Los hombres de la Luna

Tal día como hoy hace cuarenta y cinco años el hombre pisaba la superficie de Luna por primera vez, pero también ¿por última vez? Ante esta pregunta mucha gente, para mi sorpresa y supongo que para la de algunos que estén leyendo esto, responderá que si, que solo fuimos esa vez y alguno, ya si nos metemos en teorías de la conspiración, dirá que realmente nunca fuimos, que todo fue un montaje. Por alguna razón que no acabo de comprender parece que para el público en general se ha quedado esa idea, dejando en el olvido a todos los demás hombres, hasta un total de de doce, que llegaron a pasearse por nuestro satélite, junto con aquellos que les acompañaron pero no llegaron a posarse sobre la Luna y los que realizaron las primeras misiones de prueba antes del gran momento histórico. Los hombres del programa Apolo.

Los malogrados tripulantes del Apolo I. Fuente: NASA

Como continuación a los vuelos tripulados de los programas Mercury y Gemini, nacía a mediados de 1960 el proyecto Apolo, con la misión inicial de sobrevolar nuestro satélite y localizar el lugar de un posible alunizaje, pero que se orientaría completamente a posar a un hombre en la Luna tras el anuncio del presidente John F. Kennedy el 25 de Mayo de 1961. Paralelamente al programa se lanzaron las naves no tripuladas Surveyor, que llegaron a posarse en cinco ocasiones sobre la luna, comprobando la consistencia del suelo lunar, y las Orbiter, que en cuatro misiones consiguieron fotografiar prácticamente toda la superficie de la Luna, sirviendo para encontrar los puntos más idóneos para los alunizajes humanos. Tras tres vuelos no tripulados de prueba lanzados con los cohetes Saturno IB durante 1967, se comenzaron los preparativos para el primer vuelo tripulado, la que debería haber sido la misión Apolo IV, que debería ser lanzada el 21 de Febrero de 1967. Pero desgraciadamente la misión nunca pudo partir, ya que durante un simulacro de lanzamiento de la cápsula Apolo se produjo un incendio en la cabina provocado por un cortocircuito y acrecentado por la atmósfera de oxígeno puro con la que se estaba realizando la prueba, que se llevó por delante la vida de tres astronautas, Virgil I. Grisson,  Edward H. White II y  Roger B. Chaffee. Este suceso paralizó durante un tiempo el programa hasta que varios ajustes y modificaciones en el diseño de la cápsula estuvieron listo, y se renombró la misión como Apolo I. Los Apolo II y III nunca se lanzaron y los Apolo IV, V y VI fueron nuevos vuelos no tripulados lanzados, salvo el quinto, con los potentes Saturno V que se utilizarían durante casi todas las misiones restantes.

Walter Schirra observa el espacio desde una ventana del módulo de mando. Fuente: NASA

Con el Apolo VII comenzarían las misiones tripuladas con los astronautas Walter M. Schirra, Donn F. Eisele y Walter Cunningham, misión lanzada el 11 de Octubre de 1962 durante la cual comprobaron el funcionamiento del módulo de mando y de servicio. La nave no salió de la órbita terrestre y dio ciento sesenta y tres vueltas a la tierra antes de amerizar en el Atlántico el 22 de Octubre. El 21 de Diciembre partiría el Apolo VIII tripulada por Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders. La cápsula salió de la órbita terrestre y penetró en la lunar para dar diez vueltas a nuestro satélite, contemplando por primera vez la cara oculta de la Luna, llegando a una distancia de cien kilómetros de su superficie. Se tomaron fotografías de la superficie lunar, confirmando que era rocosa y privada de vida orgánica. Amenizaron sin ningún problema el 27 de Diciembre en el océano Pacífico. El 13 de Marzo de 1969 se iniciaría el vuelo del Apolo IX, tripulado por James A. McDivitt, David R. Scott y Russell L. Schweickart, que no abandonó la órbita terrestre, sirvió para realizar varias experiencias, como comprobar durante un breve paseo en el espacio el funcionamiento del traje espacial que se usaría para caminar sobre la superficie de la Luna, y comprobar el desacoplamiento y acoplamiento del módulo lunar con el módulo de mando. El viaje terminó el 13 de Marzo en el océano Atlantico. El vuelo del Apolo X sería la antesala del gran viaje a la Luna. La nave, con Thomas P. Stafford, John W. Young y Eugene A. Cernan, entró en órbita lunar y los dos primeros astronautas, a bordo del módulo lunar, se dirigieron hacia la superficie de la Luna, llegando hasta situarse a una altura de 15 kilómetros sobre ella. Durante la misión fotografiaron el suelo y realizaron treinta y una órbitas lunares antes de regresar. El vuelo, que había partido el 18 de Mayo de 1969, terminó el 26 del mismo mes en aguas del Pacífico.

