko visto desde Rosetta. Fuente: ESA

Cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko visto desde Rosetta. Fuente: ESA

No cabe ninguna duda de que la misión Rosetta está siendo una de las más mediáticas y exitosas de la ESA y de la exploración espacial en general. Pensadlo bien, hemos mandado un cacharro a 500 millones de kilómetros de distancia, que durante diez años se ha paseado por el sistema solar para conseguir ponerse en órbita de un cometa bastante desconocido que viaja por el espacio a unos 55 mil kilómetros/hora, y ha soltado otro pequeño cacharro al que a pesar de fallarle varios sistema de aterrizaje, ha conseguido posarse sobre el cometa y activar todos sus instrumentos científicos. Y a la pregunta de por qué hacemos cosas como esta, la respuesta es sencilla: porque debemos hacerlo, porque la curiosidad por todo los que nos rodea es una de las cosas que nos hace humanos. Sino fuera por esto, nuestros antepasados no hubieran decidido salir de África hace miles de años y seguiríamos aún en cuevas temerosos del mundo exterior. El planeta Tierra es nuestro hogar, pero ahí fuera hay un Universo inmenso y desconocido lleno de maravillas que tenemos el deber de explorar y conocer. Se podría hablar de los avances tecnológicos que han traído las investigaciones espaciales a nuestra vida cotidiana, pero yo creo que es mucho más importante el conocimiento del cosmos. Algún día deberemos expandirnos por el Sistema Solar y quién sabe si más allá si conseguimos la tecnología adecuada, como se refleja en Interestellar, la película de Christopher Nolan estrenada recientemente. En esa película el protagonista en la parte inicial del film dice “solíamos mirar al cielo y preguntarnos sobre nuestro lugar en las estrellas, ahora sólo miramos hacia abajo y nos preocupamos por nuestro lugar en la Tierra.”. Creo que eso es algo que nunca debemos dejar de hacer, de preguntarnos por nuestro lugar dentro del universo.

Plan de la NASA para llegar a Marte con la capsula Orion.Fuente: NASA

Plan de la NASA para llegar a Marte con la capsula Orión. Fuente: NASA

Cuando era pequeño se preveía que para la fecha actual ya deberíamos tener colonias en la Luna y Marte, desgraciadamente la inversión en la carrera espacial fue recortándose cada vez más llegando al punto en el que estamos actualmente, que a parte de la Estación Espacial Internacional, las misiones las realizan sondas y robots de coste relativamente reducido. Pero el interés por colonizar el sistema solar nunca ha desaparecido pese a las adversidades presupuestarias. El pasado viernes 5 de Diciembre la NASA lanzaba con éxito la cápsula Orión para su primer vuelo no tripulado de prueba. Esta cápsula es el próximo vehículo propio de la NASA tras los trasbordadores espaciales retirados en 2011, y el plan es que en 2021 una misión tripulada se acerque en ella a la Luna, propulsada por el potente cohete SLS, y explore un asteroide traído por la sonda ARM (Asteroid Redirect Mission), regresando con muestras a la Tierra. El siguiente paso sería llegar a Marte en la década de 2030, ese sueño que siempre está veinte años en el futuro.

Representación de la sonda New Horizons acercandose a Plutón

Representación de la sonda New Horizons acercandose a Plutón. Fuente: NASA

Mientras seguimos esperando volver a ver a seres humanos más allá de la órbita de la Tierra, las misiones no tripuladas por el sistema solar continúan a buen ritmo. La sonda japonesa Hayabusa 2 fue lanzada con éxito la semana pasada, con el objetivo, como la primera sonda del mismo nombre, de traer muestras de un asteroide a la Tierra. También la semana pasada la sonda New Horizons de la NASA, lanzada en 2006 con la misión es explorar Plutón y sus lunas, ha salido de hibernación para preparar su encuentro con el planeta enano en Julio de 2015, y se espera que pueda continuar hacia el cinturón de Kuiper para visitar tres asteroides. Y el futuro se presenta prometedor con más misiones de sondas a la Luna y Marte por parte de la NASA, Rusia, la ESA, China y la India. Pese a los reducidos presupuestos de todas las agencias espaciales, continúan en su empeño de conocer más y más de nuestro vecindario cósmico. Esperemos que algún día no muy lejano algún ser humano pueda contemplar con sus propios ojos este punto azul pálido en el que vivimos tal cual lo hizo la sonda Voyager 1 hace casi veinticinco años desde los confines de nuestro Sistema Solar y consigamos extendernos más allá de nuestro planeta-hogar, como se muestra en el corto Wanderers con la maravillosa voz del añorado Carl Sagan . Dejemos de mirarnos tanto el ombligo y levantemos la mirada hacia arriba, hacia las estrellas, nuestro destino.

