El aterrizaje de El Cosmonauta: cuando Alcalá quiso ser Malick

No, amigos, no nos hemos ido, los corniseros seguimos aquí, un poco perezosos en nuestra labor de bloggers, pero seguimos en el barco. Y después de un par de meses de vacío, que mejor que regresar con un tema clásico del blog, El Cosmonauta, el proyecto cinematográfico financiado por crowdfunding del que ya hemos hablado numerosas veces. Por fin llegó el gran día del estreno, el martes de la pasada semana y casi todos los corniseros en pleno no faltamos a la cita en los Cines Callao de Madrid.

El Kolibri en los Cines Callao

El evento comenzó con un poco de caos sobre donde debíamos ir y donde sentarnos, pero pudimos quedar en una buena posición en el cine para disfrutar (más o menos) del espectáculo. Tras una introducción por los tres impulsores del proyecto, los productores Bruno Teixedor y Carola Rodríguez, y el director Nicolás Alcalá,  proyección comenzó con cinco de los más de treinta pequeños cortos que complementan la película, de calidad desigual donde destacaría The Ritual y Conspirancy. Eso si, podían haberse ahorrado los títulos de crédito en esta presentación, ya que a veces duraban más que el propio corto. Y tras esto, llegó la película, ya no había vuelta atrás, Nicolás dijo que unos la amarían y otros la odiarían y tenían cierta razón.

El comienzo de la película es quizás uno de los mejores momentos, con un largo monólogo del actor Tomasso De Santis sobre la carrera espacial soviética. Tras esto comienza lo que realmente podríamos definir como un conjunto de pequeños instantes de las vidas de los tres protagonistas, Stas, Andrei y Yulia, que mediante saltos en el tiempo nos intenta dibujar su relación con el trasfondo de la misión a la Luna del cosmonauta Stas. Y digo intenta, porque en ciertos momento te llegas a perder con lo que está intentando contar. Los actores cumplen bastante bien con sus papeles y sobre todo destacan los protagonistas masculinos, ya que el personaje de Yulia es el que menos define la película, del que menos sabemos realmente, sirviendo como una especie de eje de la historia entre los dos amigos, pero sin llegar a profundizar demasiado en su personaje, aún con la importancia que tiene en el final de la película. En cuanto a la parte técnica, la fotografía no podemos negar que es de lo que más destaca en la película, sobre todo teniendo en cuenta que fue rodada en alta definición con tres cámaras de fotos realmente, la banda sonora cumple de sobra, y los efectos especiales son aceptables para el nivel de la película.

Mientras la estaba viendo no podía dejar de pensar en El Árbol de la Vida de Terrence Malick, película amada y odiada tanto por el público como por la crítica, y a la que El Cosmonauta debe mucho. Si habéis visto la película de Malick ya sabéis cual va a ser el estilo de esta, lo que se podría definir como cine de estilo poético, aunque algunos también lo clasifican como tomadura de pelo. Pero claro, Nicolás Alcalá no es Malick y se ha quedado un poco en un quiero y no puedo, en la que el conjunto no acaba de encajar bien pese a ciertos momentos de calidad. El director se ha arriesgado mucho, por no tirar por una producción más comercial, admitiendo que había desechado un montaje más narrativo, menos lírico, pero que no acaba de convencerle y decidió eliminar metraje, que sería utilizado en los webisodios. A falta de ver estos, como una película en si sola, he de admitir, tanto como espectador como pequeño productor, que aunque no he salido completamente defraudado, ya que sospechaba el estilo que iba a tener, si que esperaba más. Pero es lo que el director ha querido hacer, sino te gusta, puedes montarla tu como quieras, ya que se va a poder acceder a las ciento cuarenta horas de metraje rodadas. Asi es el cine creative commons y no olvidemos que este es un proyecto transmedia, que no se queda solo en la película.

Pero a pesar de que la película no me haya convencido demasiado, no me arrepiento de haber participado, han demostrado que se puede hacer cine de otra manera, y a pesar de lo que les ha costado y de sus acierto y errores, los chicos de Riot Cinema han conseguido sacar adelante el proyecto y hacer un preestreno en pleno centro de Madrid y comenzar poco a poco su exhibición y distribución a nivel nacional e internacional, aunque creo que tienen que mejorar un poco su promoción. Además, no todos los días puede uno ver su nombre en los títulos de crédito de una película en una sala con ochocientas personas.

Como anécdota final, tras la interesante charla posterior a la proyección, donde fueron contando las vicisitudes del proyecto, pudimos disfrutar de un pedazo de pizza que se hizo de rogar hasta las doce de la noche, pero que sabía a gloria a esas horas.

Para ver la película y resto de contenidos: The Cosmonaut Experience

Publicado por el 21 mayo, 2013 en Monografías, Por fin es viernes | Lee el primer comentario