Buzz Aldrin posando en la Luna ante Neil Armstrong. Fuente: NASA

El sueño de poner un hombre sobre la superficie de la Luna se vio cumplido con el vuelo del Apolo XI. La nave, propulsada por un cohete Saturno V, partió de Cabo Kennedy el 16 de Julio de 1969 con el comandante de la misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años y piloto del módulo lunar, apodado Buzz; y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando. Tras cuatro días de viaje y entrar en la órbita Lunar, Armstrong y Aldrin pasaron al módulo lunar Eagle, quedándose Collins en el de mando, el Columbia. El Eagle se separó del módulo de mando y se posó el 20 de Julio en un punto del denominado Mar de la Tranquilidad. Tras unas horas destinadas a igualar la presión del módulo lunar con la de la Luna, ambos astronautas se dispusieron a realizar el primer paseo sobre la superficie de la Luna. “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la Humanidad” fueron las legendarias palabras pronunciadas por Armstrong al poner el pie sobre la superficie de la Luna a las 02:56 UTC del 21 de Julio de 1969. El sueño se había cumplido. Una vez ambos astronautas estuvieron sobre la Luna comenzaron a realizar las tareas encomendadas: tomaron fotografías, manejaron una cámara de televisión, que usaría para la retransmisión directa desde la Luna, colocaron una bandera de los Estados Unidos y depositaron una placa metálica con la siguiente inscripción: “Aquí los hombres del planeta Tierra han puesto el pie sobre la Luna por primera vez. Julio de 1969 A.D. Hemos venido en son de paz en nombre de toda la humanidad”. Tras esto comenzaron la tareas científicas con la instalación de reflector de rayos láser para medir con exactitud la distancia entre la Tierra y la Luna, seguida de la de un sismógrafo para registrar los terremotos lunares y una pantalla para medir el viento solar. También se recogieron muestras de rocas lunares y arena. Tras un breve descanso en el Eagle los astronautas volvieron a salir para explorar los alrededores de la zona donde habían alunizado. Tras regresar de esta misión comenzaron los preparativos para partir de la Luna, tras haber permanecido en su superficie durante más de dos horas y media. Tras acoplarse al módulo Columbia donde los esperaba Collins, los dos astronautas pasaron a reunirse con su compañero y se desprendieron del Eagle, que quedaría en la órbita lunar, iniciando el regreso a la Tierra. La increíble hazaña finalizó cuando el 24 de Julio el módulo de mando amerizó en aguas del Pacífico, cerca de Hawái. Los tres astronautas tuvieron que someterse a un periodo de cuarentena por si hubieran traído algún germen desconocido de la Luna, antes de ser presentado como héroes al pueblo americano y al resto del mundo.