Publicado por el 9 diciembre, 2014 en Actualidad, Tecnología | Se el primero en comentar

La seducción de los inocentes: cuando los cómics eran el Diablo

Desde siempre se ha buscado un cabeza de turco, una influencia perniciosa, para explicar los males del mundo y sobre todo para justificar que una juventud “descarriada” debe ser protegida de malas influencias. Da igual la época, ahora son Internet y los videojuegos los sospechosos habituales, en otros momentos era la televisión y el cine, o los juegos de rol, y hubo un tiempo, a finales de los años cuarenta del pasado siglo, que los culpables de la delincuencia juvenil eran los tebeos, cuyas viñetas debían transformar a los inocentes infantes en futuros monstruos, según el psiquiatra norteamericano-alemán Fredric Wertham.

Wertham

El Dr. Wertham asustado ante lo que leía en un cómic

En el verano de 1947 un muchacho de catorce años de Washington D.C., Melvin Leeland, se pegaba un tiro jugando con un amigo a la ruleta rusa con un revolver. La madre relató a la policía que su hijo había leído sobre ese juego mortal en un cómic. Solo dos meses más tarde Billy Becker, de doce años, se ahorcaba de una viga del sótano de su casa. La madre de Billy declaró que lo había hecho imitando lo que había visto en un tebeo, a pesar de que siempre le quemaba todos los que le encontraba, había conseguido esconder algunos. Según el Dr. Wertham el común denominador de tragedias como estas eran principalmente los cómics de crímenes, como los que publicaba por aquel entonces la editorial EC, que conducían a los jóvenes al analfabetismo, la delincuencia juvenil y degeneraciones sexuales. Los superhéroes también fueron uno de sus blancos: Batman y Robin eran gays, Wonder Woman una lesbiana cuyos cómics forzarían a los niños a convertirse en homosexuales y Superman, pese a su conocido origen judío, se convirtió para el dedicado psiquiatra en un fascista al cual solo le faltaba otra S más en el pecho para ser un nazi.

Wertham llevaba años años estudiando a jóvenes con problemas en su clínica de salud mental de Nueva York, plasmando una primera visión del supuesto problema de los cómics en 1948 en su artículo para la revista Collier, “Horror en la habitación de los niños”, donde afirmaba que los cómics era una de las principales influencias en todos los casos que había estudiado. Esta época de finales de los cuarenta y principios de los cincuenta eran tiempos turbulentos en Estados Unidos, tiempos de posguerra con una economía relanzada por la industria militar que se había activado durante la Segunda Guerra Mundial. Los jóvenes tenían más dinero para gastar, estaba naciendo el rock’n’roll, los primeros coches tuneados y en el cine triunfaba James Dean en películas como Rebelde sin causa. La delincuencia juvenil creció notablemente, siendo los menores de dieciocho años, según el FBI, los responsables de más de la mitad de los robos de coches y en casas, y una buena parte de los implicados en atracos y violaciones. Tiempo después se demostraría que este aumento de la criminalidad tuvo sus raíces en la represión policial y las familias rotas por la guerra debido a la partida de los padres a la guerra y la entrada de las mujeres a trabajar en las fábricas. Pero en aquel momento la opinión pública encontró una explicación más fácil en los millones de cómics que compraban los niños norteamericanos.

comic-burning_est-Dec1948

En un caldo de cultivo ya propicio por denuncias anteriores, el artículo del Dr. Wertham tuvo una enorme repercusión y uno de sus primeros efectos se produjo en el pueblo de Spencer, en Virginia Occidental, cuando un grupo de niños, supervisados por padres, profesores y sacerdotes, se juntaron para quemar en una hoguera más de dos mil tebeos, con los muchachos y muchachas convencidos que no debían leer más cómics. Estos actos se repetiría por todo el país; tan solo tres años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos estaba quemando libros como habían hecho los nazis. En varios estados se regularizaría la publicación de cómics, llegándose en Nueva York a prohibir cualquier tipo de representación de relaciones sexuales explícitas, brutalidad o actos criminales, y el uso de palabras como terror u horror. En 1954 Fredric Wertham publicaría el libro donde expondría todas sus teorías sobre la perniciosa influencia de los cómics en los jóvenes, La seducción de los inocentes, que serviría como carta de presentación para ser citado a declarar por el Subcomité del Senado para la delincuencia juvenil, donde sería también llamado William Gaines, el editor de los comics EC, el principal blanco de las críticas de Wertham. De este subcomité no salió ninguna prohibición respecto a los comics, pero si una recomendación de que las editoriales debería suavizar los contenidos de sus publicaciones, lo que fue tomada como una amenaza velada.

