Simplemente realidad

Gracias, mundo, por no ser más que mundo y ninguna otra cosa.

16: Moments

Publicado por el 28 febrero, 2012 en Frases | Lee el primer comentario

El videojuego más peligroso del mundo

Durante 1981 se instalaron en varios locales de videojuegos de Portland, en el estado norteamericano de Oregón, una máquina de arcade con el nombre de Polybius, un supuestamente inofensivo videojuego con gráficos vectoriales que consistía en el clásico mata-marcianos, en el que manejabas una nave con el mando, moviéndola a través de escenarios (que eran los que realmente se movían, no la nave), con llamativos colores y efectos lumínicos. Pero al poco tiempo se empezaron a producir extraños efectos entres los chavales que jugaban, como terribles pesadillas, pérdidas de memoria, nauseas, vómitos, tendencias suicidas, vamos, un buen recital de síntomas de lo más agradables. Pero a pesar de eso, el juego generaba una terrible adicción que hacía que aún pasándolo mal, las supuestas víctimas del juego quisieran jugar cada vez más.

¿Y quién podía estar detrás de este peligroso juego? Supuestamente la fabricación de este arcade vino de una subcontrata a una empresa alemana con el curioso nombre de Sinneslöschen, que significa “privación sensorial”. Pero detrás de todo esto estaría alguna agencia gubernamental (el FBI o la CIA), con el fin de realizar un experimento psicológico, al estilo del clásico proyecto MK-ULTRA, incluyendo dentro del propio videojuego mensajes subliminales del tipo “matate”, “no pienses”, “rindete”. Se decía que se habían visto a hombres de negro por los salones recreativos apuntando en libretas, por supuesto negras, observaciones sobre los efectos del videojuego, detalles, puntuaciones, situados allí para ver los efectos de una forma directa. El arcade se distribuyó por algunos lugares más de Estados Unidos, pero al poco tiempo fue retirado supuestamente por el gobierno para que nada se supiera del experimento.

Lógicamente todo esto que acabo de contar es una simple leyenda urbana, que como buena leyenda ha ido creciendo a lo largo de los años, apareciendo siempre alguien que conoce a alguien que jugó a este juego. Su nacimiento no está muy claro, pero pudo deberse quizás a los problemas provocados por una primera versión del juego Tempest de Atari, de similares características a Polybius, que provocó algunos episodios de epilepsia fotosensitiva. Con los años el Polybius se convertido en una especie de icono cultural que hasta ha aparecido, por ejemplo, en un episodio de Los Simpson del año 2006. Por la red circulan videos caseros que muestran el arcade , y hasta existen supuestas recreaciones, más bien creadas ex profeso a partir de la leyenda, pero por ahora nadie ha conseguido encontrar una sola de estas máquinas recreativas. Y nadie lo hará.

Publicado por el 27 febrero, 2012 en Leyendas urbanas | 3 comentarios

La venganza de los soldados aragoneses

Alboreaban el siglo XIV y la primavera la noche que Roger de Flor, el templario, el capitán, el césar, se sentaba, rodeado de sus fieles oficiales, al banquete triunfal que le coronaba como salvador de Bizancio. Pero esa noche sería su última noche. Mercenarios alanos, bajo las órdenes del hijo del emperador Andrónico II pasarían a cuchillo a Roger y sus hombres. Ellos, que tres años antes habían sido recibidos como una bendición frente a la avalancha turca que se avecinaba desde el este, eran ahora cruelmente asesinados ante su ambición desmedida y su poder creciente. El miedo había llevado a los círculos de poder bizantinos a consumar una traición sangrienta. Había caído la cúpula de los almogávares, pero los soldados iban a vengar la muerte de sus compañeros de armas con una brutalidad extrema.

Almogávar. Este nombre, de origen incierto y hoy casi olvidado, causó temor durante décadas en los confines de Europa. Bajo este apelativo, y defendiendo las barras del Reino de Aragón, mercenarios aragoneses, catalanes, valencianos y mallorquines, e incluso también navarros, gallegos y asturianos, se curtieron en la guerra contra el invasor musulmán y formaron el cuerpo de infantería ligera más poderoso de su época. “Desperta, ferro”, su grito de guerra, anunciaba bien a las claras que el hierro se iba a cernir sin piedad sobre quien se opusiese a las huestes de San Jorge.

Tras ganarse una reputación en la Reconquista y en la defensa victoriosa de las tierras aragonesas ante el ataque de la alianza europea instigada por el Papa y encabezada por las tropas de Felipe III de Francia, los almogávares siguieron combatiendo, matando y muriendo por la Cimera del Dragón en Túnez e Italia y en 1302 partieron, comandados por Roger de Flor, en la expedición al Imperio Bizantino para socorrer al emperador de oriente ante la amenaza otomana. Allí repelieron todas las ofensivas turcas, dejando decenas de miles de muertos, y llegaron a tomar Éfeso.
Pero los almogávares eran difíciles de controlar, su presencia degeneraba a menudo en desmanes y su poder militar llegó a ser visto como una amenaza por la propia corte de Constantinopla. Se habían convertido en un inquilino incómodo…

Entrada de Roger de Flor y sus tropas en Constantinopla

Ya conocemos que el recelo bizantino se convirtió en traición y ésta desencadenó una venganza (denominada la “venganza catalana”) en la que las tropas almogávares derrotaron al ejército bizantino y saquearon, arrasaron y asesinaron todo lo que encontraron a su paso en Grecia. Los mercenarios alanos fueron perseguidos y aniquilados por miles.

Terminada su venganza los almogávares decidieron quedarse, y , excomulgados por el Papa, mantuvieron durante varias décadas el ducado de Atenas bajo el dominio de la Corona de Aragón. Aún hoy se recuerdan su valor y su crueldad, y su nombre todavía asusta a los niños en aquellas tierras alejadas de las montañas del Pirineo que les vieron nacer.

Publicado por el 23 febrero, 2012 en Historia olvidada | Lee el primer comentario