Firmas a distancia. El autopen

Las pasadas Navidades, pudimos leer por la prensa como el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se tomaba unas vacaciones de más de dos semanas en Hawái. Un problema que puede tener unas vacaciones de esa duración para un presidente es que en algún momento pueda ser necesario firmar algún texto significativo, como una ley, proyecto de ley o similar, y el no poder estar presencialmente en el lugar indicado para rubricarlo.

Sin embargo, para Obama este problema no existe. Ya hace una año, en enero de 2013 estaba también disfrutando de sus vacaciones navideñas en Hawái cuando de forma urgente era necesario firmar un proyecto de ley relacionado con el “abismo fiscal” que estuvo presente en Estados Unidos a finales de 2012.  Este problema de tener que firmar un proyecto de Ley en plenas vacaciones en Hawái fue resuelto de una manera rápida y sencilla:  ¡Usando el autopen!

Modelo de autopen usado por Kennedy (Fuente: wikipedia.org)

El autopen es una máquina pensada para hacer una firma manuscrita sin necesidad de la presencia de la persona que va a firmar en ese momento. Básicamente es un “brazo mecánico” que se mueve con un par de motores y que sujete una pluma o bolígrafo. Esta máquina es capaz de reproducir una firma manuscrita que ha sido registrada anteriormente, desplazando el bolígrafo de la misma forma que haría la persona con su propia mano. Así de simple y así de eficaz.

En el siguiente ejemplo se puede ver como funciona el modelo Atlantic Signature Machine de la empresa Autopen Company.

Aunque en un primer momento pueda parecer que esta máquina es falsa, o que cualquier documento que se firme con ella carezca de validez jurídica, este dispositivo es totalmente real y su uso es constitucional, ya que fue ratificado por el Departamento de Justicia ante una consultade George W. Bush que relizó en 2005. Finalmente, George Bush nunca uso el autopen.

Algunos de los usos más destacados del autopen por Obama fueron en el 2011, cuando firmo la Ley USA Patriot Act, y el ya mencionado proyecto de ley en enero de 2013.

Sin embargo, la historia del autopen en la Casa Blanca es anterior a Obama y Bush.  Parece ser que fue Harry Truman el primer presidente en usar este sistema y Bill Clinton y Ronald Reagan la usaron para firmar varios proyectos de ley mientras viajaban a Turquía y China. Estos y otros datos aparecen entre las 10 curiosidades del autopen de la web politico.com.

En España no está reconocido el uso del autopen, sin embargo sí que es posible el uso de firma electrónica, como reconoce la Ley 59/2003. De hecho, parece que fue este el sistema y no el del autopen el que empleo el Rey en el 2010 para firmar dos decretos que decretaron el estado de alarma debido a los problemas de control de tráfico aereo. En ese momento el Rey se encontraba de viaje en Argentina, y los documentos fueron firmados mediante un sistema seguro de comunicaciones.  Desde un punto de vista de la seguridad, me quedo con las garantías que proporciona la firma electrónica en lugar del autopen.


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Publicado por el 28 febrero, 2014 en Tecnología | 2 comentarios

El Padre volador

Desde el principio de los tiempos el hombre había soñado con volar, con surcar los cielos como los pájaros. Muchos fueron los intentos, desde las primeras cometas creadas en China hasta los fantásticos diseños de Leonardo da Vinci. Oficialmente el primer vuelo del que se tiene noticia fehaciente fue el realizado por el globo aerostático inventado por los hermanos Montgolfier en 1783, pero algunos años antes un joven jesuita brasileño ya lo había conseguido.

Bartolomeu Lourenço de Gusmão había nacido en Santos, en la actual Brasil, pero que en aquel 1685 era aún una colonia Portuguesa. Siendo aún casi niño ingresó en la orden de los Jesuitas, tras haber cursado en Bahía estudios de Humanidades. Con tan solo veinte años ya patentó un sistema para extraer el agua de un río y subirla hasta una altura de cien metros. En 1709 decide desplazarse a Europa y llega a Lisboa ya con su nuevo invento en mente tras haber realizado algunos experimentos con pequeños globos aerostáticos en 1706. El jesuita apuntaba alto y al poco de llegar a  la capital portuguesa solicitó audiencia para presentar ante la Corte su invención. A principios de Agosto de aquel años 1709 realizó en primer intento que acabó con el artilugio en llamas. Un segundo intento consiguió elevarse unos palmos pero los sirvientes de la Corte, temiendo que ocurriera lo mismo que en el primer intento, lo derribaron. Tendría que llegarse a un tercer intento, realizado en el patio de la Casa de Indias, frente al Rey y toda su corte. Esta vez el globo conseguiría elevarse unos cuatro metros hasta descender tras habersele agotado la llama. La exhibición fue todo un éxito y el rey Juan V quedó tan encantado que prometió a  Bartolomeu el derecho exclusivo sobre la creación de máquinas voladoras en el reino. Lamentablemente todo esto se quedó solo en palabras, ya que nunca más volvió a realizar demostraciones públicas y se supone que sufrió el acoso de la Inquisición por sus investigaciones, consideradas diabólicas, aunque también tendría que ver la animadversión contra los jesuitas de Michelangelo Conti, el nuncio apostólico de Lisboa y futuro Papa Inocencio XIII. Esta persecución le obligó al final a huir a Toledo, donde moría de fiebres con tan solo treinta y nueve años, dejando sus sueños de crear máquinas voladoras incompletos.