Seduction_of_the_Innocent_UK

Entre 1954 y 1956 el número de cómics mensuales publicados había bajado de 650 a 250; el pánico empezaba a reinar en la industria del comic. El dibujante Carmine Infantino llegó a comentar que en aquellos tiempos decir que te dedicabas a dibujar tebeos era casi como si dijeras que eras un pederasta. En otoño de 1955 nacería el Comics Code Authority como una forma de autocensura de las propias editoriales, cuyo sello marcaría las portadas de todos los cómics aprobados por este organismo, sin el cual muchos distribuidores se negarían a repartirlos. Para conseguirlo, había que eliminar cualquier historia de terror u horror, incluidos vampiros y hombres lobos, y aquellas que pudieran ser irrespetuosas con la policía o el gobierno. Nada de resaltar la anatomía femenina, ni sexo explícito, relaciones extramatrimoniales y ni siquiera divorcios. Y por supuesto, no se podían publicar anuncios de alcohol, tabaco o armas, algo comprensibles a día de hoy, pero también, curiosamente, tampoco anuncios de petardos. Al Dr. Wertham le hubiera gustado que se impusieran unas prohibiciones más severas, pero fue todo lo que pudo conseguir. La industria del cómic sobrevivió a los ataques del intransigente psiquiatra, y aunque el Comic Code Authority siguió en activo hasta 2011, con los años se fueron relajando sus normativas, y muchas publicaciones vieron la luz sin problema aunque carecían de su sello. De las grandes editoriales, en 2001 Marvel abandonaría ya el uso del sello por una clasificación por edades propia, y DC haría lo mismo a partir de 2011, provocando ya el cierre del organismo pocos meses después. Moría así la herencia del polémico Dr. Fredric Wertham.

Publicado por el 3 noviembre, 2014 en Historia olvidada | Se el primero en comentar

El día de los muertos

ishtar

Derribaré las Puertas del Inframundo,
destrozaré los postigos de las puertas, y las derribaré,
y dejaré que los muertos suban para comer a los vivos
¡Y los muertos superarán en número a los vivos!

La diosa Ishtar. Poema de Gilgamesh, Tabla VI, Siglo XVIII a. C.

Publicado por el 31 octubre, 2014 en Frases | Se el primero en comentar

Halt and Catch Fire: las mujeres de verdad programan en ensamblador

El verano siempre es época de descanso para la temporada regular de las series televisivas, tiempo durante el cual los canales americanos aprovechan para lanzar series de pocos capítulos para rellenar la época estival. Muchas pasan sin pena ni gloria, pero este año ha surgido una pequeña joyita, Halt and Catch Fire, que pese a no tener unas grandes audiencias ha conseguido ser renovada para una segunda temporada por la cadena AMC, casa de esas grandes series que son Mad Men o The Walking Dead.

La serie nos traslada a 1983, en los inicios de la informática personal, donde IBM era la reina del PC, contándonos la llegada de Joe MacMillan (Lee Pace), antiguo empleado de IBM, a su nuevo destino profesional, la texana Cardiff Electric, en una época que la región de Texas era tecnológicamente más importante que el incipiente Sillicon Valley californiano. MacMillan se nos presenta como un visionario y agresivo ejecutivo comercial con las ideas muy clara de lo que quiere lograr en su nueva empresa y con pocos escrúpulos para conseguirlo, enrolando en su peculiar “cruzada” a Gordon Clark (Scoot McNairy), un ingeniero electrónico desencantado de su trabajo, y la aún estudiante de programación Cameron Howe (Mackenzie Davis), con una mente brillante y unas ideas adelantadas para su tiempo, para conseguir plantar cara a la todapoderosa IBM con un nuevo PC portátil que de la campanada en el incipiente negocio de los ordenadores personales, teniendo en un segundo plano pero brillando con luz propia a la esposa de Gordon, la también ingeniera electrónica Donna Clark (Kerry Bishé). A lo largo de diez episodios nos narra todas las vicisitudes para alcanzar ese objetivo, camino durante el cual nos mostrarán las grandezas y miserias personales y profesionales de estos personajes. A pesar de usar una empresa y unos personajes ficticios, la serie toma elementos reales de situaciones y tecnologías de la época, convirtiéndose en una auténtica delicia para todos aquellos interesados en el mundo de los ordenadores y de sus inicios, sin dejar de ser una serie dramática que puede interesar a aquellos que no conocen nada de informática. Ya en los primeros capítulos nos representa la forma de como consiguen realizar la ingeniería inversa de la BIOs de IBM de la misma forma que lo hizo Compaq y Phoenix Technologies mediante la técnica de diseño de sala limpia. Por el resto de capítulos vemos pasar la revista Byte, el juego Adventure y la en aquel momento gran convención informática, la COMDEX de Las Vegas, junto a muchas pantallas de fósforo verde, alguna de las primeras de LCD, placas base, muchos chips y procesadores 8086. Y todo ello acompañado por una banda sonora compuesta por canciones de los ochenta, desde el punk hasta el electropop.

Si todos esto no es suficiente para picarte la curiosidad, tenemos al director argentino Juan José Campanella, ganador del Oscar por El secreto de sus ojos, encargándose de los dos primeros episodios y del episodio final. Si acaso te puede sorprender ver a este director en una serie de televisión norteamericana, Campanella no es la primera vez que lo hace ya que dirigió, entre otras cosas, varios episodios de la ya legendaria serie House. Y el otro incentivo, aunque ya la he citado antes, se llama Mackenzie Davis.