Charles Conrad junto a la Surveyor 3. Fuente: NASA

Pero como he dicho al principio, la aventura continuó tras esta primera hazaña. El vuelo del Apolo XII, salvo algunos detalles, fue muy parecido al anterior. Tripulado por Charles Conrad, Alan L. Bean y Richard F. Gordon, partieron de cabo Kennedy el 14 de Noviembre de 1969. Los dos primeros descendieron a la Luna en el módulo Intrepid mientras Gordon permanecía en el módulo de mando, llamado Yankee Clipper. El alunizaje se realizó con gran precisión en el lugar que se había planeado, cerca de donde se encontraban la nave Surveyor 3. Los astronautas permanecieron más de treinta horas sobre la superficie de la Luna durante las cuales desplegaron varios aparatos científicos y una central nuclear en miniatura para que les suministrara energía; recogieron también muestras de piedras lunares, visitaron a la Surveyor 3 recuperando algunas partes, como la cámara fotográfica, para su estudio posterior en la Tierra, y realizaron fotografías de la zona. La segunda aventura lunar finalizó el 24 de Noviembre en el océano Pacífico.

John Swigert y James Lowell durante los preparativos para moverse al módulo lunar. Fuente: NASA

Cuando ya parecía que el viaje a la Luna se iba a convertir en una tarea rutinaria, el vuelo del Apolo XIII vino a demostrar que no era así. Los astronautas James Lowell, Fred Haise y John Swigert partieron el 11 de Abril de 1970 rumbo a la Luna, pero dos días más tarde, una explosión en un tanque de oxígeno del módulo de servicio cortó la corriente y el oxígeno al módulo de mando, por lo que los astronautas tuvieron que pasar al módulo lunar. Tras esto se suspendió el alunizaje y se tuvo que aprovechar el impulso del módulo lunar para conseguir salir de la órbita lunar y regresar a la Tierra, cayendo al Pacífico el 17 de Abril. Este contratiempo puso de manifiesto la capacidad técnica de la NASA y la preparación y serenidad de los astronautas, ya que tuvieron que replantear la misión con urgencia y estuvieron durante varias horas sin contacto con el centro espacial de Houston.

Alan Shepard plantando la bandera norteamericana. Fuente:NASA

El siguiente vuelo, el del Apolo XIV, estuvo rodeado de las mayores medidas de seguridad para evitar un nuevo accidente. Tripulaban la nave, lanzada el 1 de Febrero de 1970, Alan Shepard, Edgar Mitchell y Stuart Roosa, siendo los dos primeros los que descendieron sobre la superficie lunar en el módulo Antares, posándose en la formación Fra Mauro. Durante las treinta y tres horas que permanecieron en la Luna, instalaron la estación científica ALSEP, recogieron 43 kilogramos de rocas lunares con ayuda de la carretilla MET, realizaron estudios sismológicos, y Shepard tuvo tiempo de entretenerse golpeando un par de pelotas de golf que había escondido durante el viaje. El amaraje del Apolo XIV se produjo el 10 de Febrero en el océano Pacífico, al sur de Samoa.

James Ivwin junto al rover lunar. Fuente: NASA

El Apolo XV sería la primera misión de las denominadas de Tipo J, las de larga duración, y la primera que portaría un rover de exploración para desplazarse por la superficie de la Luna. El vuelo comenzaría el 26 de Julio de 1971 con David Scott, James Irwin y Alfred Worden tripulando la misión. Los dos primeros serían los designados para alunizar en el módulo Falcon y realizar las tres salidas programadas sobre la superficie de la Luna desplazándose mediante el rover lunar. En la primera salida exploraron la grieta de Hadley e instalaron la estación científica ALSEP, durante la segunda recorrieron parte de la cordillera de los Montes Apeninos, recogiendo 16 kilos de rocas lunares variadas, y durante la tercera salida regresaron de nuevo a la grieta de Hadley, realizaron varios experimentos científicos, recogieron más rocas lunares y dejaron una pequeña estatua en conmemoración de los astronautas fallecidos, tanto americanos como rusos, sumando en total más de dieciocho horas fuera del módulo lunar y recorriendo casi 28 kilómetros con el rover, además de pasar más dos días y dieciocho horas en la superficie de la Luna. También se puso en órbita lunar, desde el módulo de mando, un pequeño satélite con el fin de estudiar el campo magnético y gravitatorio de la Luna, y antes de regresar, Worden realizó un breve paseo espacial para recuperar una película fotográfica del exterior del módulo. La misión finalizó el 7 de Agosto al norte de Hawái, en el Pacífico.