Lamentablemente no nos ha llegado ningún diseño fidedigno de como era La Passarola, como llamaron al globo creado por el Padre Bartolemu por su parecido con un pájaro, tan solo diseños un tanto fantasiosos basados en elucubraciones, principalmente del siglo XIX, pero parece que seguía más o menos los principios que rigen los actuales globos, con un quemador que calentaba el aire para hacer elevarse al artilugio.  Aunque no sepamos definitivamente como era, sabemos que lo intentó, que quiso que el hombre conquistara los cielos y solo por eso se merece ser reconocido y recordado como uno de los padres de la aviación, como un autentico Padre Volador.

Publicado por el 17 febrero, 2014 en Historia olvidada | Lee el primer comentario

Armada Invencible y Contraarmada. Dos miradas a dos fracasos (II)

Tras la retirada de la Armada española y el fracaso del intento de Felipe II de someter a Inglaterra, los ingleses se vieron en la necesidad de aprovechar el momento de debilidad español. Pensaron que de lo contrario perderían la iniciativa y darían tiempo a que España reconstruyera su flota (aún muy importante), aprendiera de sus errores y volviese a intentar la invasión, teniendo en cuenta además que los poderosos e invictos tercios de Flandes seguían intactos.

Por otro lado, el esfuerzo económico necesario para defenderse del ataque de la Armada había dejado al reino de Isabel al borde de la bancarrota. Ante esta situación los consejeros de la reina le propusieron atacar y apresar el convoy anual que, procedente de América, trasladaba oro y plata a España. Con este robo podría podría matar dos pájaros de un tiro: ayudaría a sanear sus cuentas y debilitaría la capacidad de recuperación española.

Uniendo todos los objetivos, John Norris ideó una expedición para ejecutar un triple plan:

  1. Destruir los barcos de la Armada que estaban en reparación en los puertos de la costa cantábrica.
  2. Tomar Lisboa, provocar una rebelión en Portugal para emancipar al país de la Corona española y hacer subir al trono luso a Antonio de Crato, que viajaría en la expedición. A cambio Portugal concedería diversos privilegios a Inglaterra, convirtiéndose en un satélite de Londres.
  3. Invadir las Azores y capturar la flota de Indias, lo cual daría a la flota inglesa una importante proyección en la lucha por el Atlántico.

En abril de 1589, mientras en España se recibían informes del espionaje en Londres acerca de que una operación militar se movía en Inglaterra (y Portugal podría ser el objetivo), la expedición, compuesta por más de 140 barcos (numéricamente superior a la “Armada Invencible”) y más de 20.000 hombres partió desde Plymouth comandada por el propio Norris y Francis Drake, el célebre corsario inglés. El primer objetivo era Santander.

Sin embargo, Drake, alegando vientos contrarios, decide no seguir las órdenes y desvía la flota hacia La Coruña. No se sabe si su ego, queriendo repetir la hazaña de Cádiz, le impulsó a dirigirse a la ciudad gallega o si pudo dar por ciertos algunos rumores que circulaban acerca de que una gran cantidad de barcos con pertrechos para el ejército español y abundantes riquezas se concentraban en el puerto coruñés.

Francis Drake

Francis Drake

El 4 de mayo el fuego ardía en la Torre de Hércules avisando de la presencia de la formidable escuadra inglesa. Los seis barcos españoles que se encontraban en el puerto, encabezados por el galeón San Juan, y las baterías del fuerte de San Antón, cañonearon a los ingleses, intentando mantenerlos alejados, pero ante la enorme superioridad numérica de los atacantes los soldados españoles decidieron incendiar el San Juan y refugiar el resto de barcos en Betanzos. Tras esto los ingleses desembarcaron más de 7.000 soldados y tomaron sin mucha dificultad la zona baja de la ciudad, causando centenares de muertos, muchos de ellos civiles.

La Coruña parecía próxima a caer, así que las tropas inglesas comenzaron el asalto de la parte alta de la ciudad. Sin embargo se estrellaron una y otra vez durante varios días contra las murallas y la resistencia a ultranza de la guarnición coruñesa y de la población civil. Durante esta lucha surgió la figura de la heroína María Pita, que personifica la determinación de los coruñeses en la defensa contra el invasor. Según los relatos de los sucesos, María, que había perdido a su marido durante la lucha, atravesó con una pica al alférez que, encaramado en la muralla, dirigía el asalto inglés, y con este hecho enardeció a los defensores y desmoralizó a los atacantes.

Estatua de María Pita en La Coruña

Estatua de María Pita en La Coruña

Ante los rumores de la llegada de refuerzos españoles, las tropas inglesas decidieron reembarcar. Habían perdido más de 1.000 hombres y varios buques, apenas habían dañado a la Armada española y, aunque habían saqueado las zonas rurales, no habían conseguido tomar la ciudad. Además las enfermedades se empezaban a cebar en las tripulaciones y el revés sufrido en tierras gallegas había dejado tocada la moral de la tropa, comenzando las deserciones de centenares de hombres.

No haber atacado Santander, primero, y no haber conseguido controlar La Coruña, después, fueron posiblemente dos graves errores tácticos. Mientras la reina Isabel montaba en cólera al recibir las primeras noticias de lo sucedido, Drake y Norris decidían continuar la expedición. Próximo objetivo: Lisboa.

Publicado por el 10 febrero, 2014 en Historia olvidada, Sin categoría | Lee el primer comentario