Lo que seguro que te estarás preguntando es que quiere decir ese Halt and Catch Fire del título de la serie, algo así como “pararse y prenderse fuego”. Esta era una supuesta instrucción, HFC, que tendrían los ordenadores IBM para detener la CPU pero que no existía realmente, una especie de broma privada de los programadores. Ya sabéis como somos los informáticos, unos raritos incorregibles. Aunque alguna rarita como Cameron Howe seguro que existe en el mundo de la informática y  ya quisieran muchos encontrársela.

Como extra aquí tenéis la estupenda intro de la serie que con unas breves notas musicales nos traslada directamente a los ochenta.

Publicado por el 12 septiembre, 2014 en Por fin es viernes | Lee el primer comentario

Los hombres de la Luna

Tal día como hoy hace cuarenta y cinco años el hombre pisaba la superficie de Luna por primera vez, pero también ¿por última vez? Ante esta pregunta mucha gente, para mi sorpresa y supongo que para la de algunos que estén leyendo esto, responderá que si, que solo fuimos esa vez y alguno, ya si nos metemos en teorías de la conspiración, dirá que realmente nunca fuimos, que todo fue un montaje. Por alguna razón que no acabo de comprender parece que para el público en general se ha quedado esa idea, dejando en el olvido a todos los demás hombres, hasta un total de de doce, que llegaron a pasearse por nuestro satélite, junto con aquellos que les acompañaron pero no llegaron a posarse sobre la Luna y los que realizaron las primeras misiones de prueba antes del gran momento histórico. Los hombres del programa Apolo.

Los malogrados tripulantes del Apolo I. Fuente: NASA

Como continuación a los vuelos tripulados de los programas Mercury y Gemini, nacía a mediados de 1960 el proyecto Apolo, con la misión inicial de sobrevolar nuestro satélite y localizar el lugar de un posible alunizaje, pero que se orientaría completamente a posar a un hombre en la Luna tras el anuncio del presidente John F. Kennedy el 25 de Mayo de 1961. Paralelamente al programa se lanzaron las naves no tripuladas Surveyor, que llegaron a posarse en cinco ocasiones sobre la luna, comprobando la consistencia del suelo lunar, y las Orbiter, que en cuatro misiones consiguieron fotografiar prácticamente toda la superficie de la Luna, sirviendo para encontrar los puntos más idóneos para los alunizajes humanos. Tras tres vuelos no tripulados de prueba lanzados con los cohetes Saturno IB durante 1967, se comenzaron los preparativos para el primer vuelo tripulado, la que debería haber sido la misión Apolo IV, que debería ser lanzada el 21 de Febrero de 1967. Pero desgraciadamente la misión nunca pudo partir, ya que durante un simulacro de lanzamiento de la cápsula Apolo se produjo un incendio en la cabina provocado por un cortocircuito y acrecentado por la atmósfera de oxígeno puro con la que se estaba realizando la prueba, que se llevó por delante la vida de tres astronautas, Virgil I. Grisson,  Edward H. White II y  Roger B. Chaffee. Este suceso paralizó durante un tiempo el programa hasta que varios ajustes y modificaciones en el diseño de la cápsula estuvieron listo, y se renombró la misión como Apolo I. Los Apolo II y III nunca se lanzaron y los Apolo IV, V y VI fueron nuevos vuelos no tripulados lanzados, salvo el quinto, con los potentes Saturno V que se utilizarían durante casi todas las misiones restantes.

Walter Schirra observa el espacio desde una ventana del módulo de mando. Fuente: NASA

Con el Apolo VII comenzarían las misiones tripuladas con los astronautas Walter M. Schirra, Donn F. Eisele y Walter Cunningham, misión lanzada el 11 de Octubre de 1962 durante la cual comprobaron el funcionamiento del módulo de mando y de servicio. La nave no salió de la órbita terrestre y dio ciento sesenta y tres vueltas a la tierra antes de amerizar en el Atlántico el 22 de Octubre. El 21 de Diciembre partiría el Apolo VIII tripulada por Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders. La cápsula salió de la órbita terrestre y penetró en la lunar para dar diez vueltas a nuestro satélite, contemplando por primera vez la cara oculta de la Luna, llegando a una distancia de cien kilómetros de su superficie. Se tomaron fotografías de la superficie lunar, confirmando que era rocosa y privada de vida orgánica. Amenizaron sin ningún problema el 27 de Diciembre en el océano Pacífico. El 13 de Marzo de 1969 se iniciaría el vuelo del Apolo IX, tripulado por James A. McDivitt, David R. Scott y Russell L. Schweickart, que no abandonó la órbita terrestre, sirvió para realizar varias experiencias, como comprobar durante un breve paseo en el espacio el funcionamiento del traje espacial que se usaría para caminar sobre la superficie de la Luna, y comprobar el desacoplamiento y acoplamiento del módulo lunar con el módulo de mando. El viaje terminó el 13 de Marzo en el océano Atlantico. El vuelo del Apolo X sería la antesala del gran viaje a la Luna. La nave, con Thomas P. Stafford, John W. Young y Eugene A. Cernan, entró en órbita lunar y los dos primeros astronautas, a bordo del módulo lunar, se dirigieron hacia la superficie de la Luna, llegando hasta situarse a una altura de 15 kilómetros sobre ella. Durante la misión fotografiaron el suelo y realizaron treinta y una órbitas lunares antes de regresar. El vuelo, que había partido el 18 de Mayo de 1969, terminó el 26 del mismo mes en aguas del Pacífico.