John Young cambiando herramienta en el rover lunar. Fuente: NASA

El penúltimo vuelo a la luna fue el del Apolo XVI, lanzado el 16 de Abril de 1972 con John Young, Thomas Mattingly y Charles Duke a bordo, tuvo que demorar su alunizaje debido a una avería en los motores del módulo mando. Finalmente Young y Duke posaron el módulo Orion en la región montañosa de Descartes, una zona geológicamente más antigua que las visitadas anteriormente y que tras tomar muestras, demostraron que la zona no era de origen volcánico como se creía. Durante la estancia de tres días, realizaron tres salidas de exploración con el rover lunar durante las cuales recogieron casi cien kilos de rocas, desplegaron una nueva estación científica, hicieron fotografías con diversos tipos de cámaras, entre ellas una de ultravioleta, y se realizaron diversas pruebas sísmicas. Tras partir de la Luna y acoplarse al módulo de mando Casper, pusieron en órbita otro subsatélite, y Mattingly tuvo que realizar un paseo espacial de casi hora y media para recuperar del exterior del módulo varias cintas de cassette con grabaciones de la misión. La nave espacial amerizó en el Pacífico, al sur de Hawái, el día 27 de Abril.

Eugene Cernan conduciendo el rover lunar. Fuente: NASA

El broche final de las misiones tripuladas a la Luna lo puso el Apolo XVII, lanzado el 7 de Diciembre de 1972. El viaje de los tres astronautas, Eugene Cernan, comandante de la expedición, Ronald Evans y Harrison Schmitt, un geólogo entrenado especialmente durante años para ir a la Luna. Este vuelo superó al resto tanto en costo como en duración del viaje, doce días, y la permanencia de los astronautas sobre la Luna, más de tres días. También su importancia científica fue mayor, pues tras haberse suspendido los siguientes vuelos previstos por los recortes del Senado del presupuesto de la NASA, tuvieron que añadirse los experimentos de los viajes cancelados a los del Apolo XVII. El módulo lunar Challenger, con Cernan y Schmitt a bordo, aterrizó en una de las zonas menos conocidas de la Luna, el valle de Taurus-Litrow. Los astronautas, además de montar el clásico laboratorio científico ALSEP dotado de diferentes aparatos, utilizaron durante sus exploraciones una sonda para determinar la existencia en el subsuelo lunar de capas de agua, depósitos metálicos o rocas sepultadas. Como las dos anteriores, también realizaron varios viajes con el rover durante las tres salidas realizadas por la superficie lunar, recorriendo 35 kilómetros en total. Eugene Cernan fue el último hombre en pisar la Luna el 14 de Diciembre de 1972, acabando el último viaje de las misiones Apolo el día 19 en el oceáno Pacífico.

Y así finalizó la aventura del hombre sobre la Luna. Los recortes presupuestarios de la NASA provocaron la cancelación de los programados Apolo XVIII, XIX y XX, el costo de enviar hombres a la Luna era excesivo para la situación económica de Estados Unidos, pero ya lo habían demostrado todo tras posar esos doce hombres sobre la Luna. Uno de los sueños de la humanidad se había cumplido con creces y esperemos que algún día podamos volver a reemprender ese sueño con el esperado regreso de un ser humano a nuestro satélite y quién sabe si llegar más allá, al otro objetivo soñado, Marte. Mientras tanto, recordemos a los héroes que nos hicieron soñar con que  la humanidad podía llega a donde se propusiera.

Publicado por el 21 julio, 2014 en Historia olvidada | 2 comentarios