Buzz Aldrin posando en la Luna ante Neil Armstrong. Fuente: NASA

El sueño de poner un hombre sobre la superficie de la Luna se vio cumplido con el vuelo del Apolo XI. La nave, propulsada por un cohete Saturno V, partió de Cabo Kennedy el 16 de Julio de 1969 con el comandante de la misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años y piloto del módulo lunar, apodado Buzz; y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando. Tras cuatro días de viaje y entrar en la órbita Lunar, Armstrong y Aldrin pasaron al módulo lunar Eagle, quedándose Collins en el de mando, el Columbia. El Eagle se separó del módulo de mando y se posó el 20 de Julio en un punto del denominado Mar de la Tranquilidad. Tras unas horas destinadas a igualar la presión del módulo lunar con la de la Luna, ambos astronautas se dispusieron a realizar el primer paseo sobre la superficie de la Luna. “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la Humanidad” fueron las legendarias palabras pronunciadas por Armstrong al poner el pie sobre la superficie de la Luna a las 02:56 UTC del 21 de Julio de 1969. El sueño se había cumplido. Una vez ambos astronautas estuvieron sobre la Luna comenzaron a realizar las tareas encomendadas: tomaron fotografías, manejaron una cámara de televisión, que usaría para la retransmisión directa desde la Luna, colocaron una bandera de los Estados Unidos y depositaron una placa metálica con la siguiente inscripción: “Aquí los hombres del planeta Tierra han puesto el pie sobre la Luna por primera vez. Julio de 1969 A.D. Hemos venido en son de paz en nombre de toda la humanidad”. Tras esto comenzaron la tareas científicas con la instalación de reflector de rayos láser para medir con exactitud la distancia entre la Tierra y la Luna, seguida de la de un sismógrafo para registrar los terremotos lunares y una pantalla para medir el viento solar. También se recogieron muestras de rocas lunares y arena. Tras un breve descanso en el Eagle los astronautas volvieron a salir para explorar los alrededores de la zona donde habían alunizado. Tras regresar de esta misión comenzaron los preparativos para partir de la Luna, tras haber permanecido en su superficie durante más de dos horas y media. Tras acoplarse al módulo Columbia donde los esperaba Collins, los dos astronautas pasaron a reunirse con su compañero y se desprendieron del Eagle, que quedaría en la órbita lunar, iniciando el regreso a la Tierra. La increíble hazaña finalizó cuando el 24 de Julio el módulo de mando amerizó en aguas del Pacífico, cerca de Hawái. Los tres astronautas tuvieron que someterse a un periodo de cuarentena por si hubieran traído algún germen desconocido de la Luna, antes de ser presentado como héroes al pueblo americano y al resto del mundo.

Charles Conrad junto a la Surveyor 3. Fuente: NASA

Pero como he dicho al principio, la aventura continuó tras esta primera hazaña. El vuelo del Apolo XII, salvo algunos detalles, fue muy parecido al anterior. Tripulado por Charles Conrad, Alan L. Bean y Richard F. Gordon, partieron de cabo Kennedy el 14 de Noviembre de 1969. Los dos primeros descendieron a la Luna en el módulo Intrepid mientras Gordon permanecía en el módulo de mando, llamado Yankee Clipper. El alunizaje se realizó con gran precisión en el lugar que se había planeado, cerca de donde se encontraban la nave Surveyor 3. Los astronautas permanecieron más de treinta horas sobre la superficie de la Luna durante las cuales desplegaron varios aparatos científicos y una central nuclear en miniatura para que les suministrara energía; recogieron también muestras de piedras lunares, visitaron a la Surveyor 3 recuperando algunas partes, como la cámara fotográfica, para su estudio posterior en la Tierra, y realizaron fotografías de la zona. La segunda aventura lunar finalizó el 24 de Noviembre en el océano Pacífico.

John Swigert y James Lowell durante los preparativos para moverse al módulo lunar. Fuente: NASA

Cuando ya parecía que el viaje a la Luna se iba a convertir en una tarea rutinaria, el vuelo del Apolo XIII vino a demostrar que no era así. Los astronautas James Lowell, Fred Haise y John Swigert partieron el 11 de Abril de 1970 rumbo a la Luna, pero dos días más tarde, una explosión en un tanque de oxígeno del módulo de servicio cortó la corriente y el oxígeno al módulo de mando, por lo que los astronautas tuvieron que pasar al módulo lunar. Tras esto se suspendió el alunizaje y se tuvo que aprovechar el impulso del módulo lunar para conseguir salir de la órbita lunar y regresar a la Tierra, cayendo al Pacífico el 17 de Abril. Este contratiempo puso de manifiesto la capacidad técnica de la NASA y la preparación y serenidad de los astronautas, ya que tuvieron que replantear la misión con urgencia y estuvieron durante varias horas sin contacto con el centro espacial de Houston.

Alan Shepard plantando la bandera norteamericana. Fuente:NASA

El siguiente vuelo, el del Apolo XIV, estuvo rodeado de las mayores medidas de seguridad para evitar un nuevo accidente. Tripulaban la nave, lanzada el 1 de Febrero de 1970, Alan Shepard, Edgar Mitchell y Stuart Roosa, siendo los dos primeros los que descendieron sobre la superficie lunar en el módulo Antares, posándose en la formación Fra Mauro. Durante las treinta y tres horas que permanecieron en la Luna, instalaron la estación científica ALSEP, recogieron 43 kilogramos de rocas lunares con ayuda de la carretilla MET, realizaron estudios sismológicos, y Shepard tuvo tiempo de entretenerse golpeando un par de pelotas de golf que había escondido durante el viaje. El amaraje del Apolo XIV se produjo el 10 de Febrero en el océano Pacífico, al sur de Samoa.

James Ivwin junto al rover lunar. Fuente: NASA

El Apolo XV sería la primera misión de las denominadas de Tipo J, las de larga duración, y la primera que portaría un rover de exploración para desplazarse por la superficie de la Luna. El vuelo comenzaría el 26 de Julio de 1971 con David Scott, James Irwin y Alfred Worden tripulando la misión. Los dos primeros serían los designados para alunizar en el módulo Falcon y realizar las tres salidas programadas sobre la superficie de la Luna desplazándose mediante el rover lunar. En la primera salida exploraron la grieta de Hadley e instalaron la estación científica ALSEP, durante la segunda recorrieron parte de la cordillera de los Montes Apeninos, recogiendo 16 kilos de rocas lunares variadas, y durante la tercera salida regresaron de nuevo a la grieta de Hadley, realizaron varios experimentos científicos, recogieron más rocas lunares y dejaron una pequeña estatua en conmemoración de los astronautas fallecidos, tanto americanos como rusos, sumando en total más de dieciocho horas fuera del módulo lunar y recorriendo casi 28 kilómetros con el rover, además de pasar más dos días y dieciocho horas en la superficie de la Luna. También se puso en órbita lunar, desde el módulo de mando, un pequeño satélite con el fin de estudiar el campo magnético y gravitatorio de la Luna, y antes de regresar, Worden realizó un breve paseo espacial para recuperar una película fotográfica del exterior del módulo. La misión finalizó el 7 de Agosto al norte de Hawái, en el Pacífico.

John Young cambiando herramienta en el rover lunar. Fuente: NASA

El penúltimo vuelo a la luna fue el del Apolo XVI, lanzado el 16 de Abril de 1972 con John Young, Thomas Mattingly y Charles Duke a bordo, tuvo que demorar su alunizaje debido a una avería en los motores del módulo mando. Finalmente Young y Duke posaron el módulo Orion en la región montañosa de Descartes, una zona geológicamente más antigua que las visitadas anteriormente y que tras tomar muestras, demostraron que la zona no era de origen volcánico como se creía. Durante la estancia de tres días, realizaron tres salidas de exploración con el rover lunar durante las cuales recogieron casi cien kilos de rocas, desplegaron una nueva estación científica, hicieron fotografías con diversos tipos de cámaras, entre ellas una de ultravioleta, y se realizaron diversas pruebas sísmicas. Tras partir de la Luna y acoplarse al módulo de mando Casper, pusieron en órbita otro subsatélite, y Mattingly tuvo que realizar un paseo espacial de casi hora y media para recuperar del exterior del módulo varias cintas de cassette con grabaciones de la misión. La nave espacial amerizó en el Pacífico, al sur de Hawái, el día 27 de Abril.

Eugene Cernan conduciendo el rover lunar. Fuente: NASA

El broche final de las misiones tripuladas a la Luna lo puso el Apolo XVII, lanzado el 7 de Diciembre de 1972. El viaje de los tres astronautas, Eugene Cernan, comandante de la expedición, Ronald Evans y Harrison Schmitt, un geólogo entrenado especialmente durante años para ir a la Luna. Este vuelo superó al resto tanto en costo como en duración del viaje, doce días, y la permanencia de los astronautas sobre la Luna, más de tres días. También su importancia científica fue mayor, pues tras haberse suspendido los siguientes vuelos previstos por los recortes del Senado del presupuesto de la NASA, tuvieron que añadirse los experimentos de los viajes cancelados a los del Apolo XVII. El módulo lunar Challenger, con Cernan y Schmitt a bordo, aterrizó en una de las zonas menos conocidas de la Luna, el valle de Taurus-Litrow. Los astronautas, además de montar el clásico laboratorio científico ALSEP dotado de diferentes aparatos, utilizaron durante sus exploraciones una sonda para determinar la existencia en el subsuelo lunar de capas de agua, depósitos metálicos o rocas sepultadas. Como las dos anteriores, también realizaron varios viajes con el rover durante las tres salidas realizadas por la superficie lunar, recorriendo 35 kilómetros en total. Eugene Cernan fue el último hombre en pisar la Luna el 14 de Diciembre de 1972, acabando el último viaje de las misiones Apolo el día 19 en el oceáno Pacífico.

Y así finalizó la aventura del hombre sobre la Luna. Los recortes presupuestarios de la NASA provocaron la cancelación de los programados Apolo XVIII, XIX y XX, el costo de enviar hombres a la Luna era excesivo para la situación económica de Estados Unidos, pero ya lo habían demostrado todo tras posar esos doce hombres sobre la Luna. Uno de los sueños de la humanidad se había cumplido con creces y esperemos que algún día podamos volver a reemprender ese sueño con el esperado regreso de un ser humano a nuestro satélite y quién sabe si llegar más allá, al otro objetivo soñado, Marte. Mientras tanto, recordemos a los héroes que nos hicieron soñar con que  la humanidad podía llega a donde se propusiera.

Publicado por el 21 julio, 2014 en Historia olvidada | 2 comentarios

El primer Mundial de Fútbol

A principios del siglo XX el fútbol no era aún el fenómeno de masas que es hoy en día, pero desde su fundación en 1904 la FIFA comenzó dando pasos para popularizar este deporte por todo el mundo. Ya en los primeros Juegos Olímpicos se presentó como deporte de demostración hasta alcanzar el estatus de deporte olímpico amateur en los juegos de Londres de 1908, justo en la capital del país donde había nacido el fútbol. Pero la FIFA deseaba darle mayor empaque a un evento internacional de fútbol, por lo que 20 años después durante los Juegos de Amsterdam, se dio luz verde a la creación de un torneo mundial para jugadores profesional, naciendo así la Copa Mundial de la FIFA.

Asistentes al congreso de Barcelona de 1929. Fuente: fifa.com

Ahora faltaba decidir el lugar para la celebración. Nada más anunciarse el nuevo campeonato, varios países europeos presentaron su candidatura, incluida España, pero las preferencias de la FIFA se dirigían al sur del continente americano. Uruguay había sido la campeona de las dos últimas ediciones olímpicas y justo en 1930 celebraba el centenario de su independencia y su primera constitución, además de que su elección iba a ser un gran espaldarazo al gran desarrollo que se estaba produciendo futbolísticamente en toda Sudamérica. Así, en el congreso de Barcelona de 1929 al que asistieron veintitrés asociaciones, ante la presencia del rey Alfonso XIII, tras largas discusiones y una convincente defensa de la candidatura por parte del delegado de su país vecino, Argentina, la candidatura uruguaya fue aceptada y todos los países miembros de la FIFA fueron invitados a participar sin pasar por ningún tipo de clasificación. Pero con la elección llegaron los problemas, principalmente con los países europeos. La situación económica mundial era delicada tras los diez años transcurridos del fin de la Primera Guerra Mundial y justo unos meses después de la elección se produciría el crack del 29 que desencadenaría una crisis económica que se prolongaría durante la década de los años treinta. Para los países europeos realizar un viaje transatlántico con sus equipos resultaba demasiado costoso, además de que deberían detener sus ligas nacionales durante más de dos meses. Uruguay se ofreció a correr con los gastos del desplazamiento y compensar a los clubes, pero no sirvió de nada, el enfado porque no se hubiera elegido una sede europea tuvo más peso y el boicot se materializó. Finalmente el presidente de la FIFA, el francés Jules Rimet, consiguió convencer a las federaciones de cuatro países europeos, Francia, Bélgica, Rumanía y Yugoslavia, que se embarcaron rumbo a Montevideo donde se unieron a los equipos de los ocho países americanos que había aceptado la invitación, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, México, Paraguay, Perú y Estados Unidos. Entre los equipos asistente también nos encontramos con varias peculiaridades, como que el equipo rumano fue elegido por el propio rey de Rumanía, Carol II o que en el equipo estadounidense se consiguieron colar varios jugadores británicos, mientras que Brasil no envió a sus estrellas.

Estadio Centenario en Montevideo

Tras la llegada de los equipos se procedió al sorteo de los trece equipos dividiéndose en cuatro grupos en el que jugaron mediante el sistema de liguilla . En un principio se había pensado en usar el sistema de eliminación a un partido, pero dado el esfuerzo que habían hecho algunos países para participar, que consideró que sería injusto que la mitad se tuvieran que volver tras un partido solo. Para albergar el magno evento se había construido el nuevo Estadio Centenario, pero debido al retraso en su finalización hubo que comenzar el torneo usando otros dos estadios más pequeños hasta que el principal estuvo listo. La competición se desarrolló con cierta normalidad y un claro dominio de los equipos americanos, aunque se produjeron algunas curiosidades como que el propio entrenador de Bolivia tuvo que ejercer de árbitro en uno de los encuentros y que durante el partido entre Francia y Argentina, el árbitro se dio cuenta de que había pitado el final del partido seis minutos antes de tiempo y tuvo que ir a buscar a los jugadores, algunos ya en los vestuarios, para que reanudaran el partido. En las semifinales se plantaron Argentina, Estados Unidos, Yugoslavia y el equipo anfitrión, saldándose con la victoria de los dos países vecinos. Yugoslavia, molesta por el arbitraje, decidió no jugar el partido por el tercer puesto.

Equipo de Uruguay, primer campeón de la Copa Mundial de la FIFA

El 20 de Julio de 1930 llegó la gran final en la que se verían las caras las dos orillas del Río de la Plata en un abarrotado estadio Centenario, con cerca de 100000 almas, entre los que estaban unos 15000 argentinos, rodeados de fuertes medidas policiales. Tras unos primeros diez minutos intensos con un toma y daca entre las dos escuadas, el equipo de casa metió su primer gol encarrilando así una victoria que acabaría con un 4-2. Pero no fue una victoria tranquila, la tensión en el estadio era tal que el árbitro belga Jan Langenus huyó nada más acabar el partido, camino del puerto en el que tendría que quedarse un día entero ya que el barco que había solicitado tener listo para abandonar Montevideo no pudo partir por la niebla, y los argentinos se quejaron de amenazas de muerte a su estrella principal, Luis Monti. En Buenos Aires grupos de exaltados se dirigieron al consulado de Uruguay y arrojaron piedras contra él hasta que fueron dispersados por la policía, y la derrota desembocó en la ruptura de relaciones de la federación argentina con la uruguaya. Pero todos estos sucesos no empañaron la realidad, que Uruguay se había convertido  en la primera selección campeona del mundo y la alegría invadió el pequeño país de tan solo dos millones de habitantes. Luego llegarían otros momentos complicados para Uruguay, pero aquel momento se encontraba en la cima del mundo.

Publicado por el 30 junio, 2014 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

El Padre volador

Desde el principio de los tiempos el hombre había soñado con volar, con surcar los cielos como los pájaros. Muchos fueron los intentos, desde las primeras cometas creadas en China hasta los fantásticos diseños de Leonardo da Vinci. Oficialmente el primer vuelo del que se tiene noticia fehaciente fue el realizado por el globo aerostático inventado por los hermanos Montgolfier en 1783, pero algunos años antes un joven jesuita brasileño ya lo había conseguido.

Bartolomeu Lourenço de Gusmão había nacido en Santos, en la actual Brasil, pero que en aquel 1685 era aún una colonia Portuguesa. Siendo aún casi niño ingresó en la orden de los Jesuitas, tras haber cursado en Bahía estudios de Humanidades. Con tan solo veinte años ya patentó un sistema para extraer el agua de un río y subirla hasta una altura de cien metros. En 1709 decide desplazarse a Europa y llega a Lisboa ya con su nuevo invento en mente tras haber realizado algunos experimentos con pequeños globos aerostáticos en 1706. El jesuita apuntaba alto y al poco de llegar a  la capital portuguesa solicitó audiencia para presentar ante la Corte su invención. A principios de Agosto de aquel años 1709 realizó en primer intento que acabó con el artilugio en llamas. Un segundo intento consiguió elevarse unos palmos pero los sirvientes de la Corte, temiendo que ocurriera lo mismo que en el primer intento, lo derribaron. Tendría que llegarse a un tercer intento, realizado en el patio de la Casa de Indias, frente al Rey y toda su corte. Esta vez el globo conseguiría elevarse unos cuatro metros hasta descender tras habersele agotado la llama. La exhibición fue todo un éxito y el rey Juan V quedó tan encantado que prometió a  Bartolomeu el derecho exclusivo sobre la creación de máquinas voladoras en el reino. Lamentablemente todo esto se quedó solo en palabras, ya que nunca más volvió a realizar demostraciones públicas y se supone que sufrió el acoso de la Inquisición por sus investigaciones, consideradas diabólicas, aunque también tendría que ver la animadversión contra los jesuitas de Michelangelo Conti, el nuncio apostólico de Lisboa y futuro Papa Inocencio XIII. Esta persecución le obligó al final a huir a Toledo, donde moría de fiebres con tan solo treinta y nueve años, dejando sus sueños de crear máquinas voladoras incompletos.

Lamentablemente no nos ha llegado ningún diseño fidedigno de como era La Passarola, como llamaron al globo creado por el Padre Bartolemu por su parecido con un pájaro, tan solo diseños un tanto fantasiosos basados en elucubraciones, principalmente del siglo XIX, pero parece que seguía más o menos los principios que rigen los actuales globos, con un quemador que calentaba el aire para hacer elevarse al artilugio.  Aunque no sepamos definitivamente como era, sabemos que lo intentó, que quiso que el hombre conquistara los cielos y solo por eso se merece ser reconocido y recordado como uno de los padres de la aviación, como un autentico Padre Volador.

Publicado por el 17 febrero, 2014 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

Nada ha cambiado desde Platón

Y terminé por adquirir el convencimiento con respecto a todos los Estados actuales de que están, sin excepción, mal gobernados; en efecto, lo referente a su legislación no tiene remedio sin una extraordinaria reforma, acompañada además de suerte para implantarla.

Platón: Carta séptima.

Publicado por el 15 enero, 2014 en Frases | Lee el primer comentario